martes, 24 de febrero de 2015

Crónica de una Voluntaria. Maratón Sevilla 2015

Como corredora habitual, lo que más ilusión me hubiera hecho, hubiera sido correr yo misma la maratón de Sevilla, ser una de los más de 11.000 corredores que se lanzaron el pasado domingo a las calles de mi ciudad, disfrutando de sus maravillosas calles.

Me estuve lamentando por no poder hacer la carrera, primero por falta de dorsal y segundo por arrastrar una lesión; este no era el año. Al final el destino quiso que yo también participara, aunque de una forma indirecta: éramos los voluntarios para los atletas de élite de la competición.

¡Que cantidad de detalles esconde una carrera de tales magnitudes! Al llegar al hotel donde se alojaban los élites (Sevilla Center, en la Avenida de la Buhaira) nos dieron una charla informativa sobre quiénes eran ellos y qué se debía hacer. 

Personas como Abel Antón, Martín Fiz, Joseba Beloki, estaban presentes. Atletas españoles como Marisa Casanueva, Pablo Villalobos, José Carlos Hernández. Y como no, ese grupo de africanos a los que estamos muy acostumbrados a ver en este tipo de carreras y los cuales, sabiendo que están entre los mejores, destapan curiosidad, pero sobre todo respeto.

Era la primera vez que me encontraba presente en este mundillo y muchas palabras me sonaban extrañas. No sabíamos que existían las liebres por ejemplo (son atletas pagados que acompañan a los participantes para ayudarles a marcar el ritmo de carrera). 

Estas liebres abandonan normalmente la carrera, aunque por ejemplo en la edición del maratón sevillano del año pasado fue una de estas figuras quién la ganó. Los equipos hacen que el papel de liebre se vaya turnando entre los atletas de una carrera a otra.

Otra de las cosas que nos sorprendieron y la cuál nos llevó bastante tiempo en organizarnos, fue el tema de los avituallamientos de los atletas. Ellos no beben agua, no toman aquarius, no cogieron los plátanos que los demás voluntarios prepararon. Ellos nos facilitan sus propias botellitas, en algunos casos geles, con el dorsal y el kilómetro en el cuál quieren que se las coloquemos. Y nosotros lo preparamos por kilómetro, por dorsal y según sea hombre o mujer el atleta.


Más o menos como muestra la fotografía. Algunos estaban tremendamente preparados. Otros, como en el caso de los africanos, se tuvieron que preparar porque no sabían que debía hacerse así. Y otros eran sencillamente entrañables.


Cuando tuvimos todos, lo empaquetamos en cajas y algunos de los compañeros se lo llevaron a los puntos de los kilómetros con avituallamiento, donde además estaban preparados el agua, el aquarius y la fruta para los corredores populares. Esas cajas descansaron toda la noche en esos puntos con la supervisión de un encargado, el cuál esperaría toda la noche, hasta que a la mañana siguiente llegaran los voluntarios y lo dispusieran en las mesas.


El papel del voluntariado de élite también consiste en acompañarlos por la ciudad, en ayudarlos por si necesitan algo (como uno de los atletas africanos, que nos pidió el favor de que le consiguiésemos unas bandas de kinesiología, esas que ponen mucho los fisioterapeutas, ya que se ve que en su país tienen problemas para conseguirlas). Algunos salieron a calentar un poco las piernas.



Y otros, preferían dar una vueltecita por la ciudad con algunos de los voluntarios. Así la jornada del sábado quedó concluida.


El domingo comenzó muy temprano. El despertador sonó a las 5:30 y nos dirigíamos hacia el hotel con la furgoneta que nos había cedido la organización. Sobre las 7 y algo de la mañana, los atletas esperaban en la entrada del hotel a los dos autobuses que se habían programado. La furgoneta se reservó para el atleta Jordi Madera, que competía en la modalidad de los adaptados.


Una vez montados, partimos rumbo a la línea de salida. En el camino, pudimos ver como llegaban los primeros corredores populares al estadio, donde dejarían sus pertenencias.


En la línea de salida, los atletas de élite tenían preparadas unas carpas blancas donde podían prepararse, calentar, estirar...


Una vez preparados, se colocaron en la zona de salida reservado para ellos y...¡a correr!. Nosotros aprovechamos para poder salir por las calles y ver en algún punto la carrera. Cogiendo por donde estaban los cajones de salida, nos encontramos con este panorama.


Ropa y más ropa que los corredores habían dejado abandonada tras empezar la carrera. Afortunadamente, una empresa de recogida de ropa para personas necesitadas, apareció en esos momentos con una furgoneta.

Pudimos ver al atleta adaptado al que habíamos ayudado con el transporte, Jordi Madera, aunque fue el primero en llegar a la meta con un tiempo increíble. Todo un héroe para nosotros.



Nos dirigíamos hacia el estadio para poder verlos llegar. Y la verdad, estuvimos un buen rato observando, viendo cómo cada corredor que llegaba, sobre todo los populares, era una emoción tras otra. Fue un chute de motivación para poder prepararme para la maratón del año que viene. Yo sólo pensaba: quiero estar ahí, quiero sentir eso.


Por supuesto, destacar a es grupo de Guerreras Running, al cuál pertenezco y me siento orgullosa, son todo un ejemplo de superación.


La atleta femenina que quedó tercera, procedente de Kenia se desvaneció al cruzar la línea de meta, y fue atendida por los servicios sanitarios y trasladada directamente al Hospital Virgen Macarena. Otra atleta, pero esta de Etiopía, también tuvo que ser trasladada y se quedó en el kilómetro 40.

Al ver este panorama, no pude contenerme, y empecé a exclamar que si era necesario dar ese espectáculo, desplomándose y llegar a esos límites. Cuando me escucharon gente de la organización, me explicaron que para los atletas africanos, la oportunidad de convertirse en un gran corredor, significa una oportunidad para una vida mejor, tanto para ellos como para su familia.

Estos atletas salen a morir, porque el ganar la competición, para ellos no es una cuestión de méritos deportivos, es incluso en muchos casos una cuestión de supervivencia. He de mencionar y resaltar el trabajo de mis compañeros, que acompañaron a las atletas africanas al hospital, ya que el manager de una no había venido a la competición, y el de otra se marchó dejándola sola (afortunadamente, se han encargado de echarlo del equipo).

Finalmente, acompañamos a los atletas al hotel, para que pudieran asearse y comer. Algunos, los acompañamos a la estación de tren o al aeropuerto. A mi, me tocó llevar a la campeona Filomena Costa.


Aunque terminé agotada, ha sido una experiencia única y maravillosa. Conocer a gente estupenda, aprender de los mejores.


Al despedirnos, algunos propusieron repetir en la siguiente edición, pero yo lo dejé muy claro: yo no repito, ¡el año que viene me toca a mi correrla!


Esta maravillosa historia, ha sido escrita por Andrea Gómez. Corredora, Guerrera Running, y bellísima persona, que ha realizado una magnífica labor junto al resto del equipo de voluntarios de la maratón de Sevilla. Muchas gracias por darnos la oportunidad de publicar tu historia.

3 comentarios:

  1. Comentario de "Marta Ramos": Conozco la historia de estos chicos y no puedo dejar de señalar su enorme gesto humano con esta chica etiope. Es importante denunciar una situación que parece que es mas común de lo deseado... Todos sentendemos el espectáculo, pero es éste incompatible con un trato justo, cariñoso y de calidad? Sinceramemte, no lo creo. Quien haya te ido la oportunidad como estos chicos de conocer a este grupo africano campeon en atletismo y humanidad, sabra que es mucho mas facil cuidarlos que abandonarlos. Creo que es importante que esta situación se difunda y asi, evitemos que siga perpetuandose a lo largo del tiempo y del globo. Luchemos para que sean tratados como atletas y grandes deportistas y no como ganado trashumante con manager y asistentes que solo persiguen su beneficio sin el menor pudor. No es todo oro lo vemos pese a que en su mayoria, los participantes sean de 18 quilates. Denuncia de una tristemente sorprendida por descubrir que un equipo de 8 voluntarios, esta repleto de bondad, ternura y humanidad y eso, sea una sorpresa.

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  2. Hola!! ¿cómo se consigue ser voluntario de élite? Debe ser genial eso de estar arriba de la pirámide del voluntariado, pero no sé cómo se consigue, si me pudieras decir... Gracias

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    1. Pues por casualidad. Mi novio tenía experiencia en estas cosas, y al apuntarnos como voluntarios, lo llamaron. Y yo me colé con él :P

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