domingo, 21 de junio de 2015

Crónica de un Superviviente. Apocalipsis Zombies

El fin de la existencia humana tal y cómo la conocemos, llegó a Osuna el 20 de Junio de 2015. Ha sido cuanto menos, una noche tétrica y difícil de superar. Pero lo hemos logrado. Hemos sobrevivido a la simulación de un Apocalipsis Zombie, y estamos orgullosos de ello.

A las 20:45 llegamos a la localidad donde pudimos aparcar cómodamente en un parking dispuesto de la organización junto al punto de check-in. La cola para acreditarnos como supervivientes, duró bastante pero estábamos entretenidos viendo los disfraces de zombie de algunas personas. La mayoría de ellos estaban muy trabajados tanto en indumentaria, como en maquillaje.


Una vez dentro del creck-in, nos solicitaron las entradas, el DNI y nos hicieron firmar un documento donde cedíamos todos nuestros derechos de explotación de imagen, donde eximíamos a la organización de cualquier problema surgido durante la experiencia y, por supuesto, donde renunciábamos a reclamar ante cualquier contratiempo.

No quise darle demasiadas vueltas a la cabeza. Sabía que lo que estaba firmando, no sólo era abusivo, sino que era inseguro y desmesurado, pero bueno...al menos lo leí detenidamente, más allá de la lectura superficial que muchos hacían sin saber a lo que se estaban comprometiendo.

Acto seguido nos dieron un pañuelo verde (supervivientes) para diferenciarnos de los pañuelos rojos (zombies) y de la organización (amarillo). El código de colores nos dejó algo descuadrados porque no era el estipulado en la página web. Pero era igualmente útil para su función.

Después nos llevaron a un espacio a parte donde un chico con bata blanca nos preguntaba sobre el propósito de estar allí y sobre nuestra experiencia en juegos de Rol. Viendo que sólo queríamos divertirnos, nos convertimos en parte del equipo Verde. 

Nos citaron a las 22:30 en el Parque Arcadio. La zona estaba atestada de supervivientes y la tensión se palpaba en el ambiente. Había de todo. Desde auténticos frikis que traían la estrategia preparada de casa, indumentaria específica, maquillaje, etc. Hasta gente de calle normal y corriente que habían ido a correr como "alma que lleva el diablo".


La inquietud aumentaba. Estar junto a la puerta de un parque en el cuál la otra salida está en el otro extremo, no era consolador. Los supervivientes hablábamos entre nosotros pero no parábamos de otear a todas partes en la búsqueda de cualquier señal de "infección".

Ver pasar a los actores vestidos de militares, tampoco ayudaba demasiado. Hubo incluso una estampida cuando alguien echó a correr. El resto de supervivientes, movidos por el instinto de supervivencia comenzamos a correr despavoridos sin saber el porqué.

A las 22:45 comenzaron a repartirnos un mapa donde se indicaban los "puntos de hidratación", uno de ellos situado en el corazón del parque...futuro bastión zombie. Muchos nos aprovisionamos de agua ante la certeza de que los puntos de "agua", serían auténticas trampas.

Sobre las 23:00...comenzó el show. Uno de los jefes de la organización, disfrazado de militar entró en el recinto y nos explicó a través de un megáfono la situación. Existía un posible riesgo de infección viral y nos iban a evacuar. Nos pedían calma, seguir a los militares que nos flanquearían, no correr, estar tranquilos. ¡Claro, como si fuera tan fácil!

La cosa se complicó. Cuando los supervivientes nos estábamos comenzando a organizar para salir "ordenadamente del parque", el miedo prendió. Al fondo del parque, un hombre encapuchado con una sudadera roja...se acercaba lentamente sin mostrar el rosto hacia nosotros.

Era el zombie del vídeo de la organización. Sin dudarlo, nos agolpamos contra la puerta. Al fondo el espectáculo daba comienzo. Los "militares", armados con armas de juguete disparaban al zombie y trataban de aislarle como si el momento fuese real.

Los supervivientes por otra parte, estábamos literalmente acojonados. Se formó un inmenso tapón en la salida del parque, colapsado por parte del personal que no quería dejarnos salir. La adrenalina explotó. Protección civil, tuvo rápidamente que apartar y controlar la zona porque la llama prendió y a base de empujar, superamos a los militares y comenzó la cacería.


Ese principio fue el principio del caos. Tras la desbandada inicial, la organización y sus personajes consiguieron reagruparnos en hilera. Fuimos siguiendo al coche militar desde el Parque, hasta la zona superior de Osuna, cerca de la Colegiata.

El terror era horrible. Mirábamos en cada esquina, revisábamos cada callejón, nos agitábamos en cada zona oscura. La tensión era brutal. Cualquier gesto brusco, cualquier amago de echar a correr, hacía que saltaran las alarmas.

Con esa desazón, conseguimos llegar los casi 300 supervivientes a la zona alta del pueblo. Allí de nuevo los militares nos dieron más información sobre el Apocalipsis. La infección, se había desmadrado y nos presentaron a una chica con una bata, la cuál tenía la "clave" de la curación. Para ello, debíamos dirigirnos a la terraza Bribón y comenzar a encontrar las pistas.


Nos volvieron a organizar en grupos de menor tamaño. Todo era terriblemente caótico. Queríamos salir de allí. Estábamos en una zona central iluminada, y una periférica totalmente oscura. En plena organización...atacaron a los militares. No sabemos si fueron zombies, pero algunos de ellos se quedaron desplomados en el suelo, cumpliendo su papel de "derrotados".

Tras organizarnos y asignarnos a un par de actores militares, volvimos a bajar al pueblo. Hasta aquí la aventura fue más o menos organizada. Sin embargo, empezamos a caminar sin rumbo fijo. El personal no conocía bien Osuna, y no sabía bien a dónde teníamos que dirigirnos.

Terraza Bribón, matadero, discoteca, cantera...fueron algunos de los destinos a los que nos encomendaron ir. Por supuesto, con la intención de que en algunos de ellos nos tendiesen una emboscada y fuésemos cayendo. El nerviosismo era continuo.

He de decir, que los esfuerzos tanto de militares como de los actores con el pañuelo amarillo, fueron admirables. En todo momento intentaron darnos juego, pero la mayoría de supervivientes no estaban por la labor. No entendían que todo era parte del juego, del drama...


Hubo un momento brutal en el que tuvimos que acceder al polideportivo municipal y caminar por su interior totalmente a oscuras, tenuamente iluminados por las farolas de la calle a nuestro alrededor. Estábamos totalmente rodeados y fuimos cruzando el campo de césped con sigilo.

Al cruzarlo, llegamos de nuevo al lugar donde hicimos el check point y allí nos bloquearon por primera vez, dándonos la única opción de volver a cruzar el campo y el polideportivo, a sabiendas de que en esta ocasión...no estaríamos solos.

Fue increíble vivir la escena. Por la misma entrada por la que accedimos, entraron varios zombies...algunos de ellos corriendo tras nosotros. Al otro lado aún fue peor. Había zombies corredores ¡y vaya si corrían!.

Estuvieron a punto de coger a Marta que, a base de sprintar y zigzagear, consiguió dejar extenuado al pobre zombie que desistió de quitarle el pañuelo de su cabeza. Tras ese susto, fuimos de nuevo a la zona del Parque y allí, otra persecución con zombies que corrían demasiado rápido. En esta ocasión, sí que pillaron a Marta y a otro compañero del equipo Verde.


Desde ese momento, 1 AM de la mañana...la desconfianza llegó a un punto insostenible en nuestro grupo. Los militares, ya no estaban con nosotros, no sabíamos a donde ir, tardábamos demasiado en tomar decisiones simples y para colmo...no le echábamos cuenta a la guía.

Me cansé y terminé separándome de ellos en una de las persecuciones. Durante el tiempo que estuve solo, me dí cuenta de que la tensión era mucho peor. Te sientes más tranquilo, en parte, por saber que dependes exclusivamente de ti, pero también te sientes solo, con más miedo.

En una de las ocasiones, decidí acercarme al parque. Quería ver que se "cocía" por la zona. Allí me encontré con el que sería mi grupo predilecto durante el resto de la carrera: los negros. Ninguno de ellos había sido pillado, muchos estaban en buena forma, tomaban decisiones rápidas, eran silenciosos y disciplinados. Iban con militares.

La cantidad de zombies crecía por momentos. Correr, se convirtió en la única esperanza. Junto a los negros, llegamos a salir indemnes de auténticas emboscadas y bloqueos que acabaron con las vidas de jugadores más experimentados. Era un verdadero trabajo en equipo.

Tras varias carreras, sudor y miedo...llegamos a una plaza alejada donde nos sentamos a recuperar fuerzas. Habíamos perdido a todos los zombies de vista, y habíamos conseguido que no nos siguieran la pista. Pero de pronto...llegaron más supervivientes, algo más descuidados y que terminaron con nuestro remanso de paz...les habían seguido.


Vuelta a correr, vuelta a buscar salidas imposibles, vuelta a seguir siendo supervivientes. Al final, terminamos encontrando de nuevo al grupo Verde, y terminé uniéndome de nuevo a ellos ante mi inminente abandono del juego (nos teníamos que marchar a las 3AM).

Sin embargo, pude aprender mucho trabajando con los chicos del equipo negro. Pese a estar divirtiéndose, estaban mucho más metidos en el papel y su instinto de supervivenvia (al igual que el de los que llegaron hasta las 3AM), era magnífico. Nos veremos en el auténtico apocalipsis.

Estuvimos de nuevo vagando por las calles hasta que Ana Belén (la chica Guerrera que ganó nuestro concurso de la entrada) y yo, decidimos que era Game Over. Había que volver. Por cierto Ana, gran superviviente y compañera, enhorabuena.

Nos quitamos nuestros pañuelos verdes, las pulseras y nos dirigimos al aparcamiento. En la vuelta, nos encontramos a un centenar de zombies en hilera en sentido contrario al nuestro, que iba en la busca y captura del resto de supervivientes. Fue peculiar pasar junto a ellos, a sabiendas de que habíamos ganado (al menos...hasta ese punto del juego).

Llegando al coche vimos a más participantes, algunos extenuados y sentados en cualquier acerca, caminando despacio, etc. Hubo muchas, muchísimas personas que se fueron a su casa y dejaron de jugar muy pronto. No les convenció el juego.

Ya en el aparcamiento, nos encontramos con la zombie Marta a la que le había realizado un maquillaje chulísimo que me revolvió el estómago, y me puso los pelos de gallina. Unos auténticos cracks los chicos de maquillaje, hay que recalcarlo.

A nivel personal, sé que hubo muchos fallos y un gran descontrol, sin embargo me lo pasé genial y volvería a repetir la experiencia. He de dar las gracias a los chicos de 60 segundos por los accesos que nos ofrecieron y por los sorteos que nos permitieron hacer. Esperamos poder volver a colaborar con vosotros en el futuro.

Como aspectos positivos a destacar: la dinámica te sumerge en el juego quieras o no. Estás en tensión constante, llegas a temer por tu vida, aunque sabes que es un teatro. El trabajo de los organizadores es tremendo, especialmente el de los actores.

Como aspectos negativos: los jugadores más "pros" quedaron seriamente disgustados con el evento. Esperaban mucho más rol dentro del propio juego, y no lo encontraron. Para colmo, nos enteramos de que hubo errores garrafales en el orden de la historia, la distribución de las pistas, y en el control de la gente y de los actores.

He de decir que hubo supervivientes que no supieron realizar un buen papel, y que deberían replantearse asistir a este tipo de eventos. También, dejar claro que algunos de los zombies y militares, ingirieron alcohol en algún punto del evento (algo totalmente prohibido).

Del mismo modo, hacer una llamada de atención a la organización respecto al contrato que nos ofrecen para firmar antes de iniciar el juego. No me gustó nada tener que firmar algo que les eximía totalmente de cualquier responsabilidad, que me relegaba a la categoría de "mindudi", sin tener en cuenta mi integridad física, moral ni mis derechos de imagen. Cuidado.

Por último, hubo grandes fallos en la historia y la consecución de los papeles de los zombies. Muchos de ellos no interpretaban su papel, se aburrían o incumplieron las normas. Muchos, ante la falta de "creatividad" para organizarse, terminaban corriendo y atrapando a supervivientes, estando totalmente prohibido correr (los "zombies runners" fueron constantes, a todas horas). Y si van a correr, que nos avisen con antelación, que cuenten bien cómo son los zombies.

Por supuesto, todo esto no serviría de nada en un auténtico apocalipsis. Por eso agradezco lo que ha salido bien y me quejo de lo que ha salido mal. Estoy seguro de que se volverá a repetir este evento, y de que lo harán mucho mejor con vistas a mejorar la experiencia.

De nuevo agradecer la aventura, me lo he pasado genial y la recomiendo encarecidamente a los que tengáis la oportunidad en vuestra zona geográfica. Gracias por el miedo, la tensión, las persecuciones, el caos. Gracias por enseñarme, que podría ser un auténtico Rick Grimes Runner.

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