viernes, 2 de mayo de 2014

Crónica de una cabra: Maratón de Madrid 2014

Ha costado encontrar tiempo e inspiración para poder reflejar lo ocurrido el 27 de Abril en la Rock&Roll Madrid Maratón. De hecho, el título de la entrada muestra un poco la actitud con la cual afronté este reto a poco menos de una semana de haber finalizado la maratón de Sevilla.

Para hacer la entrada un poco más participativa, narraré la aventura de la forma más sencilla posible. A ti, querido lector/a (tengas o no experiencia en esto de la maratón), te invito a dejar en los comentarios, todos aquellos posibles errores o imprudencias que cometí al enfrentarme a los 42kms.

Breve resumen de la Pasta-Party. El día anterior a la prueba:

Fue una jornada intensa. Despierto desde las 6:30 de la mañana y con la maleta preparada, salimos para coger el tren en Santa Justa hacia Atocha, el cuál salía a las 7:30. 


Tras un par de horas en el tren, estudiando Pediatría sin poder echar una cabezada, llegamos a la estación madrileña. Allí estuvimos aproximadamente 40 minutos intentando sacar el bono transporte para poder coger el metro y movernos por Madrid.

Después de casi media hora montado en metro y de andar unos cuantos minutos, llegamos al hotel, soltamos las cosas y, una hora de metro después, estábamos en la casa de campo. 

La recogida del dorsal, aunque masificada fue bastante rápida y eficiente. Como ya eran la 13, mi acompañante y yo decidímos, ir a la pasta party y descansar un poco de la "patea" que llevábamos encima e hidratarnos porque estábamos sequitos.

En la pasta party, (bastante apagada por cierto), nos pusieron una botellita de agua del grifo, una pieza de fruta y un pequeño plato de macarrones con chorizo. ¿Alguien de la organización ha pensado que puede haber gente a la que no le guste el chorizo, o simplemente que sean vegetarianos o no coman carne? El platito de pasta por cierto, era algo irrisorio, pero bueno.


Después de comer, entramos en la feria del corredor por la cual estuvimos dando vueltas al menos dos horas sin parar. Era enorme. De ahí, fuimos al Parque del Retiro para echarnos un par de fotos y también, para ver las zonas circundantes a la meta de la maratón.

Siendo las 8 de la tarde, llegamos al hotel y caímos rendidos tras cenar un bocadillo, un refresco y mucha agua. Todas las cosas preparadas, y un cansancio extremo que me dejó K.O. a las 23 de la noche.


CRÓNICA DE SUBIDAS Y BAJADAS

Toque de queda a las 6:30 de la mañana, con los ojos abiertos como platos y un nerviosismo encima increíble. Una ducha rápida, ponerse la ropa, dorsal, zapatillas, y recoger todo para dejarlo listo para el check-out del hotel.

Mi acompañante super adormilada y sin ganas de levantarse (era el principio de su calvario). A las 7:30 salimos del hotel en la búsqueda de una cafetería donde tomarme un simple café.

Tras media hora buscando una cafetería, mis esperanzas y mi pobre estómago se vienen abajo. Son las 8, queda una hora para que empiece la maratón y aún no he desayunado. 

Con mucha desesperación, terminamos entrando en el Hotel Melia y ¡por fin! podemos empezar a desayunar en su buffet libre a las 8:15 de la mañana y tras 10 pavos gastados, en un macro desayuno que no podré aprovechar a tope.  Un par de tostadas con beicon y jamón, dos tazas de café, un croissant y mucha agua...ese fue mi desayuno, el cuál me provocó la bendición, de poder ir a hacer popó poco antes de empezar la carrera (algo es algo).

A las 8:50 y tras calentar un poco y ver el ambiente lo justo, busco alguna forma de acceder a la zona de salida. Todo está vallado y el único acceso visible se encuentra prácticamente junto al arco de salida.  Sé que debería haberme ido a mi cajón (el número 2), pero no veía señalización alguna que me indicase a donde ir. Así que, me pongo a escasos 10 metros de la salida y empiezo a mentalizarme para lo que se me viene encima. 


Caen paracaidistas del cielo, suena el speaker y empieza a sonar el "Baba O´Riley" de The Who. El cuerpo empieza a segregar adrenalina a un ritmo vertiginoso y, de pronto: ¡PUM! "Vámonos que nos vamos". Sin estrategia, sin lógica alguna, sin control, comienza la carrera. De referente, el perfil altimétrico y pasarlo todo lo bien que pudiera, menos mal que llevé esas dos ideas durante el recorrido...

Los 6 primeros kilómetros son bastante cómodos (y cuesta arriba). Los corredores pasan a un lado y a otro como auténticas manadas. Las calles rebosan de emoción y los pocos valientes que están despiertos y vestidos, animan a los corredores. 

Trato de controlar el ritmo ya que voy por debajo de 5:40 y sólo acabo de empezar la carrera. No soy capaz de pillar una liebre estable para seguirla. No sé quien está corriendo la maratón y quien la media. No puedo fiarme de nadie, y mucho menos de los que llevan la camiseta verde de los 21kms de MAPOMA, ellos sólo tendrán que correr la mitad de esta aventura.

Pasamos por al lado de la primera banda de Rock que le da un subidón tremendo a todos los corredores. La música sube un poco las pulsaciones, sobre todo a sabiendas de que nos acercamos a la bajada.


Kilómetro 7 y empezamos a notar que la carrera se aplana un poco. El ritmo sigue estable, empiezo a tomar los primeros sorbos de isotónica de mi propio cinturón. Avituallamiento en el km 5 magnífico, muy bien organizado y ordenado, como todos y cada uno de los que me esperarían en el resto de los kms. Flipante también ver los rascacielos de la ciudad de Madrid y pasar bajo ellos, increíble.

Llegamos al km 10 donde tenemos el primer control del chip. Particularmente me alivia mucho, ya que sé que mi acompañante @roca_marta me está siguiendo a través de @Runloc_ y que, gracias a ese control, podrá saber más o menos por donde voy.

En el km 14, vemos colocada una señal de separación: de frente para los que sigan corriendo la media, y hacia la derecha de los que sigan con la maratón. ¡Aleluya!. 

Ambas partes se animan: ¡Ánimo que ya sólo os queda la mitad! ¡Suerte a los que vayáis a por la media! ¡Aguantad valientes!. Nos separamos y, mentalmente se activa un pequeño clic que te dice: -ahora sólo estás rodeado de maratonistas-.

Empiezan las anécdotas de la carrera: la ciudad es impresionante, pero más impresionante es aún mirar a tu derecha y ver a un corredor que pretende hacerse la maratón ¡DESCALZO!


Sí sí, como lo lees, completa y absolutamente descalzo como en su momento hiciera Abebe Bikila . Decido quedarme un par de kilómetros con este señor, que infunde una gran motivación a todos los que le rodean: ¡vaya par de huevos hay que tener para correr descalzo 42kms!.

Llego al km 19 cerca de Puerta del Sol donde me espera Marta para poder llenar mi botellita de isotónica. Me paro un poco con ella, le doy un besito y me hago una fotito junto a uno de los lugares más emblemáticos de Madrid. No hay prisa señores, lo importante es disfrutar.


Km 21, llegamos a la media maratón y, aunque entusiasmado, ya empiezo a tirar de mantras para animarme. Noto perfectamente cómo el desnivel va cuesta abajo, y cómo los cuádriceps están actuando de freno para no dejarme llevar. 

Km 26, vuelvo a pararme y a encontrarme con Marta que vuelve a rellenarme la botellita de isotónica con el resto de líquido que le queda. En esta ocasión no me detengo tanto puesto que al mirar hacia atrás he visto al globo de las cuatro horas. Sí, unos kilómetros antes decidí que, además de pasarlo iba a por el Sub-4h. 

En ese mismo kilómetro, dan avituallamiento y geles. Por primera vez en mi vida, pillo uno de los geles (sabor mango), y empiezo a tomármelo. Entra de lujo en el cuerpo, y no sabe del todo mal, seguimos corriendo. Ni siquiera recuerdo la marca del gel, por cierto.


Entramos en la zona verde de Madrid y en la parte circundante-central de la Casa de Campo. Me mató, esa zona me mató. Muchísimo desnivel de sopetón, unas cuestas injustificadas para ese punto del recorrido, empezaba a hacer calor y para colmo, cada bajada se convertía en pequeñas punzadas de dolor para los cuádriceps.

Llega la parte jodida dura de la carrera. En el km28 empiezo a notar en la nuca, cómo el tio del mazo me viene siguiendo. En el km30 de pronto me lanza una soga al cuello y empiezo a cargar con mi propio cuerpo, y con los ladrillos de los sucesivos "MUROS" que voy atravesando cada 10 minutos.

Km32 pasamos junto al Bernabeu, pero mi principal preocupación es mi cuerpo que va notando las dificultades poco a poco. Para colmo, empieza a entrarme el acojone miedo de llegar a la cuesta arriba de la carrera. 

En el 33 echó mano de toda la experiencia recabada en anteriores maratones, en todos los entrenamientos, en toda la fuerza mental adquirida con cada kilómetro y renuevo cada célula de mi cuerpo de energía. Les digo claramente: ¡esto lo terminamos bien, por que lo digo yo!.

Km34 y con un grito de guerra empezamos a subir. A partir de aquí los kilómetros se van haciendo cada vez más largos. Busco distracciones en el corredor vestido de vaca, en el corredor que está muriéndose de calor vestido de Batman, en el hombre descalzo, en un grupito de corredores noveles con los que me paro un rato a hablar (y que me dieron una paliza entrando varios minutos antes que yo).

Si bien estuve toda la carrera metiendo gritos, pidiéndole a la muchedumbre que animase y tratando de animar el ambienta, cuando llegué al 38 se me quitaron las ganas de todo.

Por fin llego al kilómetro 40 y empieza la cuesta abajo. Hemos podido ver perfectamente el Parque del Retiro, donde todo acabará, pero aún nos quedan un par de kilómetros. 

Las bandas de rock siguen animando, pero sinceramente a mi me la pela da lo mismo, porque sólo intento escuchar mis oraciones de ánimo. 

Apenas me queda bebida isotónica, apenas me quedan fuerzas y trato de nuevo de disfrutar de la ciudad y de le belleza de esta. Llevo 10 kilómetros pendiente del reloj y he sido capaz de sacarle distancia suficiente al globo para bajar de las 4 horas, eso me anima a seguir adelante. ¡Lo voy a conseguir!.

Km41 grabo el último vídeo con las escasas fuerzas que me quedan. Os dejo que lo veáis para que comprobéis mi estado en ese momento.

La sensación de bienestar de los últimos kilómetros es increíble. Una mezcla de dolor, cansancio, alegría y felicidad extremas. Durante el kilómetro 42 disfruto de los últimos desniveles, de las cuestas y de las curvas, saltando sobre estas como si fuera una cabra por el monto. Los últimos 195 metros son impresionantes. Ver llegar a la marabunta, ver las caras emocionadas de los corredores y el dispositivo en torno al final del recorrido te dejan absorto. 

Último sprint y último aliento para entrar en 3 horas 59 minutos y 18 segundos (segunda mejor marca personal de mi vida).


La zona habilitada para los corredores fue de 10. Una meta increíblemente amplia, unas carpas de servicios médicos, podológicos, fisioterapéuticos que llegaban hasta el horizonte. Una última bolsa de avituallamiento más que generosa para reponerte y una acogida increíble.

Un voluntario, una de esas personas sin las cuales estos eventos no serían posible, me colocó la merecida, hermosa y pesada medalla y ¡finito!

Ya sólo quedaba salir de allí ir corriendo hacia Atocha con un par de maletas, bolsas y bártulos que nos repartimos entre Marta y yo, así como correr un poquito más para coger el tren de las 14 hacia Sevilla de vuelta. Llegamos a tiempo, y pude disfrutar tranquilamente de mi victoria sentado en el ave de vuelta al hogar. Desde donde os mando la última parte del vídeo.


LA EXPERIENCIA MADRILEÑA:

Espero que os haya gustado leer esta historia, tanto como a mi vivirla. Las conclusiones que saco a esta maratón, es que no es apta para cualquiera. Es la más dura a la que me he enfrentado en toda mi vida, pero es curioso que también es la maratón de la que he salido mejor parado física y mentalmente.

Para la gente de Madrid puede ser genial, sin embargo, si eres novato no te recomiendo empezar en Madrid, a menos que te la prepares a conciencia y que estés preparado para afrontar los cambios de ritmo y los desniveles.

La sensación que me he llevado de esta carrera es que está muy bien organizada, quedándole un par de aspectos a limar y de pequeñas imperfecciones que la pueden convertir en la reina nacional. He disfrutado muchísimo de esta maratón.

Se nota cuando llevas varios años corriendo, cuando tienes experiencia en maratones y cuando no. Se nota. Del mismo modo, también he notado cómo madura el cuerpo y cómo se adapta al estrés de correr dos pruebas de este nivel en dos meses.

Sólo me queda agradecer a @roca_marta su compañía, a mis padres y a mi hermano que han vuelto a aguantar dos meses de entrenamiento, y a la organización de la Maratón de Madrid sin los cuales, esta aventura, no habría sido posible. Gracias.

Antes de que termine la semana, subiré el vídeo a YT sin demasiado montaje, ya que lo importante es que veáis los comentarios tan variopintos que me iban saliendo conforme grababa.

Un saludo y gracias por leerme.

MedRunning es Maratón:

7 comentarios:

  1. ¡Vaya máquina que estás hecho Emilio! ¡Qué carrera más épica! Estás hecho todo un marathon man tío. Es una distancia mágica y durísima y más si nos metemos en carreras con perfiles. Yo no sé si repetiré este tipo de carreras hasta que no sea más mayor, pero no dejo de admirar a quienes lo conseguís.
    Me alegra que todo terminase bien, ahora descansa, disfruta y cuando esté todo tranquilo maquina nuevas mettas (a ver si cae un triatlón :P).
    Espero verte pronto con esa cerveza en el Marbella. ¡Un abrazo crack!

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    1. Muchas gracias Ricardo. Por el momento seguiré con un maratón al año, al menos el de Sevilla, con el que tengo un "noseque" especial que me incita a correrlo. En un futuro, probablemente tu seas algo más que un maratonman, y los 42kms sólo sean una parte anecdótica y final dentro de los 180 de bici y los 3,8kms nadando. Todo se andará. Un abrazo.

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  2. El recorrido fue duro,pero muy bonito,a mi me gusto,me encantaría volver hacerla,pero con algo mas de preparación,iba para cuatro horas,pero pinche,y se me hizo muy duro los ultimos 6 km,al final 4:13.
    Ve a la maraton de Valencia,que es de las mejores y te diria que el recorrido es mas rapido que el de Sevilla.

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    1. Hola Antonio, muchas gracias por tu comentario.
      Madrid ha sido la maratón más dura a la que me he enfrentado, demasiadas cuestas. Tendré en cuenta tu recomendación, aunque Valencia es una de las maratones que tengo en mente como "probables" para 2015 junto a Zaragoza y Bilbao. Espero que puedas mejorar marca en la Rock&Roll. Un saludo.

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  3. El recorrido fue duro,pero muy bonito,a mi me gusto,me encantaría volver hacerla,pero con algo mas de preparación,iba para cuatro horas,pero pinche,y se me hizo muy duro los ultimos 6 km,al final 4:13.
    Ve a la maraton de Valencia,que es de las mejores y te diria que el recorrido es mas rapido que el de Sevilla.

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  4. Hola, buenas noches, que buena historia, has acertado en varias situaciones que ya estoy experimentando, sera mi debut de maratonista, se que no debi elegir a Madrid como la primera Maraton, pero ya estoy en esto, viajere de Colombia por lo cual llegare un par de dias antes, tengo cierto temor a las cuestas, de igual forma considero que he sido disciplinada con el entreno, queria preguntarte si este año sera el mismo recorrido y bueno si tienes alguna otra recomendaciòn, gracias por compartir tu buena historia.

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    1. Buenas Orieta, en principio será el mismo recorrido y el mismo perfil altimétrico que analizo en la otra entrada donde has dejado tu comentario. Si estás interesada en más información o tienes alguna duda concreta, escríbemos a: medrunning@gmail.com Ánimo

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