domingo, 2 de junio de 2019

RETO 10.000 STP. Caminando hacia la Salud

Hace un par de semanas, decidí darle un cambio sustancial a mi estilo de vida. Por un lado, volví a controlar la alimentación, en aras de que estuviera basada en "comida real" (cuchareo, comprada en el mercado, cocinada por mi mismo, etc). Parece fácil, pero comer bien puede llegar a ser arduo y no todos estamos acostumbrados a ello, hace falta una disciplina inicial.

El otro gran cambio que decidí ejercer fue: dedicar un ratito del día, para mi disfrute personal. Un hueco donde desconectar de todo, y de todos para amueblar la cabeza...o simplemente dejarla vacía. No sólo el físico se cansa. La mente está continuamente trabajando, y debemos darle reposo de cuando en cuando para que podamos seguir procesando información.

Pero el reto u objetivo que más trabajo me está costando (y el que más alegrías), es el de aumentar mi gasto calórico diario. Para ello, he decidido hacer  al menos 10.000 pasos diarios. ¿Parece fácil? Pués no lo es. Para poder cumplir este objetivo, te hace falta más de una hora caminando a paso ligero. No es algo que puedas lograr fácilmente en poco tiempo. El objetivo es hacer pasos, cuando tienes que hacerlos: en tu día a día, en las actividades cotidianas.

 
Por ejemplo: suelo tener un pequeño descanso de 11 a 11:30 para desayunar. Durante ese período de tiempo, intento comer algo saludable, como frutos secos o un plátano. Al mismo tiempo, aprovecho ese intervalo para salir del Centro de Salud y ponerme a caminar por los alrededores. Los avisos domicilarios, intento hacerlos a pie (aunque actualmente, con las altas temperaturas, es complejo). Voy haciendo pequeños gestos, que logran que al final del día (sumado a mi hora de actividad física diaria), sea capaz de hacer más de 10.000 pasos. Un grandísimo beneficio a nivel de pérdida calórica, de activación cardiorrespiratoria y de mejora del metabolismo basal.

A la hora de hacer la compra, suelo hacer algo similar: el supermercado está a 15 minutos andando de mi casa, en cuesta arriba. En vez de ir en coche, suelo ir a comprar cada 3-4 días. De esta forma logro caminar al menos 30 minutos por cada compra, y hacerlo además con desnivel, con peso en la espalda y con el calor dándome de lleno en el cogote. Toda una aventura.

En fin. Que os recomiendo a todos haceros con alguna aplicación o cacharro que mida vuestros pasos, y que durante el mes de Junio intentéis hacer "al menos" 40 minutos de actividad física diaria....¡y 10.000 pasos! En cuestión de días, empezaréis a notar las mejoras (sobre todo en la reducción de paso y en el aumento de vuesta capacidad para moveros).

Si queréis más información sobre los beneficios de caminar, del porqué 10.000 pasos y de estrategias para poder realizarlos...no dudéis en dejar un comentario, escribirme un correo o contactarme en cualquiera de nuestras redes sociales (@medrunning). Buena suerte y ¡A caminar!

sábado, 25 de mayo de 2019

GILIPOLLISMO RUNNER, WHERE IS THE LIMIT?

Volviendo a mi tónica habitual de escritura crítica y ácida, no me he podido resistir a soltar un par de palabritas, después de ver a tanto "tonto lava" haciendo cumbre en el Everest. La noticia, publicada en medios como El País, mostraba a un grandísimo grupo de personas (unidos unos a otros, cuál suicidio colectivo) caminando por las gélidas, escarpadas y peligrosas montañas, haciendo literalmente cola para poder echarse una fotito de recuerdo.

Horas más tarde, el telediario de Antena 3 hablaba de la misma noticia pero con un tono algo más humorístico. Básicamente informaba de la masificación de esta "proeza", que antaño era lograda por muy pocos y hoy día (por una módica cantidad de "pasta", junto a un certificado médico básico), te permiten hacerte la foto más heavy de tu vida. ¿Mola, eh?

Foto realizada por la expedición de Nirmal Purjae y extraída de www.rtvc.es

Algo así ha sucedido este año con una de las pruebas más emblemáticas y decanas del ultrafondo español: Los 101 Kilómetros de Ronda. Una prueba que, pese la buena organización, pese al cambio de circuito para hacerla más dura y pese a los avisos de su dificultad, ha presentado en 2019 una altísima tasa de abandonos motivada principalmente, por el calor.

¡Y ojito! que yo he sido el primer capullo que pese a haberse preparado la prueba más o menos bien, ha sucumbido al morbo del postureo y del "where is the limit", fracasando estrepitósamente en mi segundo intento. Precisamente por ello, sé hasta que punto de gilipollismo podemos llegar. Presentarnos a una prueba de dureza extrema: sin habernos preparado para ello. ¡NO!

Le hemos perdido total y absolutamente el respeto a los peligros. Nos hemos dejado llevar por la cultura de la inmediatez, en la que no valoramos el esfuerzo, la constancia y el trabajo que conlleva ser capaces de entrenar y superar un objetivo de este calibre. Lo queremos todo ¡YA!, ¡AQUÍ Y AHORA! y no nos conformamos con lo normal. Queremos ser super hombres y super mujeres cuando no hemos corrido una 10K en la vida, ni hemos trotado por una montaña ni en sueños. Queremos hacer un IRON MAN cuando no tenemos ni bicicleta, o correr una maratón...cuando nos enteramos hace unas semanas de que son 42,195 metros. 

Cómo digo siempre, cada persona es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo y con su vida. Si alguien oferta la posibilidad de hacer este tipo de carreras, con poco menos que una inscripción de por medio...¡allá ellos!, pero después vienen los dramas y las críticas

Imagen de: @LaLegion_es

En su momento, descarté totalmente la posibilidad de correr una ultra hasta que no estuviera preparado para ello. Aprendí la lección como buen gilirunner que soy, a base de palos y de poner en juego mi salud física y mental. Nunca más quiero volver a cometer el error.

Así que...se podría decir que una vez más, estoy intentando concienciar de que debemos afrontar este tipo de retos poco a poco. No sólo por los riesgos que entrañan, si no porque además perdemos en el camino la posibilidad de: disfrutar con los entrenamientos, de los pequeños logros , de la progresión y la madurez como corredores, que iremos ganando poco a poco. En definitiva: ¡que vayas de menos a más, leñe! Sentido común, por favor.

Desde este blog, me gustaría plantearos los interrogantes de -¿VALE TODO?, ¿PODEMOS HACER DE TODO?, ¿SE NOS DEBERÍA EXIGIR ALGUNA PREPARACIÓN O CONDICIÓN FÍSICA PREVIA? - En la mayoria de pruebas competitivas de Italia, se solicita un certificado médico completo que habilita a la persona a poder correr este tipo de pruebas. 

¿No pensáis que, para pruebas que vayan más allá de una distancia o esfuerzo concreto, se debería exigir un mínimo? Cuando la sociedad (o la persona en sí misma) no emplea adecuadamente el sentido común llevadas por los impulsos y el hedonismo, es cuando debemos tirar de sensatez y de  responsabilidad colectiva. Espero que los 101 (y el resto de carreras), empiecen a plantearse no sólo la organización de la carrera, si no el tipo de corredores que pueden correrla, en aras de evitar disgustos y fracasos innecesarios. Un saludo.

domingo, 19 de mayo de 2019

UN AÑO MÁS TARDE: ¡HOLA DE NUEVO!

Es curioso, pero llevo varios días dándoles vueltas a la cabeza y con muchas, muchísimas ganas de retomar la escritura. Por supuesto, esta bitácora siempre ha sido mi "niño pequeño", la que tantas alegrías y oportunidades me ha proporcionado a nivel personal y lúdico.

Ya va siendo hora de retomar, aunque sea de vez en cuando (con una vez por semana, o cada dos semanas me conformo), la vida en MedRunning. Muchos me seguís por redes sociales, sobre todo por twitter y facebook, ambas, redes sociales que no empleo a menudo.

Sin embargo, durante este año he estado haciendo lo que llevo más de una década y que comparto con muchos de los lectores habituales de esta web: correr. He seguido practicando este hermoso deporte, y no he sucumbido al caos y la dejadez que muchos corredores, instigados por la moda del running se aferraron al carro de la oportunidad y años más tarde terminaron dejándolo.

He seguido corriendo, y mucho. Quizás no con tanta intensidad como de costumbre, pero he seguido corriendo. En su momento (hace un año), sufrí mi primer batacazo deportivo hasta la fecha: abandoné los 101 de Ronda en el kilómetro 79, en el Cuartel de la Legión, y quedé tocado.

Parecerá una gilipollez pero cuando llevas tantos años corriendo sin un sólo fracaso... te acostumbras a no cagarla. Ello me supuso varios meses de parón, no plantearme el competir en una prueba popular y salir a correr con una ilusión mermada y empobrecida. Fue horrible.

De hecho, no he corrido más maratones desde entonces pero sí que corrí una media maratón, una vez recuperado...dónde hice mi mejor marca personal. Tarde o temprano, te terminas recuperando y vuelves a las andadas. La persistencia, resiliencia y amor por correr, todo lo puede.

Y aquí estamos, una vez más, dispuesto a hablar de eso que tanto sé...aderezado con un toque de Medicina y de "cariño basado en la experiencia". Muchos han sido los compañeros, blogeros que han caído por el camino. Pero estoy seguro de que tarde o temprano, volverán.

Una vez más (y espero que sea la última), te doy la bienvenida a este rinconcito de Internet donde hablaremos de running, rendimiento físico, entrenamientos, salud, medicina y de críticas, muchas críticas de esas que tanto les gusta a los corredores. Quédate y ya verás...


lunes, 14 de mayo de 2018

Decidí parar. Retirarse en los 101 de Ronda 2018

Por primera vez en 8 años que llevo corriendo, no he sido capaz de terminar una carrera. No es algo fácil de aceptar ni mucho menos de contar, pero teniendo en cuenta que siento que tomé la decisión acertada y de que mi experiencia puede ayudar a otros, he decidido compartirla.

Este año, pese a mi escasa motivación generalizada y extrapolada por descontado al mundo del running, tuve la inmensa suerte de pillar dorsal para los 101 de Ronda. No las "tenía todas conmigo", pero teniendo en cuenta el milagro que supone conseguir dorsal, decidí correrla.

Semanas más tarde, mis entrenamientos se limitaban a correr un par de veces por semana, no más de 10 kilómetros por tirada y con desniveles acumulados entre los 200 y los 400 metros. El 1 de Mayo, a unos días del evento realicé el mayor entrenamiento de todos, 27 kms con un acumulado de 800. Ni de lejos, lo que hay que entrenar para afrontar este tipo de pruebas.

La estrategia de carrera era totalmente nula. Durante los meses previos mi objetivo se centró en perder peso para ser capaz de andar durante las 24 horas, terminar los 101 andando y sufrir lo menos posible. Ni perdí peso, ni andé todo el tiempo y sufrí "lo justo" para decidir parar.

El viernes 10 fui a recoger el dorsal a Ronda. En esta ocasión no pude llegar a primera hora de la mañana si no que trabajé de 8 a 14:30, salí de Aracena a las 15, llegué a Mairena del Alcor a las 16:15, salí para Ronda a las 17:15, pasamos por setenil sobre las 19 y cuando por fin llegué para recoger el dorsal en El Fuerte, eran casi las 20 de la tarde. Estaba escoñado.

Esa noche terminé echándome a dormir sobre las 12, después de patearme la feria del corredor varias veces, disfrutar de la cena de la pasta y preparar la equipación / mochila para el día siguiente. A las 7:30 ya estaba en planta dispuesto a recoger. Llegamos a Ronda a las 9:30.


Respecto a los 101 en sí mismos, discurrieron con relativa normalidad. A las 11 dió el pistoletazo de salida y pese a la escasa emoción que me provocaba el ambiente, salí corriendo del campo de fútbol y disfruté de las calles de Ronda hasta el final del pueblo donde comencé a andar.

La temperatura fue perfecta en todo momento, ni frío ni calor. Es cierto que por la noche bajaron las temperaturas, pero no llegué a sentirlo en todo su esplendor. Mi hidratación durante toda la carrera ha sido lo único intachable: medio litro de agua/isotónico entre cada avituallamiento, pudiendo orinar totalmente "claro" cada 3-4 kilómetros. Mis riñones fueron privilegiados.

En cuanto a los errores que cometí. No estaba acostumbrado a llevar un ritmo constante de 9:30-10 min/km, mentalmente ello me quemaba, por lo que decidí corrir en algunos tramos llanos que fueran prolongados. Si decides hacer la carrera andando, debes hacerla andando, punto.


Por otro lado, fui tan gilipollas que llevé la mochila de hidratación llena con más de 1 litro de agua durante todo el kilometraje. Entre la supuesta obligación que deben tener los marchadores de llevar este tipo de mochilas y que no quería quedarme sin agua, fue con 1 kilo extra.

Me eché protección solar en dos ocasiones, pero debí haberla usado mucho más porque aunque no me quemé la piel como en la primera edición, sí que me la tosté un poco, con la consecuente sensación de frio durante la noche por la insolación sufrida previamente. Usad protección.

Por otro lado, el tema de las bajadas. No sé bajar adecuadamente los desniveles negativos, me destrozan el cuerpo. Mis piernas iban a toda velocidad en las cuestas, pero sufría un intenso dolor en las bajadas que me llevaron a necesitar un masaje en Setenil, con mucho dolor.

Otro error que cometí. En el kilómetro 30 y poco me encontré con Manuel, un corredor que conocía de ediciones anteriores. Teniendo en cuenta que ibamos más o menos al mismo ritmo y con un objetivo parecido, fuimos juntos. A su lado todo fue mucho más fácil, los kilómetros pasaban mucho más rápidos y estaba más tranquilo. Sin embargo, le salieron ampollas y se retiró en el kilómetro 57 después de haber perdido más de 1 hora en Setenil y de por fin sentirme acompañado. El batacazo de volver a verme de nuevo solo, fue brutal y me desmotivó muchísimo.

Durante la noche, comenzó a hacer frío. En vez de pararme y colocarme la sudadera, seguí andando por miedo a no ser capaz de continuar/perder más tiempo. No estaba perdiendo un excesivo calor, pero cuando llegué al cuartel tenía las extremidades totalmente heladas.

Por último, y lo más importante. Pese a que no tuve ampollas, pese a que mis músculos estaban cansados y agarrotados pero en relativo buen estado, pese a que de nutrición e hidratación iba genial...en el kilómetro 70 (Acuartelamiento de la Legión) decidí que no quería seguir. Sí, así de extraño suena. Mi mente, que estuvo martilleándome durante 70 kilómetros decidió que "hasta aquí habíamos llegado". Me encontré con mis padres y mi novia, les abracé, les miré y se lo dejé rotundamente claro: NO SIGO, NO ME APETECE CONTINUAR.


El silencio durante tantas horas, el tener en blanco la cabeza tanto tiempo, los pequeños ataques de ansiedad donde me costaba respirar a lo largo del recorrido, los constantes mensajes de desánimo, culpabilidad, fracaso y desmotivación que me acompañaron en la previa y durante la carrera, hicieron que me detuviera sin pensarlo dos veces y que abandonase la carrera.

Estoy casi seguro de que, si mis emociones, mis pensamientos y mi alma hubieran estado en una situación más favorable, hubiera podido lograr completar los 101 en unas 20 o 21 horas (llegué al cuartel a la 1 de la mañana), pero mentalmente estaba destrozado.

A nivel personal, no me siento ni fracasado, ni un perdedor ni que haya tomado una mala decisión. Me siento mal por las personas que creyeron en mi, por el apoyo incondicional de mi pareja acompañádome en el recorrido, por los kilómetros que se hicieron mis padres por venir a verme y por haber "desperdiciado" la oportunidad de terminar otros 101. Pero asi es la vida.

Tengo 27 años, ya soy cientounero y sé de primera mano lo que es sufrir este tipo de carreras. Me queda mucha vida por delante para volver a correr este tipo de carreras. Hasta el kilómetro 50 (Setenil) he de confesar que no lo pasé mal del todo, fue toda una experiencia. Sin embargo, después de ese punto para mi fue todo un calvario, y los últimos 10 hasta el cuartel bajando, bajando y bajando, fueron una tortura física y mental brutal que no estaba dispuesto a soportar.

Para todo aquel que lea esto, no sé si opinará que mi decisión fue o no acertada. Como ya he dicho, no me arrepiento de ello. No me arrepiento de decidir pararme porque mi cabeza no responde. No me arrepiento de mirar el reloj, ver que estoy haciendo 12:30 min/km y al echar cuentas, confirmar que aún me queda lo peor durante 9 o 10 horas. 

No me arrepiento de haber sido capaz de preveer posibles calambres musculares, ampollas en los pies que me dejaran inválido varios días, o de apreciar que mi cuerpo dependía en gran medida de lo que yo mismo sintiera y le transmitiese. Lo siento, pero no me arrepiento.

Considero que no es una decisión más o menos valiente, que no soy un campeón por ello, que no he hecho nada ni bueno ni malo. Simplemente he hecho lo que me ha parecido mejor para mi salud física y MENTAL. Tomé una decisión jodida, pero fue mi decisión "correcta".


Y hasta aquí mi crónica de los 101 de Ronda 2018. Nada de anécdotas, nada de buenas noticias ni de momentos increíbles. Como ya os he contado. Fui durante mucho tiempo en silencio, con la mente en blanco y mirando al infinito. Así, ninguna persona aguanta tantísimos kilómetros.

Es por ello que quería informaros sobre la importancia que tiene, en este tipo de eventos, la estabilidad mental. Cuantísimo importa llevar una buena estrategia de carrera y lo esencial que es sufrirla, pero disfrutarla (a ser posible incluso, en compañía de otros marchadores).

Esta entrada la escribo un lunes, un día después de haberme rendido en el Acuartelamiento de la Legión, kilómetro 70 a la 1 de la mañana. Físicamente estoy magullado, pero soy capaz de moverme perfectamente (diría que incluso de trotar), pero interiormente la cosa no va tan bien.

Toca recuperarse del cansancio mental, de la desmotivación, de la desilusión y sobre todo...del silencio y la frialdad emocional. Toca volver a plantearse nuevos objetivos y sobre todo, disfrutar en el día a día de correr/andar para sentirte sano y feliz. Es todo, querido lector.

Espero una vez más, que estas palabras te sean de utilidad sobre todo si alguna vez te planteas correr los 101, si ya los has corrido o si te ha pasado algo similar. Mi más sincera enhorabuena a los nuevos cientouneros del 2018 y mi más sentido agradecimiento a la organización.

miércoles, 11 de abril de 2018

Material Obligatorio para los 101 de Ronda 2018

Me voy a dejar de mamoneos y pamplinas que en un mes, son los 101 de Ronda y todavía no he preparado nada. ¿Cómo dices? Pues sí, así os lo cuento. Quedan 30 días y no tengo ni pajolera idea de cuáles son las novedades para esta XXI edición, y trae unas cuantas.

Es por ello que la mejor forma de animarme a enterarme, es leyendo y compartiéndolo con vosotros. Al tratarse de una prueba tan dura y exigente, los jueces de ultrafondo exigen unos materiales obligatorios para que el corredor no sufra ningún peligro. Os comento cuáles son:


1. Chaqueta cortavientos con capucha y de manga larga:

¿Os pensáis que porque estemos en Mayo, en Andalucía, no hace frío? Pues os equivocáis. A primera hora de la mañana (se sale a las 11), hace rasca porque debemos tener en cuenta que corremos por la sierra. Por la noche, el cortavientos se hace esencial para sobrevivir a la caída de las temperaturas. En mi caso, meteré esta prenda en la mochila de Setenil para la noche. 

2. Manta térmica o de supervivencia:

Cuesta muy poco, no pesa nada y puede ayudarnos a aguantar el tirón si sufrimos un percance. Totalmente obligatorio. Y por cierto, un truquito que no todos saben, quedaos con esta frase: "lo que ves, es lo que da" para que sepáis cómo colocar la dichosa mantita. Si lo que ves es el dorado, estás intentando reducir la temperatura de la persona. Si lo que ves es el color oro, estás intentando darle calor. Por favor, si se da el caso: usemos bien la manta térmica.  

3. Contenedor para reserva de agua de mínimo un litro:

Sirve la mochila de hidratación. Jamás y cuando digo jamás es jamás, te puedes quedar sin líquido en los 101. En el momento en el que necesites beber y no puedas porque te falta agua, estás jodido. No escatiméis en dinero a la hora de compraros una buena mochila de hidratación.

4. Frontal o linterna con pilas de repuesto:

El frontal para la noche es esencial. Si no lo llevas no te van a dejar continuar, así de claro y con toda la razón del mundo. Una vez más, gástate el dinero en un frontal con un buen chorro de luz en lúmenes porque de noche, se ve poco y el cansancio de puede jugar una mala pasada. De la misma forma, compra las pilas y llévalas encima porque a las 4-5 horas, se empiezan a gastar y no es agradable ver como tu fuente de luz (y de esperanza), se va apagando.

5. Gorra, visera o bandana:

Para la primera parte del camino (mientras que haga sol), recomiendo encarecidamente una gorra de color claro y buena transpirabilidad. Si además es modelo "touareg del desierto" y tiene tela que te cubra el pecho y los laterales de la cara, mejor que mejor, más fresquito estarás.

Para la noche, te recomiendo un buff calentito para el cuello y algo para cubrir la cabeza (en su momento yo utilicé un gorrito de algodón de reebok). Una vez más, intenta que transpiren porque en los llanos y bajadas hará frío, pero en los desniveles positivos romperás a sudar. 

6. Pantalones o mallas, mínimo por debajo de las rodillas:

Basicos a partir de la puesta de sol. Mi consejo es que los eches para la mochila de Setenil y que una vez allí, te los plantes y te pongas encima unas calzonas o una indumentaria más cómoda para cuando salga el sol. Si hace frío, llevarás dos prendas. Si hace calor, te la quitas. 

7. Teléfono móvil con batería cargada y teléfonos de la organización:

¡Pues estamos jodidos! porque con los smartphones la batería no dura 24 horas ni de lejos. O bien cargas tu móvil a tope y desconectas los datos, bluetooth, wifi y todo lo que gaste batería (o lo apagas directamente) usándolo sólo cuando sea necesario, o bien llevas PESO EXTRA y cargas con una batería portátil (powerbanks) que suelen pesar bastante. Tú decides.

Mi consejo es que lleves el móvil cargado a tope y que si te van a visitar en los puntos de avituallamiento, que te faciliten un power bank entre un punto y otro. De esta forma sólo tendrás que cargas con el dichoso power bank un par de kilómetros del total.

La otra opción es utilizar tu móvil para lo justo y necesario (que es lo más sensato, puesto que has ido a correr, no a hacer fotos, subir cosas a redes sociales, hablar por teléfono, mandar whatsapps, etc). En mis primeros y únicos 101 la batería del móvil me duró todo el recorrido. Eso sí, lo llevé apagado la mitad del tiempo y la otra mitad con los datos desconectados.

8. Silbato...

Bueno, no es excesivamente caro y siempre lo puedes llevar colgado del cuello o en algún bolsillo de la mochila. Puede serte útil para avisar en caso de que le pase algo a un marchador, o si te sientes mal y no tienes fuerzas para gritar. Por llevar cosas de seguridad, que no quede.

9. Luz roja de posición trasera:

En mi año las repartían en Setenil. No sé si seguirá siendo así (si algún cientounero del año pasado lee esto, que me lo aclare). Es muy útil sobre todo para seguir a otros marchadores durante la noche ya que la luz roja nos irá marcando el camino de marchadores.

Por último, querría añadir un décimo artículo que debería ser obligatorio:

¡Zapatillas de Trail! Por Dios santo, la mayor parte del recorrido discurre por montaña, bosque y sendero. Habrá momentos en los que el desnivel y el estado del suelo serán muy técnicos, resbaladizos, con piedras... unas zapatillas de running normal son una mierda.

En la noche y con el cansancio, el tema es aún peor. El cuerpo te falla y las fuerzas están mintadas, no tienes cojones ni ovarios de estar prestando atención para no meterte un galleto porque la suela de tus zapas no tienen tracción alguna. Así que, comprad unas buenas traileras.   

Hasta aquí esta pequeña entrada. En los próximos días haré check de los materiales que tengo para esta edición. Y a vosotros que os parecen, ¿los veis necesarios? ¿añadiríais o quitaríais alguno? ¿Donde pensáis comprarlos? Deja tu comentario. Un saludo.