jueves, 9 de abril de 2015

Detrás del Avituallamiento. 101 Kilómetros de Ronda

Queda exactamente un mes para la celebración de una nueva edición de los 101 Kilómetros en 24 horas de Ronda. Una de las pruebas de trail más reconocidas, más valoradas y mejor organizadas de todo el calendario nacional. Sin dudas, un gran evento.

Una carrera que nació con tintes militares, y que en 2015 sigue estando sustentada en gran parte por este colectivo. Una carrera a la que cada año se han ido sumando partipantes, y con ellos, la exigencia del voluntariado para estructurar el evento.

Imagen de www.laopiniondemalaga.es
Aún no he vivido una edición ni tengo el honor de llamarme "cientounero". Sin embargo, sí que me gustaría escribir una entrada sobre las personas en las que se sustenta la prueba: los legionarios. También hay voluntarios civiles, pero querría centrarme en los militares.

Estas personas son llamadas a encargarse de varios aspectos logísticos de la prueba de forma gratuita, obediente y disciplinada. Un ejemplo más de la formación física y mental que sustenta su profesión y sus ideales. Son básicamente los pilares humanos de los 101 kilómetros.

El día de la prueba, estos señores estarán por todo el recorrido ofreciéndonos su apoyo. Tendremos la total confianza de que estas personas no sólo estarán llevando a cabo órdenes de sus superiores, sino que en caso de fallar, pueden sufrir consecuencias.


En esta entrada, me gustaría contaros una "anécdota" que me contó un amigo hace unos días. Me contó que, en una de las ediciones en las que llovió, se quedó impresionado con uno de estos legionarios en el avituallamiento donde ellos estaban.

Estaba cayendo un chaparrón, y el legionario estaba firme e inmóvil en la puerta de un avituallamiento cubierto mirando al horizonte. Cuando mi amigo le instó a que entrase, que se estaba empapando con la lluvia, se quedó sorprendido con la respuesta del militar:

"Mi superior me ha ordenado quedarme en la puerta y vigilar hasta que llegue el último corredor, no me moveré de aquí. Es más, si usted necesita cualquier cosa, me lo dice y en menos de cinco minutos debo traérsela. Si mi superior recibe una queja, voy al calabozo".

Con estas afirmaciones que vivió en primera persona mi amigo, podemos darnos cuenta de la presión y la disciplina férrea que asumen estas personas en su día a día. Estos legionarios, preparados prácticamente los 365 días para afrontar los 101 Kilómetros, son capaces de estar toda la noche bajo la lluvia cumpliendo órdenes. Admirable.

Quizás no debamos dejarnos llevar por ese espíritu duro y disciplinado. Pero si que debemos tomar ejemplo de este tipo de personalidad. Ser corredor entraña constancia, esfuerzo, sacrificio y dedicación. Significa tener unos ideales, estar convencido de lo que estás haciendo, disfrutar con ello, sentirlo, vivirlo, luchar por ello.

Los que corren los 101 kilómetros de Ronda no sólo viven una de las pruebas más duras de su vida. También tienen la fortuna de vivir "este estilo de vida", de comprobar lo que significa ser el dueño de tu cuerpo y de tu mente. Ser un poco "legionario" por un día.

En su caso, cumplen órdenes de sus superiores porque son profesionales de la defensa de nuestro país. En nuestro caso, cumplimos nuestras propias órdenes. Nos imponemos el reto y tratamos de luchar para conseguirlo. Ese es el espíritu de Ronda, ese es el espíritu legionario.


Seguimos entonces con los preparativos queridos cientouneros. Seguimos con los entrenamientos, buscando la motivación para seguir entrenando, la motivación para afrontar este emocionante reto. Sólo queda un mes. Un mes para soñar, para llorar, para sufrir, para disfrutar.

Esto es sólo una pequeña parte de lo que hay "detrás de los avituallamientos" de Ronda. Detrás de la prueba, de cada detalle, de cada experiencia, de cada historia personal. Mucho ánimo, sólo quedan cuatro semanas, para repetir o para convertirnos en cientouneros. ¡Viva España!

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