viernes, 12 de diciembre de 2014

Soñar es Posible. Maratón Cabberty Málaga

Hablar de maratón, significa no sólo mencionar la carrera. Es una prueba de esfuerzo que tiene un antes (entrenamientos, sacrificios, dedicación, días previos), un durante (la catarsis) y, por supuesto, un después (crónica, descanso, recuperación...).

Tal y cómo os conté en "La previa", eran las 8:20 de la mañana. Los nervios estaban a flor de piel y las ganas de reír y gritar eran insaciables. Tras encontrarme con Juan, tocaba empezar a mentalizarme: modo maratón ON.

No tuve mucho tiempo. Sin previo aviso, y dentro del ambientazo generalizado sonó el disparo. La manada de corredores empezó a moverse muy lentamente. Pudimos avanzar un par de metros y nos tuvimos que parar para andar otros pocos.


Al llegar al arco de salida y tras pasar por la alfombra del cronometraje, los corredores empezaron a extender sus "alas" . Pudimos empezar a correr, con un amplio espacio entre cada uno de nosotros. Se notaba que éramos 3.000. ¡Sólo 3.000 corredores en una maratón, que gozada!

Primeros dos kilómetros intentando mantener un ritmo estable, y no dejarse llevar. Algo muy difícil. Tras dejar atrás la avenida de El Parque, salimos a una zona completamente abarrotada de gente animando. ¡Málaga, que temprano te has levantado un domingo!


Entre la gente, veo a Marta que está haciéndole fotos a "todo bicho viviente". Le meto un grito: -Cariiiii- y empieza a correr hacia adelante, para buscar "la foto perfecta". Unos metros más adelante, cae la primera fotaco para el recuerdo. Mi cara, expresa perfectamente lo bien que lo estoy pasando:


Llegamos a la zona de "La Malagueta" y ya empieza la cosa a coger ritmo. Me pongo en 5:40 con buenísimas sensaciones. Las piernas me responden fácil y, al girar la vista a mi derecha, me encuentro con el Mar Mediterráneo y la playita en todo su esplendor.

Me ha pasado la liebre de las 3:30, un tiempo aún impensable para mi. También me ha pasado la liebre de las 3:45. Me hubiera gustado seguir a esta última, pero mi cabeza sólo bombea felicidad y un instinto realista: céntrate en llegar, va.

El paso por el paseo marítimo se pasa muy rápido. Y ahora, es cuando llega lo más anecdótico de la carrera. De pronto, por el kilómetro 4-5 más o menos un corredor se pone a mi altura y me pregunta: -¿tu eres MedRunning? - ¡Que guay! ¡Que alegría más inesperada!

El corredor es Manuel Rico con el que estaré hablando un par de kilómetros. Este fenómeno, me cuenta cómo ha realizado 125 maratones en 30 años corriendo, varias ultras, decenas y cientos de populares...¡todo un campeón!. Y ahora, siendo un veterano, estaba corriendo Málaga.

También se nos unió a la charleta, un corredor (no recuerdo su nombre) que estaba corriendo por primera vez una maratón. Manuel le dió un par de consejos muy útiles y estuvimos charlando, haciéndonos la carrera más amena.

Me alegró muchísimo poder conocer a Manuel. Sin duda tener un blog de running, sirve para que este tipo de cosas puedan pasar. Si lees esto, recuerda que me dijiste que dejarías un comentario para poder seguir en contacto contigo.


Al llegar al primer avituallamiento nos separamos y volví a quedar en solitario. Manuel tiró un poco más fuerte, y yo me quedé un rato rezagado con el otro muchacho. Íbamos a buen ritmo, pero hubo un momento en el que me ví genial, y decidí apretar.

Antes de llegar al giro de "Avenida Salvador Allende", tuve la oportunidad de ver pasar por la paralela a los cabezas de carrera. Impresionante la velocidad y la concentración que llevaban. Ví pasar a Abél Antón, al que le grité ¡VAMOS ABEL!. Me miró y me hizo un saludo con la mano. Que grande es este hombre, ¡grande Abel, grande!.


Una vez en el giro, todo se hizo aún más fácil. El cuerpo entró en flujo y las piernas iban solas. Ni rastro de molestias en la espalda, dolor o cansancio. Todo estaba yendo genial. En el tramo de vuelta pude ver a María y meterle un grito de ánimo.

No me hizo nada de gracia, ver pasar a tan pocos minutos a la liebre de 4 horas, y un poco más tarde...al bus escoba. Apreté un poco más "por si acaso". De nuevo en el paseo, ya por el kilómetro 14 volví a encontrarme con Marta.

Me paré y me dió la botella de isotónica, que debería durarme hasta el kilómetro 30. No volvería a verla hasta dentro de varios kilómetros, aunque estábamos manteniendo contacto continuo por wasap. Empezó a dar el viento de cara. El calentamiento ya había terminado.


Del 14-17 me puse a la par de una chica que parecía llevar un buen ritmo. Empezaba a notar que las piernas estaban quemando energía a tutiplén. Sobre el kilómetro 18, ví a un corredor solitario andando en sentido contrario. Parecía triste y decepcionado.

Era Dani. Le grité ¡vamos Dani! . Levantó la vista y me hizo un gesto de "hasta luego, sigue tu". Me hubiera gustado echarme una foto con él en la meta. Grande Dani. La próxima maratón te saldrá de lujo tío. Nos vemos en Sevilla.

Un par de minutos después de pasar el avituallamiento cercano al Martín Carpena, tuve que ir a hacer un pis. Me hizo mucha gracia, porque al ver que me alejaba por una calle, un voluntario me dijo "que por ahí no era". Le dije que ya lo sabía, pero que tenía que hacer pis jajaja.

Strava se estaba volviendo loco, algo raro estaba pasando. Al llegar al kilómetro 21, me decepcionó bastante ver que no había "nada especial". De hecho, el cartel estaba tirado y volteado en el suelo. No sabías muy bien por donde tirar, e ibas siguiendo al pelotón como uno más.

Me hubiera gustado algo más espectacular al llegar a la media maratón. En el kilómetro 22 pasamos una alfombra de cronometraje improvisada. La famosa alfombra que se saltaron los 27 descalificados, por fallo en la organización.

Strava, me marcaba que llevaba 23,4 kilómetros. Y eso, que había puesto el cacharro un par de minutos después de dejar la salida. No lo entendía. A partir del 23, las fuerzas empezaron a escasear. Tenía un hambre voraz, y el perfil en ese punto, empezaba a ascender.

Los wasaps a mis padres no paraban: 23, 25, 27...Le puse uno a Marta muy claro: cuando llegue al kilómetro 30, dame por favor el gel que venía en la bolsa del corredor. Necesito comer algo. Os lo juro, tenía más hambre que cansancio.


Tras dejar la zona de polígono, donde hubo un par de avenidas donde el viento pegaba fuerte, llegamos a El Corte Inglés. Era el kilómetro 30 y ni siquiera me paré a echarme fotos. No sabía cuanto tiempo duraría el buen ritmo y tenía que seguir.

Marta me pasó el gel. Se supone que estas cosas no se hacen. Probé a tomarme el gel, sin saber cómo me sentaría. Porque sí. La verdad: estaba "de puta madre". Era sabor a fresa y me lo tragué de un tirón. ¡Que rico! Si alguien recuerda la marca, que me deje un comentario por favor.

Pero lo mejor, estaba aún por llegar. El perfil se puso cuesta arriba pero, al llegar al avituallamiento del 31: ¡había plátanos cortaditos en trozos. ¡COMIDA!. Sin pensármelo dos veces, me pillé unos cuatro pedacitos de plátano. Me paré en un lateral, y los engullí junto a un vasito de isotónica.

A partir de ese momento, la carrera cambió. Tocaba afrontar de nuevo una paralela de ida y vuelta hasta llegar al giro en la Plaza John F. Kennedy. Me daba igual. 

La comida me hizo inmensamente feliz. Sentía las piernas que ya se estaban cargando, los gemelos `podían petar, pero me daba igual: ¡ya no tenía hambre! En próximos años, por favor poned un avituallamiento sólido antes, gracias.

Cuando íbamos por el 34, ví a Juan: -¡¿Cómo vas?!- -¡Vamos bien-. El crack iba corriendo a buen ritmo con buen margen y se le veía muy buen aspecto. Al llegar al giro, me acoplé a la liebre de las 4 horas. Pedazo de animación llevaba esa liebre.


Durante varios kilómetros, estuve siguiendo a la banderita de las 4 horas. Me sentía francamente bien. Sabía que la liebre, llevaba unos 3 minutos de adelanto. Estaba soñando con hacer menos de cuatro horas. ¡Si, se puede!

Hasta el kilómetro 40, fui por detrás del grupo. Estaban super animados. Llegamos a un tunel, donde metimos todos un grito de júbilo inmenso. Me puse al lado de una chica llamada Laura, y seguimos corriendo. Persiguiendo las sub4.

Un poco más adelante, estaba Marta con la GoPro. ¡Los dos últimos kilómetros, están grabados!. Como una campeona, me hizo el favor de acompañarme en el último tirón. Fue la parte más bonita de toda la carrera. La animación junto a la alcazaba, la gente animando en la preciosa calle Larios...

Al llegar a los 42 Marta se quedó entre el público y a mi, me tocó afrontar el último tirón. El paseo del parque abarrotado. Los gritos de la gente a tope. El pasillo para llegar a meta. ¡Vamooooooooos!. Último sprint, último grito guerrillero antes de entrar y...¡4 horas 3 minutos!

¡Mi peor marca personal en Maratón y, sin embargo, la mejor maratón de mi vida! Le dí un abrazo a la liebre de las 4 horas y le felicité por el pedazo de trabajo que había hecho. Un poco más adelante, una voluntaria guapísima me colgó la medalla y me dió un poncho de plástico.

video

¡Estaba como nuevo!. Podría haber seguido corriendo un par de kilómetros más. Podría haber corrido bastante más rápido y haber terminado muchísimo antes. Pero la había terminado, que era lo importante. Había cumplido mi promesa de disfrutar de Málaga y ¡vaya si lo había hecho!

Nunca antes, me había sentido tan satisfecho y en paz conmigo mismo. Las sensaciones tan buenas que tuve toda la carrera. Cómo la disfruté. Vivir el momento con mi familia y mi novia. Conocer a gente increíble gracias a la maratón.


Muchas gracias Málaga. Pese a los más y los menos que haya podido tener la prueba, a mi me ha cautivado. Sin lugar a dudas, es una maratón que repetiré. Quiero volver a Málaga. Quiero volver a correr por sus calles. Quiero volver a revivir, la que ha sido la quinta maratón de mi vida.



Sé que me dejo muchos detalles. Pero esta es mi crónica. Gracias a todas las personas que me han acompañado directa o indirectamente en esta aventura. A mi padre, mi madre, mi hermano, mi novia y a todos los comentarios y tuits en redes sociales. Gracias. Málaga, ya es mía.

Espero que os haya gustado la crónica. En este ENLACE tenéis todas las fotografías tomadas por @roca_marta en calidad estándar. Si os gusta alguna y la queréis en buena calidad, mandarnos un correo. La Película: "Málaga, la #MaratonMedRunnera" la subiré en los próximos días". Un saludo.

4 comentarios:

  1. Que buena crónica, que ilusión y motivación transmites, por crónicas como la tuya estoy deseando correr por las calles de Sevilla, donde espero poder saludarte, sigue así!! Un saludo!!

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  2. Esperando la peli, si es tan buena como el "llibro" va a ser un taquillazo ;)

    ¡Gran crónica Emilio, y gran carrera!

    Cuando entreno para ultras (a partir de 2 horas y hasta 6) y cuando los corro llevo siempre un cinturón con un par de botellines pequeños con agua y dos con isotónica, y bolsitas enganchadas al mismo con chocolate negro, frutos secos, pasas y orejones (en diferentes bolsitas).

    A lo mejor es un poco exagerado, para un maratón, pero hambre no pasas, seguro.

    Espero que coincidamos pronto campeón, un placer haberte conocido y un honor figurar en tu crónica.

    ¡Un abrazo!

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  3. Buena crónica, chaval. Fue bonito correr en Málaga. En Málaga hice mi 6ª maratón pero la primera fuera de Sevilla.

    Te agregaré a mi blog para tenerte presente.

    Por cierto, los geles eran de la marca NutriSport.

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  4. Enhorabuena, yo también estuve allí.

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