viernes, 28 de abril de 2017

Las 101 historias de los 101 de Ronda

Queda poquito, muy poquito para la celebración de otra edición de los 101 de Ronda. Una de las pruebas más emblemáticas, más personales y más potentes de todo el panorama ultrafondero español. Un evento que año tras año, emociona, ilusiona y nos hace sufrir con cariño.

El próximo 4 de Mayo en la localidad de Ronda (a pocos días del pistoletazo de salida) tendrá lugar la presentación de una obra literaria única en su especie. Un pequeño libro donde se narran 101 historias recopiladas de las experiencias vividas por una gran diversidad de cientouneros.

Me veo en la obligación personal (y en la satisfacción espiritual de hablaros de este libro), de recomendaros encarecidamente que lo leáis. Tanto si amas este bendito deporte que es correr, como si estás buscando inspiración, motivación, historias de superación personal o simplemente leer los pensamientos más viscerales y profundos de un ser humano, este...es tu libro.

En él 101 personas han volcado sus sentimientos, sus emociones, sus lágrimas volcadas durante esos miles de pasos, de zancadas, realizados antes, durante y después de correr los 101 de Ronda. En él podrás encontrar los motivos que nos llevan a correr esta bendita aventura.

Este año, por no haber conseguido dorsal, no podré correr los 101 de Ronda. Pero no estoy triste, no estoy desilusionado. Como ya os comenté, una de esas historias del libro será la nuestra, la que viví en su día junto a Marta, junto a mis padres, junto al resto de cientouneros...

Escribo esta entrada para daros más información sobre este libro. El libro estará a la venta tanto en la página web como en el evento de los 101 de Ronda. Tendrá un coste de 5 euros (lo cuál me ha sorprendido muchísimo, porque teniendo en cuenta la calidad del mismo y los costes de impresión, me hace pensar que el beneficio para los editores será nulo), una auténtica ganga.

Es más, estoy algo preocupado a nivel personal puesto que no tengo muy claro cuantos ejemplares se pondrán a la venta. Supongo que habrá una primera edición y que cuando se agoten (que no tardará mucho), tendremos que esperar a una segunda edición. Por supuesto, yo intentaré hacerme al menos con dos ejemplares, uno de lectura personal y otro para conservarlo.

En cuanto a las particularidades del libro, me gustaría dejaros con el póster oficial (o una parte del mismo).  Como véis, la portada tiene motivos directamente militares (que para eso es una prueba organizada por los legionarios) y los colores...en fin, impresionante:


De los relatos nada se sabe aún. Habrá que esperar un poco más para leer las 101 historias y para disfrutarlas una a una. Otra cosa que querría compartir es el vídeo del libro, donde se pasan un par de páginas y se muestra como es el interior del mismo. Echadle un ojo:

video

Por último, querría mencionar a Nacho Rodríguez de Santiago, el cuál es el responsable directo del diseño del libro. Este famoso y laureado diseñador, es cientounero...con lo cuál os podéis imaginar el cariño y la dedicación que le ha dedicado a esta obra de arte.

Además, en dicho vídeo Nacho nos explica una de las particularidades relacionada con un pequeño trocito de acetato que nos marcará los puntos del recorrido. También nos explica que habrá una edición especial, que más de alguno querrá tener entre sus manos.

En fin, no os cuento más ni os doy más la chapa. Que el libro va a ser una auténtica pasada. Que los que formamos parte del mismo le hemos puesto mucha ilusión y muchas emociones. Que estoy deseando que salga a la venta para hacerme con uno, y que me dejéis alguno...


Espero que esta entrada os sea de utilidad y que, si alguno lee mi historia y le gusta, le doy las gracias de antemano por tomarse la molestia de leerla. A todos los que corren este año los 101 muchísimo ánimo y a los participantes/editores del libro, muchísimas gracias. Un saludo.

martes, 18 de abril de 2017

El Maratón. Un riesgo para la salud de todos.

No. Este no es un titular sensacionalista, ni es una verdad a medias. Es el mensaje lanzado por un artículo publicado el 13 de Abril de 2017 por el NEJM, cuyo título original es: "Delays in Emergenncy Care and Mortality during Major U.S. Marathons" que se puede traducir como: Retrasos en Urgencias y Mortalidad durante los Grandes Maratones de Estados Unidos".

Antes de aportar mi opinión como maratonista y como médico sobre la publicación, me gustaría hablar sobre algunos de los datos que se arrojan sobre este tema. Especialmente porque el NEJM es una de las revistas más prestigiosas de Medicina, pero no está "abierta" al público. Por lo que para leer el artículo, necesitas acceder a través de las Universidades (por ejemplo).

 

Comenzamos traduciendo el "Background" o introducción: "Las maratones suelen representar extensos cortes de tráfico y alteraciones en infraestructuras, que pueden generar retrasos en los servicios de emergencias para los no participantes con problemas agudos y que vivan en las cercanías de la ruta del maratón".

Para poner de manifiesto este problema, se analizaron los datos de hospitalización por problemas agudos cardíacos en asegurados por encima de 65 años, a lo largo de 11 ciudades de los Estados Unidos que albergan sus grandes maratones desde el 2002 hasta el 2012, comparando la mortalidad en fechas relacionadas con la prueba deportiva e incluso el mismo día de su celebración, incluyendo también a los que fueron hospitalizados pero que no vivían en las cercanías de la ciudad "afectada".

También se compararon los tiempos de llegada y de atención de las ambulancias entre días normales vs días en los que se celebra la maratón, o entre zonas afectadas por la celebración de la prueba y zonas alejadas de dicho evento o "no afectadas" por el mismo.

Los resultados demostraron que la hospitalización era similar o no estadísticamente significativa, si se comparaba el día donde se celebraba el maratón vs el resto de fechas. Sin embargo la mortalidad en los 30 días posteriores a la hospitalización, sí que varió cuando se realizaba el día de la maratón vs cuando se realizaba en el resto de fechas en torno a él. En concreto: 323 muertes / 1145 hospitalizaciones, el 28,2% en el día de la maratón VS 2757 muertes / 11.074 hospitalizaciones, el 24,9% en los días o semanas en torno a la celebración de la prueba).

En cuanto a los tiempos de acción de las ambulancias, se establecíó en base a los datos recopiladdos que era 4,4 minutos mayor en las fechas del maratón que en el resto de días. Pero no se encontró ninguna diferencia cuando se comparaban: los tiempos en tarde del día en el que se celebra la maratón (puesto que ya había acabado) o en aquellas zonas de la ciudad no afectadas por la celebración del mismo.

En cuanto a las limitaciones del estudio, comentadas por los propios autores se encuentran: 1. Que no han sido capaces de identificar la causa del aumento de la mortalidad entre el grupo de fallecidos por hospitalización el día de la maratón vs el grupo fallecido en otros días, 2. Que sólo se han centrado en hospitalización por problemas cardíacos agudos, 3. Que sólo se han centrado en asegurados por encima de 65 años, 4. Que puede haberse producido algún sesgo, 5. Que no tuvieron en cuenta todos los grandes maratones de Estados Unidos, 6. Que los datos en relación a las ambulancias no estuvieron todos disponibles durante el período de estudio y 7. Que su artículo aún está por debajo de los estándares para afirmar con contundencia el peligro de una maratón para la salud de otros.


Ahora vamos con mi opinión y análisis del estudio. En primer lugar, me parece algo vergonzoso que un estudio relativamente carente de objetivos que sólo plantea problemas, y no aporta soluciones haya sido publicado por una de las revistas más prestigiosas de Medicina. Para colmo, algunos de los datos (ambulancias), tienen lagunas que ellos mismos afirman.

En segundo lugar, me parece muy interesante que queráis dejar científicamente probado que el día de una maratón se producen retrasos en la atención de emergencias. Pero, ¿no era evidente? ¿no sabe ya el servicio de salud, que hacen falta protocolos específicos? No entiendo muy bien que motivación ha llevado a estos señores a perder tiempo y dinero para crear alarma social.

Por que de hecho, es lo que han creado. Han lanzado un mensaje al mundo en el que ya no sólo los maratonistas ponemos en riesgo nuestra salud. Ahora también el día que corremos la maratón, ponemos en peligro la salud de los demás. ¡Manda cojones! ¿Algo más?

En cuanto a los resultados sobre mortalidad, que le dan un peso más dramático al estudio, ¿cómo cojones han comparado las cifras? ¿qué sentido tiene comparar la mortalidad en un solo día frente a la mortalidad en varios días? Quizás esté errando, pero diría que están cometiendo un sesgo brutal y que no debería poder ser comparable estas cifras y que el resultado sería distinto si se hiciese adecuadamente. 323 muertes y 1145 hospitalizaciones (día de la maratón) VS 2757 muertes y 11.074 (el resto de días). ¿Qué sentido tiene comparar 1 sólo día VS varios?

Para finalizar, comentar el daño que puede suponer este artículo (que da una razón "de peso") para todos aquellos que odian el maratón. Sé de mucha gente a la que le molesta que un domingo por la mañana, le corten la carretera o que cuando quieran circular por las calles, se encuentren a un montón de corredores disfrutando de su día especial.

Y que un artículo diga que el día de la maratón (uno al año), puede suponer un plus para que se instauren protocolos para mejorar los retrasos en emergencias, lo acepto. Pero que diga concretamente que la mortalidad es peor en esos días, y que le eche la culpa directamente a la celebración del evento, me parece poco ético e irrespetuoso.

En fin, que no sé cómo lo veréis vosotros pero a mi personalmente no me ha sentado bien ni como maratonista ni como médico. Ya sé bastante bien que entrenar y correr maratones es malo para la salud (aunque también tiene sus beneficios), pero que la comunidad científica dedique su tiempo libre a evidenciar que también puede serlo para los demás, es tocar mucho la fibra.

Es lo que puedo deciros. Ahora sólo me queda saber lo que opináis vosotros: ¿qué te parece este artículo? ¿estás de acuerdo con sus ideas? ¿es el maratón y su celebración peligroso para los demás? ¿que medidas propondrías para solucionarlo? Un saludo.

sábado, 11 de marzo de 2017

Excusas para no correr. Estoy gordo.

Hace mucho frío. No estoy motivado. Hoy no es mi día. Nadie me anima. No tengo tiempo. No tengo dinero para unas zapatillas. Es muy temprano. Son muchos kilómetros. Excusas, excusas y mil excusas que nos ponemos cada día para no salir a correr, para no ser felices.

Mantras que se repiten en nuestras cabezas y que nos impiden alcanzar nuestras metas, estar más saludables y disfrutar de las ventajas de este bendito deporte. Hoy de forma breve queremos hablarte sobre una de las excusas más comunes para no correr: la excusa de "estoy gordo".


Por supuesto, no se puede generalizar. No es lo mismo una persona con sobrepeso, que una con obesidad. No es lo mismo una persona que sólo sufre de esta enfermedad, que aquella que tiene otras concomitancias y comorbilidades asociadas. No es lo mismo.

Sin embargo, debes tener en cuenta que correr es una actividad ligeramente más intensa que caminar rápido. Debes tener en cuenta que correr, es una de las actividades cardiovasculares más seguras, saludables y fáciles de realizar. Debes tener en cuenta, que correr...te hace bien.

Cuando tienes unos kilitos de más, tu motivación para hacer deporte fluctúa entre el quiero, y el no puedo. Esos kilos extras que machacan tus articulaciones, que afectan a tu respiración o a los latidos de tu corazón, esa autoestima mermada y herida, que te incomoda.

Sentimientos, pensamientos y acciones que determinan que te alejes de una vida saludable...como la que implica salir a correr. Pero quiero que sepas algo: ¡son excusas!. Si te gusta correr, si te hace bien y si disfrutas con ello...¿no es eso lo más importante?


Además debes tener algo muy claro: estar gordo (si, llamemos a las cosas por su nombre, sin tabúes), no es bueno. Déjate de tonterías tipo "fofysano" y otras gilipoyeces por el estilo. El cuerpo humano tiene unas condiciones fisiológicas normales, y el sobrepeso o la obesidad, no forman parte de ellas. Es un estado patológico con el que nadie debería sentirse 100 % cómodo.

Y sé que no es fácil perder peso. Sé que algunos nacemos con las "curvas de serie", o que nos cuesta la propia vida adelgazar. Déjame decirte que yo mismo he necesitado años, ¡años! para conseguir un metabolismo más o menos estable y un peso dentro de los márgenes normales.

No es fácil, claro que no lo es. Pero las cosas buenas en este mundo, nunca son fáciles. Además, tienes en tu mano todos los medios para conseguir salir adelante, mejorar, y estar más sano. El ejercicio físico, la dieta saludable, la motivación, son parte de la solución.

Al principio, te costará. Evidentemente, correr con sobrepeso es más difícil que estando normal. Te cansas más rápido, corres menos tiempo y menos distancia, tienes que lidiar con un cuerpo que probablemente no te gusta, con la verguenza o con la desmotivación.

Así que, si quieres dejar de ser parte del problema y comenzar a ser parte de la solución, déjame ayudarte. Déjame decirte que salir a correr, no es milagroso, no te quitará esos kilos de más de sopetón o de forma mágica en poco tiempo. Requiere dedicación y tiempo.


Pero deja de ponerte excusas a ti mismo y sal a correr. Plántate las zapatillas de deporte, la primera camiseta cómoda deportiva que tengas, los auriculares con músiquita y sal a la calle. Comienza a caminar, comienza a calentar y comienza a mejorar. Deja las excusas.

Para terminar, me gustaría daros unos pequeños tips para superar estas excusas. Son trucos que he ido aplicando yo mismo a lo largo de mi vida, cuando estaba gordo o cuando sufría de sobrepeso. Tips que a día de hoy, sigo utilizando y que me motivan a salir a correr. Ahí van:

  1. Memoriza esto: el sobrepeso, no es bueno. La obesidad, no es buena. Punto.
  2. El primer día, es terrible. El segundo, un coñazo. El tercero... ¿mejor?.
  3. El ejercicio físico no sirve de nada si no lo acompañas de una dieta saludable.
  4. La mayoría de la población (aún con sobrepeso) puede correr si quiere.
  5. Empieza de menos a más, por tiempo o por distancia. Tú decides.
  6. Correr mejora la salud y libera sustancias que te harán ser más feliz.
  7. Te sentirás mejor después de correr, que después de no hacer nada.
  8. Anota tus progresos, tus motivaciones y tus sensaciones.
  9. Nunca, jamás, dejes de correr por verguenza a lo que piensen otros.
  10. Por último: estar gordo es temporal, estar sano, es una forma de vida.

Espero que la entrada os haya gustado, os haya motivado y os sea de utilidad. Si es así, no dudes en compartirla o en dejarnos un comentario con tu experiencia. ¿Alguna vez te has puesto esta excusa? ¿Cómo conseguiste superarla? ¿Qué hiciste?

sábado, 4 de marzo de 2017

Libro Conmemorativo XX Edición 101 de Ronda

Hace un par de semanas, un año más, volví a intentar conseguir dorsal para realizar una de las pruebas deportivas más duras y más bonitas del mundo: los 101 de Ronda. No hubo suerte y este año, una vez más, no la correré y debido a la distancia, tampoco podré ir a verla.

Sin embargo, intenté participar de un proyecto precioso gestado en las entrañas de la prueba. Un libro conmemorativo para celebrar sus 20 años de historia, donde los corredores, los protagonistas directos del evento, fueran depositando sus experiencias, sus emociones, sus historias...

Tras leer los criterios y conocer el enfoque que estaban buscando para este libro, decidí tomarme unos días para pensar e inspirarme al 100 % para escribir "mi relato". Es así como surgió: La luz al final del túnel. Tras intercambiar varios correos con el responsable, Mateo, al que le estoy infinitamente agradecido, se me comunicó la noticia: ¡formaré parte del libro de los 101!

Es un grandísimo honor poder formar parte de esta obra literaria. Me da muchísima felicidad, porque es un evento al que le tengo muchísimo cariño, que ha supuesto un "antes y un después" en mi vida. Esta prueba, forma parte de lo más profundo de mi alma. ¡Grandes los 101!

Para daros un poco a conocer este libro. Estará compuesto de 101 relatos en base a los 101 kilómetros que tienen los 101 de Ronda. La presentación será el día 4 de Mayo en la Real Maestranza de Ronda, uno de los lugares más emblemáticos y de categoría de la ciudad.


Espero que se pueda adquirir en algún momento. Me gustaría poder hacerme con un par de ejemplares (no sólo por que esté mi relato, también porque es un libro esencial en la biblioteca de cualquier cientounero o aspirante a cientounero). Quedo a la espera de su venta.

Además, me hace más ilusión si cabe el saber que compartiré espacio literario con otros corredores, camaradas, amigos a los que les tengo inmenso cariño. Tal es el caso de Antonio Fernández, escritor de la magnífica bitácora que es "Paso de Tiempos". Calidad literaria 100 %.

Quedo a la espera de saber quiénes serán los otros escritores de este precioso manuscrito, aunque estoy casi seguro de que conoceré a más de uno y podré deleitarme con sus relatos. Sin dudarlo, os invito a todos y cada uno de vosotros, a echarle un ojo a este libro.

Y sin más dilación, me gustaría haceros partícipes de mi relato que será el número 92, dentro del capítulo número 4 (Más allá de la Alameda), tal y como me han notificado. Os dejo con un pequeño fragmento del mismo, el resto...tendréis que descubrirlo en la obra original :P

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

¿Por qué habré cometido esta locura? ¿Por qué quise correr los 101 de Ronda? Dudas y más dudas mientras dejas La Alameda, sostenido por tu pareja, por tu chica, que ha aguantado carros y carretas, que se ha comido más de 24 horas de sufrimiento y de dureza, siguiéndote por los caminos de Ronda. Tu pareja, tu chica, que camina por las calles de Ronda mirándote. Que no sabe si serás capaz dde llegar al alojamiento, en el estado en el que te encuentras. Que sí, que has acabado los 101 de Ronda pero: ¿Cómo van esos pies? ¿Y esos músculos? ¿Y la cabeza después de un día entero sin dormir? Y llegas a tu casa. Tu ángel de la guarda de ayuda poco a poco a quitarte la ropa, las zapatillas. Un dolor lancinante en los pies, abiertos en carne viva, aún más brutal cuando entran en contacto con el aguda de la ducha. Que cansados estamos. Que cansada está. Que roto estoy. ¿Ya se terminó?...


Espero que os guste este pequeño fragmento, sólo para abrir boca. Sólo puedo deciros que lo que viene después, no os dejará indiferentes. Sin más dilación, muchas gracias por leerme y si te gustó la entrada, recuerda compartirla con otros corredores. Un saludo, lector.

jueves, 23 de febrero de 2017

Crónica: un napolitano en la Maratón de Sevilla 2017

Ocho, ya van ocho maratones. Pero esta en concreto, esta Maratón de Sevilla sería especial. La primera que he entrenado en un país que no es el mío, en una ciudad que no es la mía, y en unas condiciones, a las que no estaba para nada acostumbrado.

Si a ello le sumamos el pinchazo sufrido en mi maratón número 7... Nervios, tenía nervios. Sin embargo el test de Gavela me daba buenos resultados, mis piernas respondían genial en los entrenamientos y nunca antes, me había sentido tan bien yendo rápido.

Es por ello que el 19 de Febrero de 2017 me desperté a las 6 de la mañana. Debido al adelanto en la hora de salida de la prueba, tocaba despertarse un poco antes para comenzar los preparativos. En primer lugar, dejé haciéndose el café mientras me daba una ducha. A espabilarse.

Una vez desayunadas mis galletas mojadas en café (una grandísima dosis de azúcar sumada a una buena dosis de cafeína), comencé a vestirme. La noche antes había dejado preparada toda la equipación encima de la cama. Me acompañarían los siguientes elementos:


Mis pobres padres, apoyo incondicional en este tipo de pruebas, fueron los que me portaron al aparcamiento trasero del Estadio de Sevilla. Desde allí comencé a andar en dirección al guardarropa para saludar a mi amiga Irene que estaba de voluntaria. Mil gracias.

El llegar temprano me permitió desviarme y darme una vuelta por el interior del estadio para observar la pista de atletismo. Más allá de las pésimas condiciones del tartán, la visión era impresionante. El arco de meta situado al final de una larga alfombra azul. Los palcos vacíos. Los hinchables de los patrocinadores llenándose poquito a poco. Me eché una fotito:


Llegado el momento, me dirigí junto con otros miles de personas a la Avenida Carlos III. Accedí al cajón de salida que me correspondía (entre 3:45 a 4 horas), que para eso tengo una MMP en maratón de 3 horas 41 minutos. Además, quería evitar ponerme al final del pelotón.

En dicho cajón me encontré con Jesús y con un amigo suyo (lo lamento, no recuerdo su nombre). Durante gran parte de la carrera fuimos juntos puesto que ambos, tenemos ritmos muy parecido y además es un chaval encantador con el cuál se corre super agusto.

En el tiempo de espera me dediqué a realizar los ejercicios de respiración pertinentes. Tan importantes para relajar el cuerpo y la mente, como para activar la musculatura respiratoria antes de un esfuerzo físico. Lo cual se torna bastante complejo, porque estar rodeado de gente emocionada que añade aún más emoción a tus sentimientos, hace que sea difícil concentrarse.


A las 8:30 más o menos, se dió el pistoletazo de salida y los más de 10.000 inscritos comenzaron a trotar por el recorrido sevillano. Como pude, le tiré a mi padre el cortavientos de la maratón de Sevilla de 2015, puesto que el día...pese a que amenazaba lluvia, era agradable.

Respecto a la meteorología y antes de continuar la crónica, sólo puedo decir que jamás en mi vida he corrido una maratón con tan buenas condiciones. Se preveía que nos podía llover pero al final, no cayó una misera gotita de agua y el la temperatura era perfecta para correr.


Pero vamos a meternos ya en materia. Cuando crucé el arco de salida, sabía que iba unos segundos por delante de mi tiempo "recomendado". Sin embargo, necesitaba recuperar el tiempo perdido en la aglomeración y sobre todo...activar el cuerpo, que me cuesta trabajo.

Sabía que tardaría unos 7-8 kilómetros en comenzar a explotar mi ritmo, pero aún así comencé por debajo de 5:20 min/km. Si, lo sé...es bastante rápido. Sobre todo si tu intención es simplemente terminar la maratón y en todo caso...hacerla en menos de cuatro horas.

No lo pude evitar. Estaba tan nerviosito por volver a correr la Maratón, había entrenado tanto y tan bien...que no pude resistirme a volar. Y así fue como transcurrieron los primeros 10 kilómetros que me los fundí en unos 52-53 minutos. Me sentía super bien.

En República Argentina hice incluso una pequeña parada para saludar a mi amigo Ricardo, que estaba de espectador buscando a sus maratonistas particulares. Que grande Ricardo. De aquí paso a hablar del primer avituallamiento, el "embudo". Entiendo que sea el primero y que cueste trabajo adaptarse y entender para los corredores, pero creo que se debería cambiar de zona.


Todos los años que he corrido la Maratón de Sevilla y todos los años que ponen ahí ese avituallamiento, hay embudos de corredores agoreros intentando beber agua a toda costa. ¡Vamos a ver señores, que hay para todos y el avituallamiento es largo!

Pues nada. Es ver la primera mesita y se abalanzan todos como si no hubiera mañana. Yo simplemente esperé un par de metros hasta que ví un pequeño hueco. Me incorporé con precaución y pillé una pequeña botellita de agua para dar un trago, y después se la pasé a mis compañeros. Además, tampoco necesitaba mucho puesto que siempre llevo mi propia botellita para los primeros kilómetros. ¿A alguno se le ha ocurrido hacer lo mismo?

En fin. Una vez superado el avituallamiento de "calentamiento", cruzamos el Guadalquivir y empezamos a gozar de algunos de los sitios más pintorescos y bonitos de Sevilla: La Maestranza, La Torre del Oro, La Plaza de Toros, La estación de Plaza de Armas, etc.

Sin comerlo ni beberlo me planté en Torneo (a poco tiempo de llegar al kilómetro 10). En este punto, avisé a Jesús de cómo reaccionaba mi cuerpo: - Tú no te fies mucho de mi, ni me sigas demasiado, que yo a partir del kilómetro 8-9 se me va la olla y empiezo a zumbarle hasta el 30-.

Y así fue. Casi llegando al inicio de Ronda Norte sentí cómo el cuerpo se había terminado de calentar. Se me fue literalmente el cuerpo volando. Kilómetro 12 a 4:49, el 13 a 4:44, el 17 a 4:43, el 19 a 4:41...Me sentía tan jodidamente bien, que no quería parar.

Por supuesto, mi cabeza me repetía una y otra vez: "quillo, párate que te queda mucha carrera y después te vas a cagar cuando llegues al 30". Pero sabía perfectamente cómo iba a reaccionar mi cuerpo y seguí manteniendo estos ritmos rápidos. Todo iba genial.

En el 17, haciendo uso de mi estrategia de carrera me tomé el primer gel de fresa de NutriSport. En cada avituallamiento intentaba tomar un buen sorbo de isotónico, pero sabía que el kilómetro 17-18 era clave para empezar a reponer algo de los azúcares perdidos.

Pasé por el arco de la media maratón en 1 hora y 47 minutos. Esto me hizo pensar,  comenzar a echar cuentas. Si en media maratón había echo ese tiempo, en una completa y tirando de fórmulas...era probable que bajase de las 3 horas y 45 minutos. Me volví loco.

Empecé a correr al mismo ritmo que antes, e incluso más rápido...llegando a alcanzar los 4:39 min/km en el kilómetro 26. Que locuron de carrera me estaba saliendo. Sin embargo, también llegué a la conclusión de que mis ilusiones...iban a suponer algo de sacrificio.

Ese sacrificio empecé a notarlo en el 23. Los pezones, algo irritados por la fricción y el sudor...empezaron a molestarme. El gemelo derecho, al entrar en contacto con el asfalto de mierda que hay en Gran Plaza, empezó a mandarme pequeñas descargas de aviso.


Todo esto llevó a que mi estado de ánimo no fuera el más "dicharachero del lugar". De hecho, pasé de ser el corredor que intentaba que la gente animase (porque si, este año la animación del público ha sido una mierda, lo siento pero lo he sentido así) a concentrarme de lleno en mi.

En el 23 me encontré por primera vez con mis benditos padres, que me tenía preparado mi segundo gel. Como pudieron, me echaron un par de fotitos y de vídeos, me preguntaron si estaba bien y se fueron a otra zona a buscarme. Son geniales. Gracias, padres.

Por el kilómetro 25 me permití descentrarme un poco para buscar a mi tia y a mis primos, que me estaban esperando junto al supermercado "Alcampo". Me hubiera gustado pararme y echarme alguna fotito con ellos o algo, pero en este punto...estaba metido de lleno en la carrera, y toda mi concentración se sustentaba en no cometer errores o locuras.

De esta parte de la carrera en adelante, recuerdo más bien poco. Entré en una especie de flujo mental en el cual sólo quería correr, aguantar, seguir corriendo, no liarla parda, correr más. Sé que en algunas partes de esta zona me encontré con muchas de las guerreras: Ana, Sole, Andreina, Cristina, etc. Pero de corazón, si no llega a ser porque ellas me reconocen...ni las veo.

Fue un poco locura. Cuando vas buscando marca y al mismo tiempo, quieres terminar sin sufrir...te metes de lleno en tu mundo. Creo que es de las pocas cosas en común que pueden sentir un maratonista "popular" y uno de élite: el estado de concentración maratonista.

Fue así como poco a poco llegué al inicio de la Avenida de la Palmera. Justo antes de entrar, respiré hondo y me repetí varias veces a mi mismo: puedes hacerlo, vamos a por ella, ya sabemos que es larga pero trata de no pensar en ello y en seguir adelante. Menos mal que justo antes de entrar me encontré con otro miembro de mi equipo de apoyo: mi querida Marta.


La pobre venía con todos los bártulos para verme. Durante unos segundos me siguió corriendo con el casco de la moto, la ropa de la moto, un par de bolsas que llevaba, etc. En fin, que a mi me dió muchas fuerzas, pero también me desconcentró al verla tan cargada...

Lo mejor es que al ver mi cara y al yo decirle: -te veo más adelante- entendió mi situación. Así que volví a mi estado de concentración mientras ella se marcahaba a buscarme en la infernal Avenida de la Palmera. Una vez allí, comenzó el sufrimiento y la dureza.

No sé si llamarlo: muro, bajona, topetazo o simplemente "el parón". Sé es que en el kilómetro 33 (unos minutos después de haberme tomado el segundo gel), bajé a un ritmo de 6:33 min/km. También me paré a hacer pis. Tuve que bajar el ritmo para hablar con Marta, mientras me volvía a perseguir o mientras le daba un besito de despedida. Y eso, tuvo su efecto.

Pero lo cierto es que todo eso fue una minucia en comparación a lo que sentían mis piernas. El señor gemelo derecho, empezó a pegarme pequeños bocaditos. El gemelo izquierdo me empezó a avisar de que se quería unir a la fiesta. El tibial anterior izquierdo, empezó a hacer cosas raras.

Toda esta "fiesta muscular" se producía al mismo tiempo que yo trataba de mantener la concentración, seguir respirando bien y realizar correctamente la técnica de carrera para no contraerme. En este punto, entré en un estado de concentración puro y duro.

En mi entrada en el Parque de Maria Luisa solo recuerdo a un montón de corredores sufriendo a mis laterales, a mi amiga Diana haciendo de voluntaria y dándome un vaso de agua (mil gracias, porque conseguiste sacarme una sonrisa) y el pésimo espectáculo de Plaza de España.

Me vais a tener que perdonar. Quizás fuera por mi estado de ánimo o por como me estaba tomando la carrera pero cuando llegué a Plaza España...sólo quería salir de allí. En primer lugar, porque la gente que había animaba bastante, pero no era ni mucho menos la animación de otros años. En segundo lugar porque odio correr por esta zona, por este pavimento. Y en tercer lugar porque me tocó muchísimo los "huevos" la dejadez con la que hacían las fotos los de "MarathonFoto". Al menos cuando estaba pasando yo.

No sé. Plaza de España sólo consiguió que me concentrase más aún en la carrera y que odiase las partes llenas de gente. Me dediqué a seguir a una pareja de corredores, para evadirme un poco. Fue así como llegué a la Avenida de la Constitución.

No recuerdo haber pasado por la Catedral, Archivo de Indias, Ayuntamiento, etc. Sólo recuerdo un molesto pasillo de gente estrechando mi espacio para correr, el suelo con las vías del tren que tenía que evitar para no tropezar y mis propias palabras de aliento mentales para no agobiarme por la situación: - vamos, tu puedes, un kilómetro más -.

Mi estrategia de carrera llegados a este punto: ir kilómetro a kilómetro. Mantener el ritmo e ir mirando el reloj. Había momentos en los que veía posible bajar de las 3:40 en Maratón y eso me hacía sufrir. Era entonces cuando simplemente me recordaba a mi mismo que terminar una Maratón y hacerlo en menos de 3:45 casi 100% asegurado, estaba estupendamente.

Positivismo, fuerza de voluntar y concentración. Esas fueron mis claves. Tras pasar por una Alameda de Hércules casi igual de agobiante que el centro histórico, me planté en el Puente de la Barqueta. Allí me encontré con Carla, que fue la que me localizó. Sabía que su novio Ibai también corría, y sólo me cupo preguntarle que tal estaba. A posterior me enteré de que todo fue bien (enhorabuena), pero me preocupó cuando me dijo que iba regular.

En fin, que también me alegró mucho encontrarme con Carla y me dió fuerzas. El hecho de que una persona te pregunte "de corazón", como estás y se preocupe por ti...personalmente me da mucha motivación. Le respondí como pude que iba a intentar bajar de 3:45, y seguí corriendo.

Lo que sí recuerdo son los dos últimos kilómetros. Duros, se hicieron muy duros. Éramos un sinfin de corredores dando sus últimas zancadas, sufriendo y disfrutando al mismo tiempo. Era un espectáculo impresionante. Bajé de nuevo el ritmo y me preparé para terminar.

Sabía que no iba a hacer menos de 3 horas y 41 minutos, pero me daba igual. Sabía que el sub 3:45 lo tenía asegurado. Que pese a haberme arriesgado en la primera parte de la carrera, había corrido literalmente con el corazón y apoyado por la cabeza. Sabía que quería terminar bien, sin calambres, aunque ello me supusiera llegar "justito". Era mi bendita octava maratón.

Y así fue. Accedí a la puerta que da a el tartán del estadio. Entré corriendo, seguro de mi mismo. Gozando de la gente en las gradas animando. De la música sonando, del espectáculo de recorrer los últimos metros en el mismo tartán que otros 13.000 maratonistas.

Llegó la recta final y ya nada importaba. El crono dictaba que iba a entrar en 3:46 pero...¿y que? Había terminado otra maratón, había superado mis miedos a esta distancia, había hecho una carrera de puta madre muy técnica y muy profesional. Era mía, sólo mía.


Alcé mis brazos al cielo y gesticulé con mis dedos el número 8. Ocho maratones, ocho medallas de finisher, ocho crónicas, ocho aventuras. Mi quinta Maratón de Sevilla. Y entré sonriendo, entré disfrutando, como tiene que ser, como se tiene que terminar una Maratón.

Al pasar por el arco de meta, colmado de gloria...también me colmó de energía el señor que portaba el globo de las 3 horas 45 minutos...que casi me arrolla. Pero eso no impidió que a posteriori le pidiera amablemente que se echase una foto conmigo, o que le agradeciese su labor.

En la zona pensada para el corredor me tomé mi tiempo, echándome fotos y buscando a la persona adecuada para colgarme la medalla. Quería tener un bonito recuerdo físico que no me costase 30 pavos (gracias, MarathonFoto). Y también buscar a alguien especial, para tener un gran recuerdo mental del momento en que me ponían la medalla.

Por supuesto, el encargado de esta tarea fue Antonio. Muchas gracias por colgarme la medalla, por darme la enhorabuena y por el pedazo abrazo que me diste pese a que estaba bastante sudado. Esos son los momentos "top" con los que me quedo. Mil gracias.

También estuvo muy guay leer los whatsapps de mi chica, orgullosa de mi por lo que había vuelto a lograr. No sé...no se puede estar más feliz como corredor, que después de terminar una maratón. Estiré un poquito contra la pared, disfruté del ambiente "postmaratón", y me fui.

Pillé una "manta plástico", de esas que estaban tiradas en el suelo y que todos los maratonistas se empeñaban en coger. Personalmente la cogí porque realmente sirve para no perder calor, y porque es algo que suelo utilizar en el postmaratón. Supongo que el resto...también.


También me hice con la pequeña bolsa de avituallamiento postcarrera (agua, naranja y botella de isotónico), pero ni de coña me quedé a la aglomeración de maratonianos intentando pillar refresco, botellas de isotónico, cerveza, fruta, etc. Me niego a tanta tontería.

Subí la cuestecita que hay en la salida, y me encontré con mi familia. Pese a sentirme bastante cansado y algo agarrotado (sobre todo en gemelos y tibial), estaba perfectamente para caminar. Tener que ir "pasito a pasito, suave suavecito", lo dejé para el día siguiente...sobre todo a la hora de tener que subir escaleras. Por lo demás, estupendamente.

Es por ello que quiero concluir esta entrada comentando lo orgulloso que me siento de cómo he corrido esta carrera, y de como la he entrenado. Han sido unos meses duros, pero sin pasarlo excesivamente mal. He entrenado tres veces por semana, haciendo dos tiradas cortas de no más de 12 kilómetros y unas tiradas largas que no han superado los 28 kilómetros.

Me ha faltado realizar más estiramientos, más técnica de carrera y más series de velocidad. Pero por lo demás, creo que he comido, he entrenado y he realizado ejercicio en la medida en la que tenía que hacerlo. Esto lo digo, sobre todo para los excépticos que me leen.


En cuanto a la carrera, pienso que la he corrido como tenía que correrla. Si no hubiera "arriesgado" en los primeros 30 kilómetros, quizás el tedio y el esfuerzo mental de controlarme en el ritmo, me hubieran hecho más daño que correr como corrí. Para eso hay que conocer muy bien como funciona tu cuerpo y tu mente. Después de 8 maratones, creo que los conozco bien.

Por último. Ha sido mi octava maratón y pese a la dureza sufrida en carrera, no cambiaría por nada lo sucedido. He entrado feliz, entero, disfrutando. He vivido muy buenos momentos. He aprendido, he mejorado y he terminado con una sonrisa...con ganas de hacer otra.

No quiero despedirme sin darle las gracias a la Maratón de Sevilla. A sus cientos de voluntarios que la hacen posible. A su incansable CM, que le da gran parte de la visibilidad al evento. A todos los apoyos conocidos y desconocidos que he podido tener durante el recorrido. Y a los cientos de miles de corredores que hacen grande esta Maratón de Sevilla. Hasta el año que viene.