martes, 17 de enero de 2017

Correr por Nápoles: es una maravilla.

Hace unos meses, escribí una entrada donde definía el acto de correr en Nápoles como una "puta locura". Ha llovido mucho desde entonces y, aunque sigo pensando que correr por el centro de esta ciudad es un auténtico horror, he descubierto mis pequeños paraisos para correr.

Ya he hablado sobre el Bosque de Capodimonte y sobre el Lungomare. Si no lo he hecho, lo haré. Sin embargo hoy me gustaría contaros una de las tiradas largas más duras y más bonitas de mi vida. De esas que se te quedan grabadas en la mente para siempre.

La situación climatológica actualmente en Nápoles, no es buena. La ciudad está sufriendo una de las peores olas de frío en los últimos 30 años. Para colmo, se le suma el viento y la lluvia. Es por eso que antes de jugarmela, decidí mirar primero la previsión meteorológica.

Eran las 9 de la mañana y según la información recabada, tendría de margen hasta la 13:30 más o menos para poder hacerme unos 20 tantos kilómetros. Pese al frío, decidí usar calzonas en vez de mallas. Cuando se trata de larga distancia, siempre es preferible ir cómodo.

Dejé mi hogar a las 10:15 y empecé a correr nada más cruzar el rellano del portal. O empezaba a correr desde el momento cero, o me congelaría. El descenso fue rápido, discurriendo por el centro de Nápoles (sombrío, aunque bellísimo para pasear). En total, unos 4 kilómetros desde mi piso hasta el inicio del paseo marítimo. El tiempo justo para ir calentando motores.

El objetivo era claro: realizar una buena suma de kilómetros, sin pausa pero sin prisa. Haría las paradas que hicieran falta, disfrutaría de las vistas y trataría de mantenerme en buenas condiciones en todo momento. A estas alturas, el trabajo maratoniano está casi hecho.

La primera parada fue en Vía Posilipo, en un mirador que se encuentra durante su transcurso. Muy cerca había una pequeña tiendecita donde, por 1´20 euros pude hacerme con una pequeña botella de Gatorade. Por supuesto, la parada también incluía sesión de fotografía.


Tras hacer esta pequeña parada y con unos 10 kilómetros realizados, tocaba seguir corriendo. El objetivo del día era llegar hasta la zona de Marechiaro (mar claro), uno de los parajes más alabados por los napolitanos y que tantísima curiosidad me despertaba.

Como podéis observar en la foto, el volcán Vesubio está nevado en su cumbre. De la misma forma, las montañas que están a sus laterales están totalmente nevadas. Cuando os digo que en Nápoles ahora mismo hace frío, es que hace verdaderamente frío.

Proseguí el rumbo guiándome por la costa y por aplicación "Strava". A poco menos de un kilómetro y medio, volví a encontrar otra sorpresa. El Mausoleo Schillizi. Una obra fúnebre dedicada a los caídos en la Primera Guerra Mundial en Nápoles. Un lugar místico.

He de confesaros que me dió algo de miedo entrar en el recinto. El mausoleo es impresionante de ver y también impone un respeto fantasmal. Decidí darle una vuelta rápida para no enfriarme física y psicológicamente. Las estatuas egipcias, la decadencia arquitectónica...que miedo.


Tras dejar este tétrico aunque bello lugar, decidí seguir corriendo un poco más. Me hubiera gustado llegar hasta el Área Marina protegida de Gaiola...pero al no saber si había que pagar algo por entrar, si estaría abierto y sobre todo...la amenaza de lluvia en el horizonte, me controle.

Tras casi 14 kilómetros corriendo, varios cientos de metros cuesta abajo y el cuerpo entumecido, conseguí llegar a una de las zonas más bonitas de Nápoles: Marechiaro. Paré el crono de Strava y disfruté durante un rato de la sensación de cansancio y de la belleza del panorama.


Una vez más, respiré hondo y emprendí la vuelta a casa. Esta vez con las piernas adormecidas, con bastante más frío y con el cielo amenazando lluvia inminente. Sin embargo había logrado mi objetivo: llegar al punto estipulado y hacerlo sin sentir demasiado cansancio.

La vuelta se tornó aún más dura. Comenzó a soplar el viento con fuerza, empezó a llover y el frío se acrecentó. Como es normal, el cortavientos de la maratón de Sevilla y mis calzonas...no servían de mucho. Sólo el calor corporal del ejercicio mantenía la temperatura a ralla.

Poco a poco pude volver a disfrutar del horizonte napolitano. El mar abierto y en el horizonte el imponente volcán vesubiano. La grandísima Capri, solitaria entre las aguas y las montañas blancas a sus espaldas. El cielo encapotado, con la estela gris de la lluvia cayendo al mar.

Realmente estaba siendo una tirada larga durisima y a la par, impresionantemente bella. Tras conseguir llegar al centro de Nápoles empapado, con todas las fotos que tenía que hacer en el móvil y con la satisfacción de haber realizados unos 24 kilómetros, acabé mi tirada larga.


Es cierto, una vez más, que correr por el centro de Nápoles es prácticamente imposible. Sin embargo, la ciudad y la región que abarca ofrece un sinfín de oportunidades a los corredores, especialmente a los de larga distancia. Los parajes, las vistas y los lugares increíbles que puedes visitar mientras practicas deporte, son incontables. Es un deleite para la vista y para el corazón.

La última tirada larga que hice con tanta dureza, fue en mi pueblo. Fue un día en el que me llovío a mares, donde me estaba preparando mi primera maratón y donde el paisaje era gris, aburrido, cerrado, monótono. Sin embargo, en Nápoles he sufrido, pero he disfrutado.

Espero que esta historia os haya gustado. Sigo entrenando como un jabato para la Maratón de Sevilla y, si los trámites administrativos que te exigen no me lo impiden, estaré presente el 19 de Febrero para dar lo mejor de mi en las calles de mi ciudad.

Será una maratón especial, mi octava maratón. Una prueba que habré entrenado en un gran porcentaje de días en el extranjero. Un evento que habré preparado con cariño y con dificultades en una ciudad extraña, en unos recorridos duros, y en unas circunstancias especiales.

Seguimos entrenando. Seguimos luchando. Seguimos corriendo. Si os ha gustado la historia, no dudes en dejarme tu comentario o en compartirla con otros corredores. Si quieres ver más fotos bonitas de Nápoles, te invito a echarle un ojo a ESTE lugar. Un saludo corredores.

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