lunes, 14 de mayo de 2018

Decidí parar. Retirarse en los 101 de Ronda 2018

Por primera vez en 8 años que llevo corriendo, no he sido capaz de terminar una carrera. No es algo fácil de aceptar ni mucho menos de contar, pero teniendo en cuenta que siento que tomé la decisión acertada y de que mi experiencia puede ayudar a otros, he decidido compartirla.

Este año, pese a mi escasa motivación generalizada y extrapolada por descontado al mundo del running, tuve la inmensa suerte de pillar dorsal para los 101 de Ronda. No las "tenía todas conmigo", pero teniendo en cuenta el milagro que supone conseguir dorsal, decidí correrla.

Semanas más tarde, mis entrenamientos se limitaban a correr un par de veces por semana, no más de 10 kilómetros por tirada y con desniveles acumulados entre los 200 y los 400 metros. El 1 de Mayo, a unos días del evento realicé el mayor entrenamiento de todos, 27 kms con un acumulado de 800. Ni de lejos, lo que hay que entrenar para afrontar este tipo de pruebas.

La estrategia de carrera era totalmente nula. Durante los meses previos mi objetivo se centró en perder peso para ser capaz de andar durante las 24 horas, terminar los 101 andando y sufrir lo menos posible. Ni perdí peso, ni andé todo el tiempo y sufrí "lo justo" para decidir parar.

El viernes 10 fui a recoger el dorsal a Ronda. En esta ocasión no pude llegar a primera hora de la mañana si no que trabajé de 8 a 14:30, salí de Aracena a las 15, llegué a Mairena del Alcor a las 16:15, salí para Ronda a las 17:15, pasamos por setenil sobre las 19 y cuando por fin llegué para recoger el dorsal en El Fuerte, eran casi las 20 de la tarde. Estaba escoñado.

Esa noche terminé echándome a dormir sobre las 12, después de patearme la feria del corredor varias veces, disfrutar de la cena de la pasta y preparar la equipación / mochila para el día siguiente. A las 7:30 ya estaba en planta dispuesto a recoger. Llegamos a Ronda a las 9:30.


Respecto a los 101 en sí mismos, discurrieron con relativa normalidad. A las 11 dió el pistoletazo de salida y pese a la escasa emoción que me provocaba el ambiente, salí corriendo del campo de fútbol y disfruté de las calles de Ronda hasta el final del pueblo donde comencé a andar.

La temperatura fue perfecta en todo momento, ni frío ni calor. Es cierto que por la noche bajaron las temperaturas, pero no llegué a sentirlo en todo su esplendor. Mi hidratación durante toda la carrera ha sido lo único intachable: medio litro de agua/isotónico entre cada avituallamiento, pudiendo orinar totalmente "claro" cada 3-4 kilómetros. Mis riñones fueron privilegiados.

En cuanto a los errores que cometí. No estaba acostumbrado a llevar un ritmo constante de 9:30-10 min/km, mentalmente ello me quemaba, por lo que decidí corrir en algunos tramos llanos que fueran prolongados. Si decides hacer la carrera andando, debes hacerla andando, punto.


Por otro lado, fui tan gilipollas que llevé la mochila de hidratación llena con más de 1 litro de agua durante todo el kilometraje. Entre la supuesta obligación que deben tener los marchadores de llevar este tipo de mochilas y que no quería quedarme sin agua, fue con 1 kilo extra.

Me eché protección solar en dos ocasiones, pero debí haberla usado mucho más porque aunque no me quemé la piel como en la primera edición, sí que me la tosté un poco, con la consecuente sensación de frio durante la noche por la insolación sufrida previamente. Usad protección.

Por otro lado, el tema de las bajadas. No sé bajar adecuadamente los desniveles negativos, me destrozan el cuerpo. Mis piernas iban a toda velocidad en las cuestas, pero sufría un intenso dolor en las bajadas que me llevaron a necesitar un masaje en Setenil, con mucho dolor.

Otro error que cometí. En el kilómetro 30 y poco me encontré con Manuel, un corredor que conocía de ediciones anteriores. Teniendo en cuenta que ibamos más o menos al mismo ritmo y con un objetivo parecido, fuimos juntos. A su lado todo fue mucho más fácil, los kilómetros pasaban mucho más rápidos y estaba más tranquilo. Sin embargo, le salieron ampollas y se retiró en el kilómetro 57 después de haber perdido más de 1 hora en Setenil y de por fin sentirme acompañado. El batacazo de volver a verme de nuevo solo, fue brutal y me desmotivó muchísimo.

Durante la noche, comenzó a hacer frío. En vez de pararme y colocarme la sudadera, seguí andando por miedo a no ser capaz de continuar/perder más tiempo. No estaba perdiendo un excesivo calor, pero cuando llegué al cuartel tenía las extremidades totalmente heladas.

Por último, y lo más importante. Pese a que no tuve ampollas, pese a que mis músculos estaban cansados y agarrotados pero en relativo buen estado, pese a que de nutrición e hidratación iba genial...en el kilómetro 70 (Acuartelamiento de la Legión) decidí que no quería seguir. Sí, así de extraño suena. Mi mente, que estuvo martilleándome durante 70 kilómetros decidió que "hasta aquí habíamos llegado". Me encontré con mis padres y mi novia, les abracé, les miré y se lo dejé rotundamente claro: NO SIGO, NO ME APETECE CONTINUAR.


El silencio durante tantas horas, el tener en blanco la cabeza tanto tiempo, los pequeños ataques de ansiedad donde me costaba respirar a lo largo del recorrido, los constantes mensajes de desánimo, culpabilidad, fracaso y desmotivación que me acompañaron en la previa y durante la carrera, hicieron que me detuviera sin pensarlo dos veces y que abandonase la carrera.

Estoy casi seguro de que, si mis emociones, mis pensamientos y mi alma hubieran estado en una situación más favorable, hubiera podido lograr completar los 101 en unas 20 o 21 horas (llegué al cuartel a la 1 de la mañana), pero mentalmente estaba destrozado.

A nivel personal, no me siento ni fracasado, ni un perdedor ni que haya tomado una mala decisión. Me siento mal por las personas que creyeron en mi, por el apoyo incondicional de mi pareja acompañádome en el recorrido, por los kilómetros que se hicieron mis padres por venir a verme y por haber "desperdiciado" la oportunidad de terminar otros 101. Pero asi es la vida.

Tengo 27 años, ya soy cientounero y sé de primera mano lo que es sufrir este tipo de carreras. Me queda mucha vida por delante para volver a correr este tipo de carreras. Hasta el kilómetro 50 (Setenil) he de confesar que no lo pasé mal del todo, fue toda una experiencia. Sin embargo, después de ese punto para mi fue todo un calvario, y los últimos 10 hasta el cuartel bajando, bajando y bajando, fueron una tortura física y mental brutal que no estaba dispuesto a soportar.

Para todo aquel que lea esto, no sé si opinará que mi decisión fue o no acertada. Como ya he dicho, no me arrepiento de ello. No me arrepiento de decidir pararme porque mi cabeza no responde. No me arrepiento de mirar el reloj, ver que estoy haciendo 12:30 min/km y al echar cuentas, confirmar que aún me queda lo peor durante 9 o 10 horas. 

No me arrepiento de haber sido capaz de preveer posibles calambres musculares, ampollas en los pies que me dejaran inválido varios días, o de apreciar que mi cuerpo dependía en gran medida de lo que yo mismo sintiera y le transmitiese. Lo siento, pero no me arrepiento.

Considero que no es una decisión más o menos valiente, que no soy un campeón por ello, que no he hecho nada ni bueno ni malo. Simplemente he hecho lo que me ha parecido mejor para mi salud física y MENTAL. Tomé una decisión jodida, pero fue mi decisión "correcta".


Y hasta aquí mi crónica de los 101 de Ronda 2018. Nada de anécdotas, nada de buenas noticias ni de momentos increíbles. Como ya os he contado. Fui durante mucho tiempo en silencio, con la mente en blanco y mirando al infinito. Así, ninguna persona aguanta tantísimos kilómetros.

Es por ello que quería informaros sobre la importancia que tiene, en este tipo de eventos, la estabilidad mental. Cuantísimo importa llevar una buena estrategia de carrera y lo esencial que es sufrirla, pero disfrutarla (a ser posible incluso, en compañía de otros marchadores).

Esta entrada la escribo un lunes, un día después de haberme rendido en el Acuartelamiento de la Legión, kilómetro 70 a la 1 de la mañana. Físicamente estoy magullado, pero soy capaz de moverme perfectamente (diría que incluso de trotar), pero interiormente la cosa no va tan bien.

Toca recuperarse del cansancio mental, de la desmotivación, de la desilusión y sobre todo...del silencio y la frialdad emocional. Toca volver a plantearse nuevos objetivos y sobre todo, disfrutar en el día a día de correr/andar para sentirte sano y feliz. Es todo, querido lector.

Espero una vez más, que estas palabras te sean de utilidad sobre todo si alguna vez te planteas correr los 101, si ya los has corrido o si te ha pasado algo similar. Mi más sincera enhorabuena a los nuevos cientouneros del 2018 y mi más sentido agradecimiento a la organización.

4 comentarios:

  1. Parece que estoy en mi primera edición, 2014. Mismas sensaciones, mismo desenlace. Cuando la cabeza dice basta, es dicifil seguir. Mucho ánimo.

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  2. Hola Emilio, leí tu crónica de los 101 del año 2015, es para mí la mejor crónica que he leído, llevo 9 ediciones y 8 terminadas, pero las veces que la he leído, es cómo volver a estar allí. Este año llevaba un grupo en el que 3 integrantes debutaban y les dije que la leyeran. Les gustó muchisimo, los motivo y les aclaro muchas dudas aún con el cambio de recorrido.Te vi en Setenil en los fisios (creo que eras tu), nos miramos por 1 segundo pero me dio un poco de vergüenza decirte algo. Ojalá lo hubiese hecho y te hubieras unido a nosotros, quiza podría haberte animado a seguir.No te arrepientas de haber tomado la decisión de abandonar, este no era tu año pero seguro que algo sacarás positivo para la próxima. Prometo saludarte la próxima vez que te vea. Un abrazo y arriba ese ánimo, la próxima vez te veré entrando en la Alameda mejor que nunca.

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    1. Muchas gracias. Espero que en la próxima ocasión te animes a saludarme. Un abrazo.

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