lunes, 11 de mayo de 2015

Los 101 Kilómetros de Ronda 2015. La Pre-Crónica

En los próximos días, iré escribiendo paso a paso cada uno de los detalles de lo ocurrido en la XVIII edición de los 101 Kilómetros de Ronda. Es tan increíble y emocionante lo que he vivido estos días, que me gustaría escribir sobre ello para compartirlo, recordarlo y expresarlo.

Esta será una entrada para hablar de los días previos a la carrera: Jueves 7 y Viernes 8 de Mayo de 2015. A continuación, escribiré otras dos o tres entradas donde contará las experiencias vividas a lo largo del larguísimo recorrido de los 101 kilómetros. Espero que os guste.


JUEVES 7 DE MAYO DE 2015:

Después de varios días preparando la maleta y ultimando los preparativos tomamos rumbo hacia Ronda. Antes de que Marta me recogiese en Gran Plaza, un último abrazo y despedida con mis padres que no paraban de decirme que "sino puedes más, abandona por favor".

Tras cargar la maleta, comenzó el viaje. En poco más de hora y media estábamos en Ronda una ciudad que, desde que entras, es precioso. Dejamos los bultos, nos refrescamos un poco y bicheamos lo que nos haría falta. Una vez acomodados, salimos a explorar Ronda.


Lo primero que fuimos a ver fue el Puente Nuevo, esa maravillosa obra arquitectónica tan emblemática de la ciudad. He de decir que es mucho más impresionante y bello en directo que en una instantánea, y que me quedo con su cara nocturna antes que con la diurna.

Como ya era tarde, fuimos a buscar un sitio donde cenar. Nos habían recomendado el Bar "Lechuguita" y allá que fuimos. El sitio tenía un poco de descontrol y una higiene que nos comentaron "dudosa", pero comimos bien y por un buen precio.

Nos dirigimos a "Alameda del Tajo" para bichear lo que se estaba organizando. Dentro del parque había un par de legionarios custodiando algunas de las tiendas de campaña que se usarían al día siguiente. En el centro de la calle central, el arco de meta metálico. Era impresionante.


Salimos extasiados del Parque y fuimos de nuevo al Puente Nuevo a echarnos un par de fotografías. Con algo de frío en el cuerpo, volvimos al alojamiento y nos dispusimos a ver una película tranquilitos. Los nervios estaban ahí. Sólo quedaba un día para comenzar el reto.

VIERNES 8 DE MAYO DE 2015:

Despertamos temprano. El día anterior habíamos visto en la tienda "InterSport" las camisetas oficiales del evento y quería hacerme con una de ellas. Desayunamos y fuimos rumbo a la tienda deportiva que abría sus puertas a las 10:30.

Una vez allí no pude resistirme y terminé llevándome el polo y la camiseta de mangas normales de los 101 (la oficial de finisher no, la comercial). Ambas me parecieron de muy buena calidad (más aún siendo Joma) y a buen precio. Así que, sin dudas hice una buena compra.

Poco me faltó para comprar esta edición de los 101
Además, el dependiente (muy amable y agradable), nos comentó lo que más tarde comprobaríamos: la ropa oficial del evento se agotaría en cuestión de horas. Es más, la marabunta de deportistas llegó sobre las 13 de la tarde. A esa hora las colas en las tiendas eran grandes, y las tallas de camiseta más demandas volaban o directamente se habían agotado. Fue un acierto llegar el jueves.

Del InterSport fuimos directos al Polideportivo "El Fuerte" donde tendría que recoger el dorsal. Está a escasos 5-10 minutos andando en línea recta desde la Plaza de Toros, en el centro de la ciudad. Allí nos encontramos con un puestecito de artículos de merchandaising del ejército.


Nuestro primer contacto con los legionarios fue muy peculiar. Hablaban como auténticos vendedores profesionales en su afán por vendernos alguno de los articulos que tenían. Marta se compró una cabra de la Legión de peluche y yo les pillé una Jarra de Cerveza. Buena compra.

Más adelante había una rampa que te llevaba a una explanada. En ella había tres puestos situados frente a tres camiones del ejército donde los corredores podían dejar sus mochilas para que se las llevasen a: Setenil, Acuartelamiento de la Legión o a Meta.


Personalmente no había decidido aún donde dejar la única maleta que quería que me llevasen. Así que preguntamos las dudas y seguimos adelante. Al final del deportivo, entramos en el pabellón y accedimos a la zona de recogida del dorsal.

De nuevo todo estaba perfectamente organizado y se realizaba con presteza y eficiencia. Entrabas en una calle montada con vallas y accedías a un puesto según tu apellido donde un legionario te daba el dorsal junto a la bolsa del corredor.

Dentro del la bolsa: revista de la prueba, un archivador de papel con motivos de la prueba, la pulsera oficial, el pasaporte legionario y el dorsal dentro de un plastificado, folletos varios, una muestra de physiocrem y un par de imperdibles. Buena bolsa.


Salimos del polideportivo y fuimos de nuevo a Alameda del Tajo a ver la evolución de las infraestructuras. Una vez allí preguntamos sobre puntos de interés para ver a los corredores y accesos (en el puesto de información). También me hice con una cabrita de peluche.

Por último, estuvimos bicheando el resto de stands completamente montados formando una especie de "feria del corredor". Había un camión de NutriSport, un puesto de Powerade, varias tiendas deportivas, asociaciones contra diversas enfermedades, etc. Una buena feria.


Terminamos de darle la vuelta al lugar y nos volvimos para darnos un atracón de spaguettis. Una buena siesta recuperadora y a organizar los últimos detalles. Tras pensarlo mucho, tomé la decisión de dejar la maleta en Setenil de las Bodegas (KM56).

Mi decisión se basaba en poder cambiarme de ropa allá sobre las 21 de la tarde (clavé la hora) y en poder reponer mi maleta y hacerme con el frontal justo cuando me cayese la noche. Tomé una decisión acertada. Fuimos de nuevo al Polideportivo y con más miedo que otra cosa, dejé la mochila con los legionarios con la esperanza de haber tomado la decisión acertada.


Al salir había un mercadona por lo que decidimos pararnos a comprar un par de cosas. Dentro nos encontramos con Héctor (todo un crack) y estuvimos charlando un ratillo con él. Tras este encuentro tan peculiar en el Merca, volvimos al centro de la ciudad.

Marchamos directamente a la Alameda del Tajo porque eran casi las 20:00, y había ganas de disfrutar de la cena de la Pasta. Allí nos encontramos con Estefanía y su amiga. Estuvimos charlando un rato. Se agradece un montón el buen trato que nos ofreció esta persona los meses previos, durante la prueba y después de ella. Muchas gracias por todo.

Con más hambre que el perro de un ciego nos fuimos a que nos sirvieran el rancho. La cena de la pasta estaba exquisita. Nos la tomamos junto a una de las zonas del mirador en un ambiente espectacular. Fue alucinante comer a ras de un acantilado en la puesta de sol.


Además, previamente volví a alucinar con los legionarios. En la entrega de la comida, nos trataban con auténtico respeto, llamándonos señores y de usted. En un momento de torpeza, se me resbaló la botella de agua cuando me la estaban entregando.

Sin dudarlo un momento, uno de los legionarios salió corriendo para agacharse y darme la botella de agua en un intento para que yo mismo no me agachase. Fue un momento que me impactó. Yo, un mindudi, siendo atendido con tanto servilismo por una persona que me protege los 365 días del año. Impresionante. Fue un acto de disciplina y respeto increíble.

Tras todo este aluvión de sensaciones y experiencias volvimos al hogar dispuestos a tener un sueño "lo más reparador posible". Ultimé los cabos sueltos antes de irme a dormir y finalmente marché a la cama prácticamente acojonado y sabiendo que esa noche, dormiría poco.

Al día siguiente entregaría mi cuerpo, mi mente y mi alma a ser capaz de recorrer 101 kilómetros en menos de 24 horas. Yo, aún no sabía lo que significaban las frase que tanto repetían: Sufrimiento y Dureza. Me dormí en la última noche, antes de ser cientounero.

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