sábado, 29 de noviembre de 2014

Quedan 7 días para la Maratón de Málaga

Una semana, a sólo una semana de correr la que será la quinta maratón de mi vida. Una locura. Será la tercera maratón que correré este año y, de lejos, en la que más inseguro me siento. 

Ayer, os hablé sobre los primeros 20 kilómetros a recorrer, sobre un posible plan B y sobre pequeños detalles del recorrido. Hoy, toca ceñirse al planning y seguir con la estrategia planteada: aguantar hasta el final. Para ello, vamos a seguir relatando lo que nos encontraremos a partir de la media maratón y...cómo soportarlo.

EL PLAN "A" PARA LA MARATÓN DE MÁLAGA (SEGUNDA PARTE)

A partir del kilómetro 20 el recorrido cambia. Después de haber cruzado, prácticamente el ecuador de la carrera a través de interminables rectas junto al Mar, comenzamos a meternos por las calles de Málaga. Espero y deseo, que a estas horas, haya público animando (hará falta).

Hasta el kilómetro 30, la carrera se va a complicar. El perfil deja de ser completamente llano y empieza a ascender. Estoy seguro de que encontraré alguna que otra cuesta suave, pero que hará pupa a la cabeza...y a las piernas. Lo importante será mantener un ritmo estable por encima de 5:40.

En este tramo, habrá bebida isotónica cada cinco kilómetros y agua cada dos y medio. Espero poder llevar avituallamiento encima pero a estas alturas...las ganas de beber empezarán a escasear. La fatiga probablemente se apoderará de mi. Sólo querré ingerir agua a pequeños sorbos. Aún así, dudo mucho que vaya a desperdiciar los únicos puestos de isotónica que encuentre.


KM21: Tu sueño se vuelve más nítido zancada tras zancada, ¡No lo dejes escapar!
KM22: Todos tus sueños pueden hacerse realidad, si tienes el coraje de perseguirlos.
KM23: ¡Un kilómetro menos para lo que parecía imposible!
KM24: El dolor es temporal, el orgullo es para siempre.
KM25: Aprieta los dientes, y sigue.

Del kilómetro 30 al 40 sólo tengo planeado una cosa...no venirme abajo. Seguiremos corriendo por las calles de Málaga, disfrutando de su gente, de su arquitectura, de su ambiente, de la ciudad...pero en esos momentos seré realista, estaré sufriendo.

A partir del kilómetro 30, las reservas de glucógeno empiezan a escasear. Hay que cuidarlas para que no te venga "el bajón padre". Nunca he llegado a toparme de bruces con "el tio del Mazo", pero en nuestros encuentros ocasionales, suelo localizarle allá por el 35.

A estas alturas, correr estará en un 90% en la cabeza. El cuerpo no sé como irá, pero ya sea andando-corriendo, yendo a un ritmo por encima de 6 o arrastrándome, pero por cojones que llego a la meta. Se puede lograr sí o sí.


Hasta aquí, mi entrada de hoy. Los últimos dos kilómetros aún están sin resolver, a la espera de poder hacerlo acompañado de una persona muy especial. Además, me queda contaros el posible plan B, en el caso de que todo salga mal.

Sólo me queda comentaros que ¡ya tenemos alojamiento!. Además, viajaremos junto a nuestra colaboradora @roca_marta y también me acompañarán mi hermano y mis padres. No puedo decepcionarles, ¿qué mejor motivo para seguir adelante?

Imagino a mi padre en la meta, gritándome la dichosa frase que usa siempre para meterse con mi afición de correr: ¡Corre Forrest, Corre!. Porque en esta vida, correr es algo que llevamos en la sangre. Una afición, que ya forma parte de mi mismo.

Por último, al terminar cada entrada, agradeceré a "Running For Free" la oportunidadde correr esta Maratón. Sin el dorsal que hemos ganado gracias a ellos, esto no sería posible. Si queréis tener la misma suerte que yo, aquí os dejo una invitación de MedRunning. Hasta mañana lectores.

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