miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Hasta que punto Correr, es una Enfermedad?

Es indudable que la actividad física moderada y rutinaria, es una estupenda forma de mantenernos sanos. Evitamos o disminuimos el sobrepeso, mantenemos activos a sistemas importantísimos como el cardíaco o el respiratorio, fomentamos las relaciones sociales, nos lo pasamos pipa, etc.

A priori correr es estupendo, una maravilla. Pero desde esta web, siempre hemos intentado ir "más allá" De hecho, tenemos un eslogan tan cierto como peligroso: Corre con el Corazón. Evidentemente cuando corremos, usamos nuestro corazón, pero también solemos interponer sentimientos y subjetividades asociadas simbólicamente a este hermoso órgano.

Son precisamente estos sentimientos, pasiones, locuras que parten de nuestro "corazón" las que nos llevan muchas ocasiones, a ponerlo en peligro. El límite entre lo saludable y lo patológico no es tan claro como pensamos, no es tan sencillo soltar: hay que correr, porque es sano.

Imagen vía: www.vivelohoy.com

Me gustaría poneros un ejemplo y saber vuestra opinión al respecto. Os pido reflexión, autocrítica ante el ejemplo. Puede costar admitirlo o valorarlo pero, vamos a intentarlo. Vamos a comparar a un corredor habitual, de los de "hoy en día", con un fumador habitual medio.

El fumador es una persona enferma, adicta al tabaco de forma consciente de la misma forma que sabe el daño que eso produce. El enfermo de tabaquismo fuma porque quiere y porque lo necesita. Tiene una dependencia, una necesidad, una adicción. Si a un fumador le quitas el tabaco, se vuelve ansioso, nervioso, despistado, agresivo incluso. El Síndrome de abstinencia.

Además, el fumador puede o no ser feliz con su situación. El fumador sabe que se hace daño a sí mismo, pero vive "feliz" con ello (a menos que intente dejarlo o que le genere situaciones problemática, lo cual puede derivar en infelicidad). Ser fumador, es una enfermedad con un grandísimo coste para la persona y para la sociedad, incluido el económico.

Imagen vía: www.iloverunning.es

Ahora pensemos en el corredor. Los estudios demuestran que por encima de un determinado ritmo o tiempo, es malo correr. Pero el corredor es feliz excedíendose de lo recomendado. Incluso puede entrenar para pruebas que ponen en riesgo su salud o que pueden predisponerle a sufrir problemas cardiovasculares (como una maratón, o carreras de ultrafondo).

Los días que no salen a correr, se puede volver irascibles, nervioso, angustiado. Echa de menos la sensación de calzarse unas zapatillas, el latir de su corazón bombeando sangre a toda velocidad, el duro impacto de sus pies contra el asfalto, el cansancio posterior a la actividad, etc.

El corredor entrena de forma adaptada a sus capacidades. Sin embargo, proliferan los que se inscriben a varias maratones al año, o a varias ultras. Proliferan los corredores que hacen del "where is the limit" un mantra febril y fanático. Son adictos, necesitan el running, el poner la maquinaria a tope, no pueden dejarlo, son infelices sin correr. 

Nos escudamos en la evidencia científica de que hacer deporte, es sano. Pero no vemos que una falta de deporte o un exceso, en un margen más estrecho de lo que pensamos, también es peligroso. Quizás no sea tan grave como fumar, pero sigue existiendo el riesgo de que lo sea.

Tras exponer ambos ejemplos he de aclarar algo. Por un lado, soy un firme opositor del tabaco. Es una de las peores sustancias "legalizadas y consumidas" por la humanidad. Lo odio y trato de ser tolerante con las personas que fuman, entendiendo que están enfermos. Del mismo modo, soy corredor, uno de esos conocidos "runners" que hacen maratones, ultras y que se meten entrenamientos que no son del todo "saludables".

Comparando estos dos llamativos ejemplos me planteo: ¿Es el running una enfermedad? ¿Cuando deja de ser una afición sana, y se transforma en una addicción peligrosa? ¿Por qué cada vez más expertos nos avisan sobre los peligros del "running"? ¿Por qué criticamos conductas no saludables, cuando podemos estar practicando una?

Evidentemente la comparación entre un fumador y un corredor, es puramente anecdótica. Surge de una conversación con mi padre (fumador), donde me expone los motivos que le lleva a fumar, que sabe que es una enfermedad, que le gustaría dejarlo pero al mismo tiempo me replica: ¿y tú por qué corres? Si sabes que es malo, ¿por qué haces maratones? Si cuando no corres te pones nervioso, o molesto y echas de menos salir a trotar, ¿no eres tu también adicto? 

Corre con el corazón. Por supuesto que hay que correr con el corazón. Hay que hacer deporte para pasarlo bien, para estar sano, para conocer a otras personas, para disfrutar del mundo que nos rodea, para tener sueños y metas que cumplir. Hay que correr con el corazón, pero también hay que cuidarlo. ¿Dónde deja de ser sano el running?

Espero que la entrada os sea de utilidad. Que al menos, os haga pensar. Del mismo modo también me gustaría conocer vuestra opinión, saber qué pensáis al respecto. A lo largo del artículo tenéis todos los interrogantes: déjanos tu comentario y comparte la información con otros corredores.

3 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo con varias cosas:
    - Puede ser una adición y una locura (Bendita y sana locura!)
    - Ha llegado un punto dónde lo único qué importa es CUÁNTOS kilometros haces en lugar de cómo, con quién o en cuánto tiempo.

    Por otro lado, estoy en desacuerdo en que haya que dejar de correr maratones porque sea perjudicial para la salud. Hay que hacerlos preparandolos y disfrutando cada paso. Es decir, estoy de acuerdo en dejar de hacer locuras sin preparar pero no quiero dejar de entrenar la mayoría de días. Mucho menos porque me lo digan.

    Saludos, salud y kilometros (de calidad) ;)

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    1. Sólo parece que sea lo perjudicial correr maratones, ultras, etc. cuando hay una amplia variedad de factores que pueden hacer que el correr sea algo peligroso y no sólo depende de la distancia ni mucho menos. Por ejemplo, no creo que sea beneficioso que una persona que no tiene historial deportivo ni un mínimo de actividad se ponga ahora a apuntarse a correr 5K porque un grupo de amigos o amigas van a correrlo y la han convencido, obviando que dicha persona pueda además tener un sobrepeso considerable y demás, y para colmo su corazón se esfuerza a niveles exorbitados para intentar seguir el ritmo de sus amigas.
      A mi parecer el peligro no está tanto en la propia distancia como lo está en la poca o nula adaptación del cuerpo para una determinada actividad.

      Por ejemplo, Agustín que lleva una progresión año tras año entrenando ultramaratones correrá menos riesgo compitiendo en un Ultra de 150Km que Antonia, quien aún con sobrepeso y sin haber corrido en su vida, se ha inscrito a la carrera de la Mujer de 5K sólo porque sus amigas la han convencido haciéndole incapié en "lo corta que es la distancia". Esto se ve últimamente mucho y nadie menciona nada, más aún, se demoniza "de forma incondicional" la larga distancia. Es cuestión de tiempo, de predisposición genética y sobre todo de estadística que nos encontremos algún día con alguna desgracia en estas carreras y será entonces cuando se entable otro nuevo debate, donde hasta ahora sólo se cuestionaba la peligrosidad de correr Maratones, Ironman's, etc.
      Naturalmente si uno tiene una patología no es lo mismo forzar durante 40' que durante 2 horas, pero al final creo que lo importante no es la distancia en sí misma sino: Tiempo de esfuerzo * %de intensidad de esfuerzo y contemplando aquí las particularidades de cada individuo; no creo que sean los kilómetros lo que realmente "mate".

      Los estudios científicos dicen que para que el deporte sea beneficioso habría que correr tan moderadamente y tan poco tiempo semanal que al 95% de los populares se lo dices y nos mandarían a tomar por donde amargan los pepinos y con razón, entonces preferirían hacer del running una práctica deportiva arriesgada aún a sabiendas.
      respecto a ultramaratones, otros estudios creo recordar que encontraron mayor longitud de los telómeros en gente que habitualmente practica ultrafondo, por lo que no parece algo tan perjudicial al fin y al cabo, y mucho menos teniendo en cuenta a la baja frecuencia cardíaca en la que se corre estas distancias, es difícil de creer cuanto menos que esto llegue a ser perjudicial, más bien yo diría todo lo contrario.

      Ésta es mi conclusión: La mayor temeridad que puede cometer un corredor no es correr una maratón o varias, sino correr cualquier distancia sin preparación ni adaptación.

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    2. Nada que decir, increíbles palabras. Me quito el sombrero ante tus opiniones. Un saludo y gracias por el comentario.

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