lunes, 14 de diciembre de 2015

Crónica de la Farinato Race Sevilla 2015

En 2015 la ciudad de Sevilla ha podido albergar por primera vez en Andalucía, una edición de la serie "Farinato Race". Un evento competitivo basado en los obstáculos, el trabajo en equipo y la superación personal. Un grandísimo reclamo para el Crossfit español.

En esta primera edición, fue Marta la que decidió apuntarse para tratar de vencer "a la bestia". Por mi parte, tuve la suerte de formar parte del elenco de voluntarios que ayudarían a la organización de la prueba. Me gustaría contaros la experiencia porque ha sido genial.


Todo comenzó un par de meses atrás cuando solicité por correo formar parte de los voluntarios. Hay muchísimas solicitudes cada año. No sólo por lo bien que te lo pasas y lo que aprendes (que es mucho), sino también porque a posteriori recibes de forma gratuita la oportunidad de participar en una Farinato Race. Por tanto, el reclamo es muy potente.

Si os soy sincero, personalmente me apunté para estar en la misma carrera que Marta pero como voluntario. A nivel físico, no me siento preparado para afrontar una prueba de este calibre (a menos que reciba ayuda), y no estoy tan loco como para apuntarme sin estar listo.


Vía email nos fueron dando las instrucciones y el día previo a la carrera, los voluntarios tuvimos una reunión donde nos mostraron todos y cada uno de los obstáculos que formarían parte del circuito. Nada quedaba al azar, todo estaba perfectamente sincronizado.

Sólo con ver los obstáculos el día de antes, me empezó el gusanillo de participar en futuras ediciones. Eran impresionantes: pasar por debajo de una alambrada de espinos o de otra que estaba electrificada, subir muros, trepar por la cuerda, cargar sacos de casi 30 kilos, vadear un río y superar escaleras en su interior, pasar por un puente de troncos, etc.


Evidentemente, son pruebas y actividades que no tienen nada que ver con el "running" habitual. Sin embargo, hace que te enfrentes a pruebas que deberías superar en un medio natural agresivo, duro, en condiciones adversas. Y eso fue lo que me llamó tantísimo la atención: sobrevivir.

El día de la prueba, descubrí el segundo aliciente para participar en este evento: el trabajo en equipo. Desde muy temprano los voluntarios estuvimos a merced de la lluvia esperando instrucciones y en cuanto iba a dar comienzo la prueba, cada uno se fue a su puesto. Reinaba bastante buen rollo, deseándonos suerte entre nosotros, ofreciéndonos ayuda. Trabajo en equipo.


En mi caso, me tocó estar junto con Alba de las Guerreras Running en una estructura metálica de casi dos metros. Para superarla, los farinatos debían subir a pulso o bien ayudarse de algún compañero que les diera un empujoncito. Por lo que nos han contado, es uno de los obstáculos más jodidos de este tipo de pruebas. Tras superarlo, había una rampa por donde se dejaban caer.

La primera tanda de corredores que llegaron fueron los élites. Personas específicamente preparadas para afrontar estos eventos que iban lanzados, cruzaban el obstáculo con facilidad y proseguían la competición. Algunos estaban en una forma física espectacular, la mayoría eran unas moles fibrosas de puro músculo y autodeterminación. Brutal.


Un poco más tarde empezaron a llegar los populares. Algunos eran capaces de subir por su propia cuenta, pero muchos otros se quedaban atrancados sin saber que hacer. En este último caso, la gente terminaba ayudándose, regalando sus energías para que otros pudieran pasar.

Fue una catarsis ver cómo personas que no se conocen de nada, que no tienen nada en común y que incluso, no estaban en buena forma física, eran capaces de pasar gracias al esfuerzo y ayuda mútua. En nuestro obstáculo NADIE se quedó atrás. NADIE.

Si alguien no era capaz de superarlo, tenía la opción de hacer burpies. Pues NADIE tuvo que hacer burpies. Todos se ayudaban entre todos. Pasaron corredores gorditos, escuchimizados, jóvenes, ancianos, mujeres, hombres... No importaba tu condición, lo que importaba era el trabajo en equipo, la solidaridad, la ayuda mutua. El objetivo de este evento: ayudarse a afrontar los obstáculos, algo que en el día a día, a menudo olvidamos.


Como anécdotas personales me llevo: haber visto a Marta junto con Paz, Antonio, Jon y otros compañeros superando el obstáculo. Ver a Tatiana superar el muro con una facilidad pasmosa, haciendo un alarde de fuerza increíble. 

Poder disfrutar de esta edición como voluntario junto a Alba. También en la carrera, un hombre me preguntó si era "MedRunning" (si lees esto, gracias por reconocerme y supongo...por leerme, déjame un comentario para saber quien eras). Y por último, la mejor anécdota será que, a raíz de este voluntariado, me gustaría participar en una Farinato Race.


Para todo aquel que lea esta entrada me gustaría decirle lo siguiente. Esto no es running, de hecho no tiene mucho que ver con "correr a secas". Pienso que una Farinato puede llegar a ser casi tan dura o incluso más que realizar una maratón (sobre todo a nivel de energías gastadas).

Para afrontar este tipo de eventos "por tu cuenta" te hace falta una preparación muy específica, basada en la potencia muscular por encima del ejercicio aeróbico básico que te aporta la carrera continua (que también es necesaria).

Otro aspecto que debes conocer es que te vas a pringar. De barro, de agua, de escombros, de todo. Por ello te recomendaría tener el calendario vacunal "al día", que te hagas con una equipación concreta para afrontar el reto (y a ser posible...desechable) y que en tu primera vez vayas a disfrutar, no vayas a intentar hacer tiempo. Es una prueba para pasarlo bien.


Del mismo modo he de decir que es un evento jodido, es duro. Vale que el trabajo en equipo te puede ayudar a superarlo, pero deberían exigirse unos mínimos para afrontarlos. Hubo una participante que me dejó con mal sabor de boca porque, pese a estar sufriendo un principio de hipotermia...quería continuar. En estos casos, los voluntarios deberíamos asumir una directriz simple: descalificación bajo riesgo de peligro de salud. Creo que es una opción coherente.

Más tarde me enteré de que esta participante terminó en la carpa de Cruz Roja, lo cual me alivió bastante. Es por ello que, pese a ser una prueba excelentemente organizada, hay que dedicarle muchísima atención a los participantes y exigirles pasión, pero también prudencia.


Espero que os haya gustado la historia y que os animéis a formar equipo el año que viene conmigo. Si puedes contarnos tu propia experiencia, consejos, opinión...se agradece. Déjanos tu comentario y si puedes, comparte esta información con otros corredores.

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