domingo, 9 de octubre de 2016

Correr por Nápoles. Una puta locura.

Que de tiempo sin escribir. Dos semanas de locura italiana me han tenido absorto total y absolutamente de mis labores correndísticas. Durante un añito prácticamente, me he trasladado a la ciudad de Nápoles para terminar la carrera de Medicina.

A priori puede parecer maravilloso (y lo es). Sin embargo, en Nápoles he encontrado uno de los lugares más "jodidos" para salir a correr. De los más arriesgados, por no decir peligroso, y de los más perjudiciales para tu salud cardiopulmonar, sobre todo pulmonar.


He tratado de salir a correr y lo he conseguido un par de veces, pero sin demasiado éxito. Para comenzar, la ciudad está en pendiente. Eso significa que todo lo que bajes...después te toca subirlo. En mi caso, que vivo en la parte alta, hay unos 4 kilómetros hasta la parte baja.

Incluso si vives en el centro histórico, hay unos 2-3 kilómetros hasta llegar al LungoMare (el puerto de la ciudad, el paseo marítimo). Tienes que salir a correr recomendablemente por esta zona puesto que es la más llana y la menos transitada por el tráfico.

¡Ay el tráfico! El segundo gran enemigo del corredor napolitano. A todas horas, todos los días del año, cientos de miles de coches transitando la ciudad, pitando como descosidos, expulsando sus tóxicos vapores hacia el infinito. Nápoles es una ciudad preciosa...gobernada por el tráfico.

No puedes desconectar y disfrutar de correr en ningún momento. Debes estar alerta siempre, vigilando el tráfico, las esquinas por si vienen coches, sorteando a los viandantes, analizando el adoquinado y sus irregularidades (si no quieres darte un trompazo), etc.

Para colmo, te vas tragando toda la porquería que sueltan los tubos de escape de los coches y sobre todo, los de las puñeteras motos (que tienden a acelerar en las cuestas, y dejan una asquerosa cola de humo). Se puede respirar bien, pero no estás respirando "aire de calidad".

Además, me gustaría contaros que la cultura del Running o no ha llegado a Italia o no va a llegar tal y como lo ha hecho a paises como España. En las dos semanas que llevo aquí no he visto ni a diez corredores. Ni siquiera en el paseo marítimo (que es por donde se puede correr) hay tránsito de corredores y si lo hay, la mayoría son extranjeros.

En Italia o más concretamente en Nápoles, no hay cultura de correr. Pensaba preparar algunas cosillas como la Maratón de Roma, pero es sumamente difícil hacerlo por aquí. Por supuesto, no me rendiré y seguiré intentando salir a correr al menos dos días en semana.

Para aportar más curiosidades: en Nápoles las tiendas de deportes y de zapatillas deportivas ¡apenas existen!. La mayoría son tiendas de ropa variada o tiendas de deporte tipo Décimas o InterSport. Ni Decathlon, ni Sprinter, ni tiendas especializadas. Es una tragedia runner.

Pero bueno. ¡No todo va a ser malo!. Traigo buenas noticias: correr por algunas zonas de Nápoles es una bendita belleza. En el LungoMare, en el paseo marítimo las vistas son impresionantes. Correr viendo el Vesubio, ver las olas lamiendo la costa, disfrutar con el Castell Novo y con el Castell del Huevo, ver los barquitos navegando. ¡Que maravilla! Y el terreno: plano.

Por tanto, si vienes a Nápoles y te apetece correr te doy una serie de recomendaciones: olvídate de correr por la ciudad, es demasiado irregular en su terreno y desnivel, está llena de gente, de tráfico y de humos. Toma el metro o dirígete hacia el paseo marítimo y disfruta corriendo a ras del mar, tomándote fotos con un auténtico volcán a tus espaldas, saluda a los pocos corredores que veas en tu camino y deja que la brisa te revolotee el pelo. Nápoles a tus pies.

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