viernes, 21 de marzo de 2014

Pilares básicos de todo buen entrenamiento

Todos los corredores tenemos una serie de normas, guiones, estructura, sentido...en todo aquello que hacemos. No podemos "entrenar por entrenar". En esta entrada, os ofrezco los cuatro pilares o palabras clave que van a formar parte de todo gran reto y que definen perfectamente lo que pretendemos conseguir.

¿CUÁL ES VUESTRA M.E.T.A?

LA MOTIVACIÓN:

El término, proviene del latín "motivus" que significa causa del movimiento. Se entiende como la predisposición, el esfuerzo, las ganas, las fuerzas que nos llevan a intentar conseguir una serie de objetivos o bien a satisfacer alguna necesidad. Por tanto, es imprescindible que desde un primer momento tengas claro:
  • ¿Cuáles son tus motivaciones?
  • ¿Que te han llevado a plantearte un objetivo?
  • ¿Cuales van a ser tus puntos fuertes y débiles?
  • ¿Porqué lo haces? ¿Por quien lo haces? ¿Qué pretendes conseguir?
Tener claras las respuestas te puede ayudar a reforzar tus metas. Dudar de las mismas, puede tener consecuencias nefastas, sobre todo en los momentos de debilidad. Existe la motivación extrínseca y la intrínseca. Veamos en qué consisten cada una:

Hay personas que requieren un reconocimiento y apoyo externo para conseguir algo (motivación extrínseca). Sin embargo, si vas a correr una distancia nivel maratón, es probable que tengas que apoyarte en tu motivación intrínseca, especialmente el día de la carrera. Durante los 42kms 195ms de una maratón, te aseguro que la motivación viene un 10% de fuera, y un 90% de tí mismo.
Imagen de: www.oscarsala.com

EL ENTRENAMIENTO:

Otro de los puntos claves de cualquier objetivo deportivo, es el entrenamiento. Se puede definir como la planificación ordenada, gradual, objetiva, y consecutiva de una serie de actividades deportivas, que están destinadas a la obtención de un objetivo mayor.
  • Es ordenada porque debe seguir un guión específico, basado en estándares y en experiencias previas realizadas a lo largo de los años.
  • Es gradual porque suele ir de menos a más, en base a las adaptaciones que se vayan produciendo en tu organismo, para ir asumiendo poco a poco una mayor carga, intensidad, resistencia, velocidad, etc.
  • Es objetiva porque la planificas tú mismo, en base a tus objetivos y a tu estado inicial. De nada sirve comenzar con pajaritos en la cabeza, queriendo realizar algo para lo que aún no estás preparado. Siempre debes tener presentes tus puntos fuertes, tus puntos débiles y tus limitaciones.
  • Es consecutiva porque va de la mano de un objetivo concreto. Si en algún momento ese objetivo flaquea, se difumina o se modifica, las características del entrenamiento también lo harás.
Una vez que hayas planteado tus objetivos y la motivación que te lleva a intentar obtenerlos, plantea un entrenamiento, a ser posible a largo plazo, y asumiendo los cuatro apartados descritos.

EL TEMPERAMENTO:

Siendo directo: "echarle huevos al asunto". Cuando todo comience, habrá momentos en los que querrás abandonar, habrá momentos en los que vayas cómodo a un ritmo y en vez de intentar forzar la máquina un poco más, no lo hagas. Habrá momentos en los que la pereza te ganará.
Hay que ser realista y tener las fuerzas necesarias para decirte a ti mismo "voy a empezar y a terminar esto tal y como lo he planteado". En la carrera de fondo, los objetivos se consiguen a muy largo plazo, y ni siquiera con una buena motivación y con entrenamiento, se llega a donde se quiere.
Determinadas personas tienen más temperamento que otras. Esta actitud o parte de la personalidad, no es algo que sea inamovible, sino que puede ser entrenada, modificada y desarrollada con los años, con la experiencia, y sobre todo con esfuerzo.
Por poneros un ejemplo: en invierno, habrá días que te tocará salir a correr y, de pronto, comience a llover. ¿qué haces?. Tienes dos opciones: quedarte en casa y esperar que al día siguiente no llueva o bien darte cuenta que la lluvia es sólo agua, y no verla como una amenaza, sino como un nuevo reto a afrontar: "tú contra el tiempo".

Imagen de: www.alexrovira.com

EL AUTOCUIDADO:

¡El autocuidado se configura como una necesidad básica desde que comienzas hasta que terminas lo que has empezado. Una buena alimentación, una buena higiene, un buen equipamiento deportivo, un respeto y cuidado de nuestras estructuras osteoligamentosas con el estiramiento, etc.
Pero lo más importante, autocuidarse es descansar. Respetar los tiempos en los que el cuerpo debe recuperarse de toda la carga que está asumiendo, para dejar que se adapte y pueda pasar al siguiente nivel.  Descansar en esos días en los que estés enfermo, extenuado por las labores de tu vida diaria, sobrecargado, en esos días en los que sufres más que disfrutas.
El buen corredor, debe realizar sus acciones de forma tan correcta y perfecta como un reloj. No debemos olvidarnos nunca de cuidar la maquinaria interna. Este punto está relacionado sobre todo con el entrenamiento. Ambos van de la mano y deben ser paralelos, sin descompensarse uno con el otro. 

Por supuesto, no hay que obsesionarse con este punto. Por encima de todo somos personas, y nuestras necesidades básicas no tienen porqué coincidir con las necesidades que tengamos como corredores. Recuerda, no solo debes cuidarte a ti mismo, sino también a todos los que te rodean.
Hasta aquí, los 4 pilares más básicos y esenciales de todo buen entrenamiento. ¿Qué te han parecido? ¿Crees que cuidas todos y cada uno de ellos? ¿Cuál crees que tiene más importancia? No olvides dejar tu comentario y disfrutar dejando tu opinión.

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