lunes, 6 de junio de 2016

Historias de los 101: Juan Jesús Oliver Lasso

Me llamo Juan Jesús Oliver, tengo 25 años y soy historiador. Llevo corriendo unos 5 años. Durante todo este tiempo, he estado participando en multitud de carreras populares, medias maratones y numerosos triatlones y duatlones. 

Incluso he llegado a disputar el medio IronMan Cabo de Gata hace un par de años. Además, he conseguido finalizar en tres ocasiones la Rota de las Fortalezas de Cartagena (53kms).

Tras intentar obtener dorsal en varias ocasiones para los 101, este año fue la primera vez que lo conseguí. He de reconocer que si no es por África, mi novia, nunca lo hubiera logrado puesto que fue ella quien introdujo en su Tablet mi código y realizó la inscripción. Gracias a ella he podido disfrutar de una carrera "diferente al resto", e incluso me atrevería a decir que única.


PREGUNTA 1: ¿POR QUÉ CORRES LOS 101 DE RONDA?

Mi objetivo personal a la hora de afrontar los 101 era intentar superarme a mí mismo. Ver hasta que punto mi cuerpo podría asimilar una distancia que nunca antes había recorrido. 

También quería comprobar de primera mano si la fama que rodea a esta prueba, era tan grande como muchos me contaron los meses previos. Debo reconocer...que se quedaron bastante cortos a la hora de transmitirme sus sensaciones.

PREGUNTA 2. ¿CÓMO RESUMIRÍAS TU EXPERIENCIA EN LOS 101 DE 2016?

Podría intentar resuir en un par de líneas mi experiencia en la carrera legionaria, pero creo que sería incapaz de aglutinar todo lo que sentí durante el recorrido. Antes de salir del campo de fútbol, mis pulsaciones estaban por las nubes. Las salves legionarias no hicieron sino aumentar mi ritmo cardíaco  que cada vez se disparaba más.

El paso por las céntricas calles de Ronda, atravesar la plaza de toros (una de las más antiguas de España), cruzar el emblemático puente y encarar los primeros kilómetros de la ciudad, fue increíble. A todo ello hay que sumar lo majestuoso del paisaje, las muestras de cariño de la gente que se repartía por el recorrido, la belleza de pueblos como Setenil, etc.

PREGUNTA 3. ¿TU MEJOR MOMENTO EN ESTA EDICIÓN?

Todos, pero si me tengo que quedar con uno, elegiría los ratos de la carrera en los que fui corriendo con gente que no conocía de nada y que, tras comenzar a hablar, parecía que nos conocíamos de toda la vida. Al principio coincidí con dos chavales de La Línea de la Concepción, posteriormente con un hombre de Hellín afincado en Marbella y por último con María, una encantadora extremeña junto a la que llegué al cuarte de la Legión.

PREGUNTA 4. ¿TU PEOR MOMENTO EN ESTA EDICIÓN?

Lo peor de la carrera fueron las plantas de mis pies. Me traicionaron dejando que apareciesen multitud de ampollas que consiguieron ralentizar mi paso, y hacer que sufriese mucho hasta el cuartel. Allí dos magníficas podólogas consiguieron aliviar los dolores que me producian y gracias a su profesionalidad, pude subir a la ermita y liadiar con las cuestas embarradas de los últimos kilómetros (donde por cierto, resbalé sobre el pegajoso barro...todo hay que decirlo).

PREGUNTA 5. ¿LO MEJOR DE LA CARRERA?

La organización del evento ha sido lo mejor de la carrera. El espíritu de compañerismo de todos los legionarios hacia los corredores y los ánimos que les brindaban, eran dignos de elogios. Creo que son ellos los que hacen especial esta carrera. Siembre animando, auxiliando a todo el que lo necesitase, apoyando en todo momento al que se empezaba a venir abajo...


PREGUNTA 6. ¿CUÁL HA SIDO TU MAYOR APOYO EN LOS 101 Y PORQUÉ?

Sin duda alguna, el mayor apoyo que tuve fue África, mi novia. Me despedí de ella en la salida y en diversos puntos de la carrera estaba esperándome para darme alguna barrita, agua y lo más importante...su fuera y ánimo.

Conforme avanzaban las horas del día y empezaba a caer la noche, fueron las llamadas por teléfono lo que nos mantuvo en contacto hasta que entré en Ronda. Llegando a la plaza de toros, a eso de las 6 de la mañana, la encontré con una sonrisa de oreja a oreja y me cogió de la mano hasta que curcé la meta donde nos fundimos en un caluroso beso.

Este final de carrera compensó todo lo que pude sufrir con las ampollas, los calambres, el barro en las zapatillas y el frío de la noche. Merecieron la pena las 19 horas que invertí desde que tomé la salida, hasta que la besé en la meta.


Para no extenderme más, me gustaría terminar diciendo que me he enganchado a esta carrera y al espíritu cientounero. Espero seguir disfrutando de ella durante algunas ediciones más y seguir experimentando las emociones que sólo los 101 ofrecen.

¡Viva España y viva la Legión!

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