viernes, 13 de marzo de 2015

Confesiones de un Corredor Dopado Legalmente

Hace mucho que quería hablar de mi historia. Una historia que comenzó en plena adolescencia y que a día de hoy, sigue siendo para mí todo un calvario. La historia de un enganchado, adicto y dopado que ingiere impunemente su droga cada día sin que nadie se lo impida.

Pero no soy el único. Sólo soy el eslabón de una cadena que se ha querido desvincular, alzar la voz y denunciar a otros deportistas  que como yo, la consumen sin darse cuenta. Una droga cuyo consumo está bien visto socialmente y que nos tiene "atados por los huevos".

Imagen de: mundoentrenamiento.com
Cada mañana, la consumo. Es algo normal. Al mismo tiempo, millones de personas hacen lo mismo en otras partes del mundo. Al despertar mi dosis ya está preparada y lista para consumir. Su cocción, su preparación y su ingesta es muy simple...

A los pocos minutos, empiezo a sentir sus efectos. La dependencia desaparece, mi sistema nervioso se empieza a volver loco de placer. El efecto placebo hace su juego. No será hasta dentro de dos horas cuando la droga empieza a crear "la magia".

Antes de entrenar, en todas las maratones que he realizado, la he consumido. Al ser un corredor popular, no me han realizado ningún control antidopaje. Si lo hubieran hecho...hubiera sido descalificado. O quizás no, ya que desde hace años es una sustancia "legalmente aceptada".

Sus efectos generales, son los que busco cuando practico deporte y quiero mejorar "haciendo trampas". Por un lado, es una droga psicoestimulante que me ayuda a estar alerta, que activa mi sistema nervioso central, reduce el cansancio y la fatiga.

Además, es capaz de ralentizar o disminuir la sensación de dolor. Gracias a ello puedo correr más rápido y más distancia. Sin ella, probablemente no sería lo mismo. Mi rendimiento no sería idéntico. A ella le debo parte de mis éxitos en maratón.


Por otro lado, estimula mi centro respiratorio y dilata mis bronquios. Es una artificial y bonita forma de poder respirar mejor. Además, ayuda a mi diafragma a contraerse mejor. Esta droga es una maravilla. Del mismo modo que en el diafragma, actúa en el resto de la musculatura generando una vaso dilatación y un aumento de las respuestas contráctiles. 

Como último beneficio (antes de hablar de sus efectos adversos), aumenta la capacidad de mi corazón para bombear más fuerte y más rápido. Mi bomba impulsa la sangre con más eficiencia, y puedo esprintar, correr e incluso volar cuando llego al éxtasis de sus efectos.

Hablemos ahora de lo que no me gusta de esta droga. Aumenta el colesterol, modifican la sensibilidad de mi cuerpo a la insulina, aumenta la diuresis (lo que me hace ir más al baño) y encima, también estimula mi sistema digestivo (por lo que puede darme ganas de defecar).

Además, esta droga afecta a mi propia fertilidad y por supuesto, es un factor de riesgo en mujeres no sólo a nivel de fertilidad, sino en el embarazo. Puede disminuir el crecimiento fetal, generar partos prematuros o incluso abortos. Es horrible.

Pero lo peor de todo, por lo que debéis huir de ella es por su adicción. Es una droga tan socialmente consentida, tan bien vista, tan aceptada...que cualquiera puede consumirla. Niños, adultos, ancianos. Cualquiera puede hacerse con una dosis de esta droga e ingerirla impunemente. Nadie lo penaliza, nadie habla de ello, nadie advierte sobre sus riesgos.


Hay muchos más efectos secundarios: hipertensión, exceso de sudoración o mal olor de la misma, nerviosismo, inquietud, temblores, anafilaxia en alérgicos, alteraciones del sueño y por supuesto, efectos cancerígenos (prácticamente todo hoy día, tiene efectos cancerígenos).

Sus efectos principales, los que nos benefician, son lo que nos interesan. Especialmente a las compañías que nos la venden día a día. La Organización Mundial de la Salud, la reconoce dentro de la CIE como una sustancia que puede dar dependencia, abstinencia e intoxicación. 

Curiosamente, el DSM (el libro que clasifica los trastornos psiquiátricos), no la considera ¿por qué será? Eso sí, esta droga cumple los siete criterios de dependencia que recoge este mismo tratado, pudiendo ser considerada como una droga de abuso.

Como persona y deportista, voy a seguir consumiéndola. Durante años, esta droga estuvo restringida en el deporte y fue considerada como dopaje. De hecho, sigue siendo una sustancia dopante. Con la diferencia de que, desde 2004, ya no está prohibida y su consumo es permitido sin limitaciones. Que irónico...existe el dopaje legal.

He intentado quitarme de ella en varias ocasiones, pero no lo he conseguido. Día tras día consumo una o dos dosis de mi droga favorita. También lo hacen mis padres, mi hermano, mi pareja, mis amigos, y gran parte de la gente que conozco. Tú mismo, probablemente la consumas o la hayas consumido. Quizás mientras leas esto, la estás consumiendo.

Sin más dilación, os diré el nombre (que ya sabrás) de la droga que consumo día a día. Se llama metilxantina, aunque si tomas café la ingieres como cafeína, con té como teofilina, con colacao-chocolate como teobromina.


Sólo me queda plantearos el dilema. El dopaje según la RAE es el "consumo de sustancia excitantes o estimulantes que sirven para lograr de modo no natural, un mejor rendimiento en una competición deportiva, o el uso de sustancia prohibidas por la Agencia Mundial Antidopaje".

Espero que esta entrada, te haya servido para mejor a la cafeína. Ahora te toca opinar a ti: ¿Es el café una sustancia dopante? ¿Por qué estuvo considerada como tal, y ya no lo está? ¿Por qué está bien visto consumir café, pero no lo está consumir otras sustancias dopantes? ¿Serías capaz de dejar el consumo de metilxantinas? 

*Entrada basada en: Pardo Lozano R, Álvarez García Y, Barral Tafalla D, Farré Albadalejo M. Cafeína: un nutriente, un fármaco o una droga de abuso. Adicciones. 2007: 9; 225-238.

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