sábado, 25 de mayo de 2019

GILIPOLLISMO RUNNER, WHERE IS THE LIMIT?

Volviendo a mi tónica habitual de escritura crítica y ácida, no me he podido resistir a soltar un par de palabritas, después de ver a tanto "tonto lava" haciendo cumbre en el Everest. La noticia, publicada en medios como El País, mostraba a un grandísimo grupo de personas (unidos unos a otros, cuál suicidio colectivo) caminando por las gélidas, escarpadas y peligrosas montañas, haciendo literalmente cola para poder echarse una fotito de recuerdo.

Horas más tarde, el telediario de Antena 3 hablaba de la misma noticia pero con un tono algo más humorístico. Básicamente informaba de la masificación de esta "proeza", que antaño era lograda por muy pocos y hoy día (por una módica cantidad de "pasta", junto a un certificado médico básico), te permiten hacerte la foto más heavy de tu vida. ¿Mola, eh?

Foto realizada por la expedición de Nirmal Purjae y extraída de www.rtvc.es

Algo así ha sucedido este año con una de las pruebas más emblemáticas y decanas del ultrafondo español: Los 101 Kilómetros de Ronda. Una prueba que, pese la buena organización, pese al cambio de circuito para hacerla más dura y pese a los avisos de su dificultad, ha presentado en 2019 una altísima tasa de abandonos motivada principalmente, por el calor.

¡Y ojito! que yo he sido el primer capullo que pese a haberse preparado la prueba más o menos bien, ha sucumbido al morbo del postureo y del "where is the limit", fracasando estrepitósamente en mi segundo intento. Precisamente por ello, sé hasta que punto de gilipollismo podemos llegar. Presentarnos a una prueba de dureza extrema: sin habernos preparado para ello. ¡NO!

Le hemos perdido total y absolutamente el respeto a los peligros. Nos hemos dejado llevar por la cultura de la inmediatez, en la que no valoramos el esfuerzo, la constancia y el trabajo que conlleva ser capaces de entrenar y superar un objetivo de este calibre. Lo queremos todo ¡YA!, ¡AQUÍ Y AHORA! y no nos conformamos con lo normal. Queremos ser super hombres y super mujeres cuando no hemos corrido una 10K en la vida, ni hemos trotado por una montaña ni en sueños. Queremos hacer un IRON MAN cuando no tenemos ni bicicleta, o correr una maratón...cuando nos enteramos hace unas semanas de que son 42,195 metros. 

Cómo digo siempre, cada persona es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo y con su vida. Si alguien oferta la posibilidad de hacer este tipo de carreras, con poco menos que una inscripción de por medio...¡allá ellos!, pero después vienen los dramas y las críticas

Imagen de: @LaLegion_es

En su momento, descarté totalmente la posibilidad de correr una ultra hasta que no estuviera preparado para ello. Aprendí la lección como buen gilirunner que soy, a base de palos y de poner en juego mi salud física y mental. Nunca más quiero volver a cometer el error.

Así que...se podría decir que una vez más, estoy intentando concienciar de que debemos afrontar este tipo de retos poco a poco. No sólo por los riesgos que entrañan, si no porque además perdemos en el camino la posibilidad de: disfrutar con los entrenamientos, de los pequeños logros , de la progresión y la madurez como corredores, que iremos ganando poco a poco. En definitiva: ¡que vayas de menos a más, leñe! Sentido común, por favor.

Desde este blog, me gustaría plantearos los interrogantes de -¿VALE TODO?, ¿PODEMOS HACER DE TODO?, ¿SE NOS DEBERÍA EXIGIR ALGUNA PREPARACIÓN O CONDICIÓN FÍSICA PREVIA? - En la mayoria de pruebas competitivas de Italia, se solicita un certificado médico completo que habilita a la persona a poder correr este tipo de pruebas. 

¿No pensáis que, para pruebas que vayan más allá de una distancia o esfuerzo concreto, se debería exigir un mínimo? Cuando la sociedad (o la persona en sí misma) no emplea adecuadamente el sentido común llevadas por los impulsos y el hedonismo, es cuando debemos tirar de sensatez y de  responsabilidad colectiva. Espero que los 101 (y el resto de carreras), empiecen a plantearse no sólo la organización de la carrera, si no el tipo de corredores que pueden correrla, en aras de evitar disgustos y fracasos innecesarios. Un saludo.

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