domingo, 14 de enero de 2018

Me tiemblan las piernas. 101 Kms de Ronda 2018

Me tiemblan las piernas, al volver a pensarte
Me tiemblan las manos, al intentar conseguirte
Me tiembla el alma, del reto a enfrentarme
Me duele hasta el tuétano, de querer terminarte


No encuentro mejor forma de comenzar esta entrada, que con estos cuatro versos. Hace unas semanas realicé la preinscripción a los 101 de Ronda de 2018. Mis esperanzas eran limitadas. Después de dos años intentando conseguir dorsal (sin éxito), estaba tranquilo.

El día del sorteo para marcha individual: 14 de Enero de 2018. ¿Cuándo se me ocurre mirar la fecha del sorteo?: el 13 de Enero de 2018. Soy tan despistado y tenía tan pocas esperanzas este año, que casi se me olvida el día clave. Amo esta prueba, pero no me considero fanático.

El 13 por la noche, le pido a mi novia un favor. Mañana a las 9:30 ayúdame. Mete mi código desde tu ordenador. Vamos a atacar al sistema por dos bandas. Sé que hay gente que le pide a varios amigos meter su código, multiplicando con ello (supongo), las oportunidades de que la petición quede dentro de los cientos de miles de peticiones de todo el mundo.

A las 9:30 Emilio (que está saliente de guardia después de una noche de mierda), se planta delante del ordenador con 7 pestañas abiertas, con el código introducido dentro de cada una. A las 9:50 corto el whatsapp video con mi novia. Toca preparse para el momento. ¿Preparados?

Si os soy sincero, todos los años tengo muchas ganas de conseguir plaza. En 2017 estuve temblando delante de la pantalla los diez minutos antes. Este año estaba muy tranquilo. Si pillaba plaza pues genial, y si no...ya encontraría la forma de volver a correrla. No hay prisa.

Son las 9:59:50 presiono el "enter" y lanzo el primer ataque. La página no responde: demasiadas peticiones. El sistema saturado. 9:59:55, no responde. 10 AM ataco con las pestañas restantes. Nada de nada. El sistema se ha vuelto a saturar (como es lógico). Cierro el cuadro de diálogo y empiezo a pulsar como un loco el botón. 10:00:30. La página responde...


¡Inscripción con plaza! Por primera vez en mi vida, no entro en lista de espera (como me ocurrió en mi primer 101) si no que tengo plaza. ¡Tengo plaza joder! Voy a tener la oportunidad de resarcirme de la dolorosa (aunque increíble) experiencia que tuve en 2015. 

Y si, estoy temblando por dentro. Le tengo muchísimo respeto a este evento. Pese a ser uno de los más seguros y más organizados del panorama, son muchísimos kilómetros. Es un día entero caminando, subiendo, bajando, sufriendo física y mentalmente.

No basta con tener dorsal. No basta con un entrenamiento, una nutrición, un equipamiento. Nada te asegura al 100% que puedas acabar la prueba, nada. En estos meses tocará prepararla concienzudamente a nivel mental, muscular y revisar fallos anteriores.

A todos los que compartís este sentimiento de ilusión, de nerviosismo, de orgullo...daros la enhorabuena. Tenéis la oportunidad de correr una de las carreras más bonitas y emocionantes del mundo. Preparadla a conciencia, informaos bien, valorad la suerte que tenéis por haber logrado un dorsal. Hay muchos que se han quedado fuera, no lo olvidéis. Y a los que no han podido conseguir dorsal: tarde o temprano llega, a los 101 le queda mucha historia y ediciones por delante.

Si tenéis cualquier duda, cualquier comentario o necesitáis consejo sobre los 101 (aunque yo no sea ningún experto en este tipo de pruebas, sólo he corrido una edición): aquí me tenéis. Nos vemos en unos meses. ¿Dispuestos a dar lo mejor de vosotros mismos? Salud, y kms.

lunes, 8 de enero de 2018

Y si soy un runner, ¿qué pasa?

¡HOLA! Echaba de menos escribir en este, uno de los rincones del running del Internet. Un huequito que ha estado paralizado durante meses pero que he dedicido ¡retomarlo! Especialmente ahora que el mundillo running sigue activo, pero con mucho menos fanatismo.

Espero que en estos meses no hayáis abandonado la práctica deportiva, que el turrón navideño y los excesos no os hayan pasado factura y que las ganas de hacer series...no hayan decaido. Con la llegada del nuevo año, las ilusiones y el calendario de populares ¡se renuevan!

Pero no me enrollo más en los pormenores, vamos a lo que nos atañe. El otro día tuve una guardia médica bastante aburrida, donde aproveché para charlar con una compañera sobre el running. Me comentó que, según ella, el running es mucho postureo, mucho tonto corriendo sin estar preparado, mucho llevar cacharritos y mucha tontería que sólo le ha hecho daño a la sociedad.

Sierra de Aracena

Antes de lanzarme a su yugular decidí darle la oportunidad de ver "el lado bueno de las cosas". ¿Algo bueno tendrá el running, no? Le comenté que gracias al movimiento running, muchas personas sedentarias habían comenzado a hacer deporte, que las tiendas especializadas habían aumentado sus beneficios, que el turismo a pueblecitos que jamás habríamos visitado por nuestro propio pie había mejorado, que viajábamos más, que podíamos conocer a mucha gente nueva, etc.

Sin embargo, ella seguí insistiendo en que lo negativo estaba por encima de lo positivo. Y es cierto en parte. Mucha gente sedentaria que nunca había hecho deporte antes, de pronto pretendía hacer un maratón. Muchos corredores se obsesionaban con marcas, con llevar los últimos cacharros del mercado, con consumir y presumir. Los hay quienes invertían más tiempo en fotos, que en correr pero...¿y qué? ¿Qué hacemos con los miles que sí que salen a correr y disfrutar?

¿Qué hacemos con los nuevos clubes, amigos y actividades que han nacido del running? Por ejemplo: clubes como los Beer Runners han crecido muchísimo gracias al running (y al incentivo de la socialización post-carreras). Otros como "Los informales de Alconchel" en Mairena del Alcor (Sevilla), también surgireron en pleno boom del running, un grupo de chavales con ganas de pasarlo bien, de entrenar juntos, de hacer populares juntos y de socializar después.

Salir a correr, mola

¿Y si pensamos en las carreras populares? La Maratón de Sevilla en una década ha aumentado exponencialmente su tamaño, sus corredores, sus beneficios, TODO. Es uno de los eventos deportivos más gordos de la ciudad de Sevilla. Lo mismo en otras grandes ciudades. Y por supuesto, las carreras populares que se montaron bien en su momento, actualmente son top.

De hecho, el remanente de corredores que siguen en el mundillo actualmente, son los auténticos runners. Aquellos que después de pasarse la moda, siguen al pie del cañón. Algo que comprobé en la media maratón de Los Palacios. Mucha menos equipación innecesaria, menos cacharritos, más correr y menos tontear. La gente estaba disfrutando corriendo, estaban preparados para ello.

Es cierto que llevo mucho tiempo alejado de las populares, pero lo que ví en esta media me ilusionó muchísimo. Si a ello le añado que el otro me añadieron al grupo de los "Cebolleros Runners" (Aracena) y que salí a correr con algunos de ello, mejor que mejor. Se sale a correr para entrenar, para pasarlo bien, para estar sanos, para ser RUNNERS. Fue la caña.

No tengamos miedo de declararnos runners. Dejemos de darle un tinte despreciativo al término, a la práctica deportiva. El boom se ha pasado, quedamos los auténticos, los deportistas. Es cierto que aún hay gente que no está concienciada con los riesgos, con los límites y con la buena praxis pero...en vez de criticarlos, ¿por qué no hacemos visible las cosas buenas del running?

Vamos a ser críticos. Dejad un comentario donde aportéis una cosa buena y una cosa mala que tenga el running. O más simple: ¿os sentis runners? ¿qué significa para ti ser un runner? Gracias por leerme: me alegro de volver a escribir sobre correr.

martes, 11 de julio de 2017

MedRunning se toma un descanso. Hasta pronto.

No os pilla de improviso. Hace ya varios meses que las publicaciones de esta web se han ido reduciendo paulatinamente. La creación de MedRunning hace tres años, siempre estuvo unida al running como una de mis prioridades vitales. Sin embargo, eso ha cambiado.

Estuve 9 meses viviendo en la ciudad de Nápoles, una experiencia impresionante donde continué corriendo y traté de haceros partícipes de mis experiencias. Sobre todo, porque fue la primera maratón que preparé "en el extranjero" y gracias a ella, acabé la Maratón de Sevilla.


Al llegar de Italia, me ha tocado enfrentarme a uno de los grandes titantes de mi vida: la preparación del examen para Médico Interno Residente o MIR. Uno de los retos más brutales y difíciles a los cuales nos enfrentamos los médicos. Y yo, no iba a ser menos.

Es por ello que en los próximos meses, MedRunning no cerrará como web (sería una falta de respeto hacia todas las horas que le he dedicado), pero no escribirá nada de nada. En las entradas ya escritas, intento responder (y publicar) los comentarios, pero suelo tardar más de lo normal porque ya ni siquiera reviso diariamente el correo de la web. Desconexión.

¿Significa esto que he dejado de correr? Ni mucho menos. De hecho, estoy atravesando una crisis existencial donde la preparación MIR me impide disfrutar cuando salgo a correr. En primer lugar porque no puedo desconectar, y en segundo lugar porque estoy engordando debido tantas horas sentado y a la reducción considerable de mi carga de entrenamiento. Pero sigo corriendo.

¿Significa esto que dejo de escribir? Ni de coña. Me encanta escribir, es una de mis pasiones y vías de escape y...¿por qué no decirlo? se me da bastante bien. Sin embargo, no voy a escribir sobre correr. Escribiré en torno a lo que gira actualmente mi vida: la Medicina.

Eso implica que mis perfiles en redes sociales de MedRunning (Facebook y Twitter), estarán OFF. Sin embargo mi instagram seguirá estando disponible (porque es el de MedRunning y el mío propio), seguiré contestando a correos y a comentarios, pero escribiré en otro lugar y sobre otros temas que no serán de correr. Mi twitter personal (@emidelsot), si que estará activo.

Respecto a cuando volveré a escribir en esta web, no lo sé. Al menos hasta Febrero del año que viene seguro (es cuando se celebra el examen MIR), y después...ya veremos. Con el tiempo, esta web se me ha quedado pequeña y la iniciativa MedRunning, se ha estancado.


Los que me conocen, saben que soy un friki de correr, que me encanta. Y que tambié soy capaz de transmitir esta pasión a otras personas. Los que me leeis, intuyo que es por qué os gusta. Por tanto, si vuelvo a escribir será en una plataforma de más calidad, con un mejor diseño, con una mayor actividad y sobre todo, con la intención de hacer de MedRunning, algo grande.

Sin más dilación, espero que comprendáis mis motivaciones y que hayáis encontrado un buen sustituto de este excéntrico blogger. Durante un tiempo la Zurich Maratón se perderá mis críticas, no habrá polémicas en torno al running sevillano, y no tendréis las crónicas de mis locuras maratonianas. Podéis seguir contando conmigo como persona, como Emilio el médico corredor.

Me despido de vosotros, no con un adiós, si no con un "Ci Vediamo" (hasta pronto). Recordad que correr, por encima de cualquier cosa: es saludable y nos ayuda a estar mejor con nosotros mismos y con la vida. Salud y kilómetros, queridos lectores. MedRunning, se despide.


jueves, 29 de junio de 2017

Crónica San Fermín Maratón 2017. ¡Aupa coño!

Celebrada el 17 de Junio de 2017, la cuarta edición de la San Fermín Maratón o Maratón de Pamplona ha sido valorada en los medios como "notable". Personalmente estoy muy de acuerdo con esta valoración, especialmente porque está muy cerca del sobresaliente.

Esfuerzo y cariño no le han faltado a la prueba. A nivel de la premaratón, llegamos al Hotel Maissonave el 16. Como ya comenté, pude correr esta prueba debido a que me tocó en un sorteo en la Feria del Corredor de la Maratón de Sevilla. El premio: dos noches en dicho hotel, y dos dorsales a elegir entre las modalidades que ofrecía el evento (10K, 21K y Maratón).

No sé cuánto costaría el hotel, pero sin dudas es de los más recomendables si vas a correr la Maratón. De hecho, gran parte de las liebres se alojaban en él y personalmente, me encontré muy cómodo y satisfecho con sus servicios, especialmente con el desayuno buffet. Además, la maratón pasa por delante del mismo, lo cuál le da un toque de categoría.


En cuanto a la recogida de dorsal, decidimos no ir el mismo día 16 hasta el InterSport Arabia, situado en la otra punta de la ciudad. Sobre todo porque aparcar en Pamplona es un infierno de zona azul, verde, amarilla, etc. Hay muy pocos aparcamientos gratuitos. Por tanto, decidimos ir a la Plaza de Toros, pese a que el dorsal y camiseta, me lo dejaron en la recepción del hotel.

En la plaza, nos atendieron parte de los organizadores de la prueba, incluyendo a Laura a la que le agradezco el haberme contactado y la ayuda ofrecida. Eran todos super majos y nos ayudaron/atendieron con gran cariño y cercanía. Además, también tuvimos la oportunidad de hacernos con parte del merchandaising de la prueba. En concreto, con un Buff.


Para años posteriores, veo un acierto el tema del merchandaising oficial, especialmente los Buffs (que pueden ser distintos cada año) y camisetas con algún diseño chulo. La sudadera era algo simple, sobre todo para lo que costaba y el pañuelo era increíble, de gran calidad.


En cuanto a la Feria del Corredor, algo escasa. Muchos stands de patrocinadores, algún que otro stand de otras pruebas deportivas y al final, el lugar donde se recogían los dorsales (de un tamaño y con un personal adecuado a la cantidad de corredores inscritos). Pero poco más. Yo personalmente, eché en falta algún stand de negocios locales de running, de cacharros electrónicos para corredores, de tiendas especializadas en nutrición tipo "NutriSport", etc.

Eso sí, espectacular poder salir a echarte fotos a la plaza de toros de Pamplona, meta del evento maratoniano. Otra cosa que me gustó fue el photocall que dispusieron para los corredores. También me pareció un detalle el períodico que daben en el mostrador de información, con noticias sobre la prueba o las pulseras y headbands que regalaban a los corredores. Gran acierto.


CARACTERÍSTICAS DE LA PRUEBA:

El recorrido en la edición de 2017 fue modificado respecto al de ediciones anteriores. En esta ocasión los maratonistas tendrían que darle 4 vueltas a un mismo circuito, que circulaba entre las principales zonas verdes de la ciudad y en el interior de su casco histórico. La última vuelta sería la única diferente y, en vez de comenzar en Plaza Nueva, se terminaba en la Plaza de Toros.

La mayor parte del circuito, era urbano. Además, tenía la peculiaridad de que competían 4 modalidades distintas. La gente de 10K (mil y pico de corredores), que comenzaron a las 19:35 y los de media maratón (mil y pico), maratón (350 corredores en teoría) y maratón por relevos que dieron comienzo a eso de las 19:45. Es una maratón aún pequeña, pero muy bonita.


El perfil: ni es duro ni es plano. Había un par de cuestas, y había grandes avenidas con algunos falsos llanos. Todas las modalidades comparten el mismo recorrido base. Los de 10K salen y acaban los primeros, los de 21K se separan de los maratonistas cuando daban dos vueltas, y los maratonistas pues tenían que darle 4 vueltas al mismo recorrido poquito a poco.

El tiempo máximo para acabar la prueba (aunque después lo ampliaron), fue de 5 horas. Un tiempo algo ambicioso, especialmente porque no es una prueba sencilla a nivel logístico para los organizadors y especialmente por que es algo dura para corredores, física y mentalmente.


MI NOVENA MARATÓN. AUPA, PAMPLONA:

Estaba jodidamente nervioso. La San Fermin Maratón sería mi novena 42,195 y no quería que fuese la primera que no pudiese acabar. Además, no quería desaprovechar el sorteo y el esfuerzo de la organización por promocionar la prueba. Quería disfrutar esta prueba.

Es por ello que desde primera hora, me puse un claro objetivo: acabar la Maratón si o si, aunque fuera andando. Con mis objetivos claros y debido a mi hiperactividad, nos plantamos Marta y yo en el lugar de salida (Plaza Nueva), sobre las 18 de la tarde. El ambiente era chulísimo. Todos los alrededores llenos de gente tomándose algo en los bares, y decenas de corredores llegando poco a poco al centro de la plaza, tumbándose en el césped, calentando, etc.

Al principio sólo veíamos a gente con el dorsal color verde (los de la 10K), cuyos números empezaban por el 10.000 en adelante. Después fuimos detectando a los corredores azules (los de la media maratón) con dorsales del 21.000 en adelante y de forma casual, íbamos viendo a los poquitos locos que llevávamos los dorsales rojos (maratón), con número a partir del 42.000.

Menciono esto porque me gustó mucho la idea de los distintos colores, y el hecho de que los números de dorsal también estuvieran relacionado con la distancia. Parecerá una tontada, pero me gustó el detalle. Imagino la cara de aquel que tuviera el dorsal 42.195. Suertudo.


A la 19:15 el speaker comenzó a llamar a los corredores de la 10K a la línea de salida. El pobre animador, intentaba sacar algo de entusiasmo en corredores y en el público, aunque no tenia mucho éxito. Quiero achacarlo a que hacía mucho calor y a que le faltaba algo de "chispa" al pobre. A mi me gustó el hombre, y proferí algún grito bajo su petición popular.

Una vez que los "peques" salieron, nos tocó colocarnos en la línea de meta a los corredores de larga distancia. De verdad que hacía un montón de calor, y eso que eran las 19:40 de la tarde y que yo soy sevillano, que en teoría estamos acostumbrados a estas temperaturas...

Se dió la señal de salida y comenzamos a correr. La gente animaba, y la masa empezó a desplazarse a través de la primera vuelta del recorrido. Los primeros kilómetros tuve que contenerme. Iba demasiado cerca de la liebre de 4 horas, y mis ritmos giraban en torno al 5:20min/km. Excesivo, si pensaba terminar la prueba en buenas condiciones.

Desde la salida hasta Avenida del Ejército muy cómodo, llegados a este último punto nos encontramos con la primera paralela en la cuál teníamos que ir... para después volver por el mismo sitio. Además, era un falso llano de varios cientos de metros. Cuidadín.

El kilómetro 3 se basa prácticamente en volver por Avenida del Ejército y meterte por otra gran Avenida, Bayona. Casi llegando al kilómetro 5 (Monasterio de Irache), te encuentras con la segunda paralela que discurre primero cuesta abajo y después cuesta arriba.


En este punto y con el calor que tenía, me molestó un poco el tema del avituallamiento. Entendía que estos iban a ser escasos (en comparación con otras maratones en las que he corrido). Sin embargo, que te pongan en la información que hay un avituallamiento en el km 5, cuando en realidad está en el 5.500 pues, no me hizo especial gracia. Necesitábamos agua.

Otro aspecto que me sorprendió fue que nos daban botellas de agua. Sé que hay muchos corredores que se quejan de que el avituallamiento sea con vasos, pero es que... ¡es lo más sensato! En primer lugar porque le ahorra costes (y espacio) a la organización, y en segundo lugar porque nos proporciona exactamente el agua que necesitamos. Ni nos obliga ni a tener que cargar con la dichosa botella, ni nos obliga a tener que vaciar la mitad de la misma, antes de tirarla.

No sé. Personalmente me he acostumbrado a los avituallamientos con vasos de agua. Y no, no sé beber en ellos mientras corro. Simplemente aminoro el ritmo o bien me aparto a un lado y bebo tranquilamente antes de seguir. La botella es más cómoda, pero la veo una "pijada".

Por tanto, si la organización de próximas ediciones estima que les gusta poner botellas de agua, estarán acertando. Pero si prefieren usar vasos de agua, también estarán acertando (aunque a muchos les disguste). Algo así ocurrió en la Maratón de Sevilla en la transición de botellas a vasos de agua, la gente se quejó, se argumentó el por qué del cambio y a mi me pareció sensato.


Otro punto que me gustaría destacar del avituallamiento: la gran cantidad de papeleras disponibles para deshacerse de las botellas y residuos sólidos junto a ellos. Aquellos corredores que querían tirar "la mierda" al suelo, era porque querían, no porque no tuvieran opción de hacerlo en una papelera o en un contenedor. Por tanto, enhorabuena a la organización / ciudad, por este detalle.

A partir del kilómetro 6 empezamos a rodear el Parque Antoniutti. Por supuesto, el sol nos daba de lleno y habia poca sombra en la que refugiarse. Empecé a sentirme algo mal y el estómago me avisó de que algo no iba bien. Al llegar al kilómetro 8, dentro del Parque y con la sombrita, me di cuenta de que iba a necesitar ir al baño... aunque ya había ido varias veces ese día.

La entrada en el centro histórico, espectacular. Todo un acierto. Era genial poder refugiarte a la sombra de los y recibir el calor de los pamplonicas. Pasé por delante del Hotel y pensé... ¿me paro y voy al baño? Pero como soy un mongolo, no llevaba la targeta y no iba a pararme más de lo necesario para que me dieran otra en la recepción... así que decidí aguantar: craso error.


Antes de llegar a Plaza Nueva, nos tocaba subir una cuesta de unos 100 metros. Una señora cuesta, de esas que te tienes que echar hacia adelante para facilitar su subida. El paso por la Plaza fue un poco agónico, porque el calor apretaba y no había sombra en la que refugiarse.

El estómago fue a peor y tras pasar por el arco de salida para comenzar la segunda vuelta, empeoró mi situación. Decidí que podría aguantar hasta la Ciudadela, y que allí intentaría meterme en el Corte Inglés o en una cafetería gigante que había. Avisé a Marta de que no estaba bien.

La segunda vuelta, a diferencia de la primera, se tornó una tortura para mi. Conseguí llegar a duras penas a la cafetería y les supliqué que me abrieran la puerta. Fui al baño y por fin pude seguir adelante, pero la cabeza ya estaba tocada después de aguantar 5 kilómetros de dolor.

Al llegar al kilómetro 15 (de nuevo, el avituallamiento que debería estar en el 5 pero está más adelante), volví a sentir que algo no iba bien con los avituallamientos. Pregunté que si había isotónico, me dijeron que no, que más adelante. ¿Cómo? Ese fue mi pensamiento. 

Pelillos a la mar, aunque no me sentó bien que en una Maratón "de este calibre", no hubiera isotónico a partir del kilómetro 15. Pamplona dispuso 9 avituallamientos, y lo más sensato, es que a partir del 15 empezasen a ofrecer isotónico. Pero no fue así. En teoría, una maratón te debe ofrecer los avituallamientos suficientes en cantidad y calidad, para que el corredor sea capaz de realizar la prueba en su totalidad sin necesidad de "extras" propios.

En fin. Que los avituallamientos fueron suficientes, pero que en el futuro se pueden disponer más (sobre todo si vuelve a hacer este calor) y modificar el contenido de ellos en base a las necesidades potenciales de los corredores en carrera. Porque a partir del kilómetro 10, hay que empezar a reponer parte de los hidratos que se van consumiendo durante el recorrido...

En la llegada al kilómetro 20, tras volver a plazar por la Plaza y separarnos de la gente de la media maratón (que emprendió un recorrido distinto), por fin encontré el avituallamiento que necesitaba. Me hice con un par de cachitos de plátano, bebí media botella de agua fría, y me tomé de lleno un vaso de isotónico fresquito. Sí, me tomé demasiado...pero es lo que podía hacer teniendo en cuenta que no tendría otro avituallamiento hasta el kilómetro 25.


En la segunda vuelta el calor apretaba bastante menos, pero yo ya estaba literalmente jodido. La segunda vez que pasas por los mismos sitios, empiezas a memorizarlos, empiezas a plantearte que tendrás que volver a pasar por ellos otras dos veces más. En fin, que me dió la bajona y tomé una decisión. Miré el reloj, ví que iba bien de tiempo y que haría los 30 kilómetros en unas 3 horas. Como sabía que el kilómetro 33 estaba cerca del Corte Inglés, avisé a Marta.

Corrí como pude hasta el punto de encuentro y cuando la ví, empezamos a andar los dos juntos. La musculatura se me estaba empezando a pillar, con pequeños calambres que me avisaban de lo peor. El ánimo lo tenía totalmente roto, la cabeza sólo me mandaba mensajes de desánimo y mis ganas de querer seguir corriendo...estaban por los suelos. Pero en Pamplona, no pensaba caer.

A ritmo de "un, dos, papas y arroz" echamos a andar rápido. Kilómetro tras kilómetro fuimos pasando por la cuarta y última vuelta (después de hacer una tercera, infernal). En el kilómetro 35 nos esperaban los voluntarios del avituallamiento, ya recogiendo y esperando a los últimos corredores. Brutal y excelente la labor de los voluntarios, animando en todo momento y sacándote una sonrisa cada vez que pasabas por su lado. Sin dudas, los voluntarios han sido lo mejor.


A partir del kilómetro 38, entrando en el centro, le dije a Marta que se fuese para la plaza de toros tranquilamente. Un poco más avanzado encontré la bifurcación que, en la tercera vuelta te llevaba al final del recorrido o a la cuarta vuelta. En esta ocasión, no había bifurcación...sólo había un camino: el que te llevaba a meta. Era de los últimos corredores por llegar.

A partir del 39 intenté hacer pequeños tramos corriendo. Ya estab más recuperado y la gente de Pamplona animaban muchísimo. Todos lanzádote gritos y palabras de aliento, todos con una sonrisa preparada para darte aliento, todos con su querido ¡aupa campeón!. En fin, que me gustó mucho el calor sincero, cercano y cariñoso de los pamplonicas que me encontré.

La última parte del recorrido es distinta y es preciosa. Te lleva por toda la zona central de Pamplona y por la otra parte del casco histórico. Avanzas poquito a poco por las callecitas más emblemáticas y bonitas de la ciudad. Además, al ser de noche y estar todo iluminado, es todo más bonito, más mágico. Que sea una maratón nocturna, diferencia a Pamplona de "las demás".

Mis últimos tres kilómetros fueron andando-corriendo, siguiendo a una corredora con la camiseta morada que posteriormente supe que era "Novatilla". La entrada en la Plaza de Toros es increíble, sobre todo cuando ves la puerta por la que tienes acceder, con un toque a lo "lluvia de estrellas" (el programa de televisión) y apareces en un pasillo que da de lleno al arco de meta.

La entrada, en solitario. Sin nadie por delante ni nadie por detrás. La primera maratón que experimento puramente en la "cola de carrera". Una entrada rabiosa, descarga de adrenalina al sentir que había sido capaz de terminarla. En total, unas 4 horas y 50 minutos. Mi maratón más lenta, ¿y qué? Al final, y pese al sufrimiento la disfruté muchísimo.


Es cierto que no es una maratón para hacer marca. Es cierto que no es la maratón más famosa o la que tiene más cantidad de gente corriendo de España. Es cierto que aún le quedan detalles por pulir. Pero en mi valoración global, he de decir que la Maratón de Pamplona está "de puta madre". El horario distinto, el circuito tan peculiar que posee, el ambiente, los pocos maratonistas que la corren, los lugares por donde discurren, el cariño que le ponen los organizadores: ¡es única!

Además, cuando estaba a punto de marcharme fui a saludar a Novatillo , el cuál estaba en calidad de liebre de 4:15 en el evento. Gracias a él, que me ayudó a localizar el lugar en concreto, me pude hacer con mi bolsa de "finisher". Una bolsa que completa la bolsa del corredor y que es la mejor que me han dado en todas las maratones que he corrido hasta la fecha. La más llenita.


En general, una maratón muy bien montada y con mucho cariño. El sistema de fotos espectacular, que entres en meta y después puedas tener un recuerdo sin tener que pagar un duro, es de agradecer. Ya todos conocemos a los abusones de "marathonphoto" de otras maratones.

El cariño depositado en la prueba, el calor de la gente de Pamplona, sincero y cercano especialmente cuando estás a punto de acabar. Los voluntarios de diez. El centro de la ciudad cerrado todo para ti. En fin, espectacular. Es cierto que hay detalles que se pueden pulir, pero a grandes rasgos, esta maratón está muy chula y vale la pena correrla. Gracias Pamplona.

Hasta aquí mi crónica de la Maratón de Pamplona. No es ni la más bonita, ni la más épica, pero es la más sincera y la que está escrita desde "la cola de carrera". Espero que os haya gustado, que la compartáis para dar a conocer el evento y que me dejéis vuestra opinión. Un saludo. 

martes, 13 de junio de 2017

Experiencia VS Realidad. San Fermín Maratón

Nos encanta hablar sobre cómo hacer las cosas bien en el mundo del "running". Ese es el objetivo principal de MedRunning. Sin embargo, hoy me gustaría ofreceros otro tipo de información útil sobre todo lo contrario, sobre una forma alternativa de hacer las cosas.

Mañana realizaré con mi pareja cientos de kilómetros en coche. Primero llegaremos a Oviedo y descansaremos un poco. Al día siguiente, tomaremos rumbo a Pamplona para disfrutar (y correr) la San Fermín Maratón. Si, esa maratón que dije "de tapadillo" que iba a correr.

En la Maratón de Sevilla 2017 me inscribí en un sorteo para correr la Maratón de Pamplona y... ¡me tocó! Por tanto, no podía desaprovechar la oportunidad, pese a las dificultades. La realidad: será la 42K más difícil y dura que he corrido jamás. Por varios motivos.

En primer lugar, porque estoy gordo, o más bien pasadito de peso. No llego al metro setenta y actualmente peso 72 kilos. Es decir que tengo un IMC que roza el sobrepeso. En realidad este hecho es relativo, puesto que no estamos teniendo en cuenta el "músculo vs grasa".

En segundo lugar porque la última tirada larga que realicé, fue en Nápoles hace unas tres semanas, de unos 22 kilómetros. Además, tampoco he dedicado mucho tiempo a entrenar específicamente para una maratón ni allí, ni cuando he regresado a España...

En tercer lugar, no estoy cuidando la alimentación. Después de tantos meses comiendo macarrones y otras viandas típicas de la "vida de estudiante", he vuelto a las comidas de mamá y papá...bastante más ricas, más elaboradas y que ingiero en grandes cantidades.

Por último, con la llegada del verano tiendo a sufrir una pequeña fascitis plantar. En parte por el uso de las puñeteras chanclas y de andar descalzo, en parte porque mis zapatillas de correr ya están reventadas y tienen más de 700 kilómetros "registrados" en Strava. De locos.

¿Qué haces entonces yendo a correr una maratón? ¿Te das cuenta de la locura que estás haciendo? ¿Te crees que vas a ser capaz de terminarla? Es entonces cuando entra en juego el factor "experiencia" y el factor "prudencia", aunque ello no justifica lo que voy a hacer.

Esta será mi novena maratón competitiva y oficial. Una maratón que realizaré después  de media década corriendo y entrenando (o más, desde 2009). En realidad, desde la Maratón de Sevilla de este año...no he parado de entrenar o de correr, haciendo tiradas largas cada semana. Además, hay que sumarle que los entrenamientos en Nápoles, son bastante duros por el desnivel.

En cuanto al peso, es cierto que estoy algo pasado, pero frente al espejo...soy un "tirillas". Además, cuento con la ventaja de conocer cómo funciona a nivel psicológico, físico y dietético una maratón, por lo que parto con ventaja frente a un novato o frente a otros locos como yo.

Con todo ello quiero deciros: que estoy muy feliz por tener la oportunidad de correr la Maratón de Pamplona, pero que iré a disfrutar corriendo. Nada de tiempos, nada de marcas, nada de sacrificios. Hay que ser realista con las condiciones, y correr (o andar) para acabar bien.

Además, quería aportar de forma escrita la experiencia de que se puede correr una maratón de forma más o menos saludable, siempre que se haga con responsabilidad y sabiendo en qué has fallado, qué te ha faltado o qué no has hecho. El llamado "Healthy Running".

Después de esta perorata, sólo me queda desearos que vayan bien los entrenamientos y en los próximos días relataré la "Crónica de la Maratón de Pamplona". Esperemos que con buenas sensaciones y sin sufrir. Que en esto del running: ¡hemos venido a divertirnos!

Y en forma de "off topic" hoy 13 de Junio de 2017 (a falta de que me suban las actas), ya puedo decir oficialmente que soy practico running y que soy MÉDICO. De ahí el nombre de "MedRunning". Aquí os dejo el careto de felicidad de un corredor, que ha acabado Medicina: